La comunidad exige: ‘alto al descontrol de armas’

Familiares, amigos y vecinos acuden a vigilias en honor a las víctimas de la masacre en el bar Borderline
La comunidad exige: ‘alto al descontrol de armas’
El dolor une a la comunidad,que exige cambios ya.
Foto: Aurelia Ventura / La Opinión

Después de la masacre del miércoles, donde un pistolero acabó con la vida de 12 personas y después se suicidó en un bar de Thousand Oaks, miles se unieron para brindar apoyo, desde las largas filas de donantes de sangre, hasta donaciones de dinero y vigilias en honor de quienes perecieron.

Pero sobre todo, muchos dijeron que ya es hora de que el gobierno actúe para imponer el control de armas, algo ya muy necesario.

Emily Román, de 19 años y que llegó desde la ciudad vecina Simi Valley el jueves por la noche para unirse a cientos de personas que llegaron al centro cívico de Thousand Oaks a una vigilia, dijo sentir tristeza de que los tiroteos ocurran tan a menudo.

“Me siento decepcionada de nuestro gobierno, de tantos tiroteos que han ocurrido y no han hecho nada”, dijo la joven. “Debería haber control de armas porque esto ya es mucho. La gente de Borderline Bar solo se estaba divirtiendo”.

Diversos miembros de la comunidad acompañaron la vigilia con vekladoras. / foto: Aurelia Ventura.

‘Aún tengo miedo’

Ángel Santiago, de origen puertorriqueño, fue uno de los sobrevivientes de la masacre de Orlando, en Florida, ocurrida hace dos años donde 49 personas perdieron la vida cuando un pistolero arremetió en el club Pulse.

Aseguró que aunque ha pasado un tiempo y se mudó a Los Ángeles hace algunos meses, él siempre está alerta.

“Tengo miedo, cuando camino a un negocio siempre estoy viendo donde están las salidas y eso no debería de ser así”, señaló. “La gente en el bar estaba teniendo un buen momento y eso es lo que yo estaba haciendo cuando fui al club [en Orlando]. Esto no debe ocurrir”.

Santiago agregó que lo más triste que notó el jueves por la mañana cuando le notificaron acerca de la masacre es que él, al igual que muchos, no se sorprendió.

“No deberíamos normalizar estos tiroteos y en [Estados Unidos] esto se ha convertido en algo normal”, dijo.

Flores para los fallecidos

Stephanie Osorio, de 25 años, llegó a la vigilia acompañada de su madre María Osoria y su sobrino Ángel Ganul.

Stephanie dijo haber conocido a la cajera del bar Borderline, quien fue una de los 13 fallecidos, ya que los atendía cada vez que iba con sus amigos a pasar un momento agradable al bar.

Ella, al igual que Santiago dijo que ya basta de tanta muerte. “Esta es la realidad y debemos detenerla, no es fácil pero debe parar”.

Su madre, quien llevaba flores y velas, dijo que para ella es muy triste ver estos acontecimientos y saber que una de las fallecidas era conocida de su hija.

“Es una situación muy triste. Yo me enteré en la madrugada cuando mi hija me despertó para decirme lo que pasaba”, recordó María Osoria.

Ella, al igual que muchas personas, concordó que lo mejor sería una regulación de armas aunque se ve difícil de concretar. “No es fácil, fuera bueno que el gobierno se pusiera a trabajar en eso”, dijo la mujer de origen salvadoreño.

Mientras que Ganul, de 20 años, dijo que una opción sería que a algunas personas les permitieran cargar armas ocultas para enfrentar este tipo de situaciones.

“Si no se hace algo esto va a seguir sucediendo”, expresó el joven, quien en ocasiones asistía al bar y también conocía a la cajera identificada como Kristina Morisette.

Blanca Osoria (i) junto a su hija Stephanie durante la vigilia donde decenas acudieron a mostrar solidaridad./ fotos: Aurelia Ventura/La Opinion)

En la lista negra

Con este tiroteo se marca el número 307 en lo que va del año, de acuerdo a Gun Violence Archive, una organización que provee información de la violencia de armas.

Estos tiroteos han dejado a 328 personas muertas y más de 1,200 heridas, sin incluir a los gatilleros, de acuerdo al informe.

Según las autoridades, en el tiroteo de Thousand Oaks el atacante identificado como Ian David Long de 28 años, utilizó una pistola semiautomática Glock, calibre 45, un arma que puede causar mucho daño si se dispara a corto alcance.

“Por lo regular viene con un cargador de 10 balas, sin embargo cualquier persona a veces puede obtener por otros medios un cargador que tiene la capacidad de más”, dijo Miguel González, agente del sheriff de Ventura. “Y en esta circunstancia creo que es lo que sucedió, él tenía un cargador que tenía más de 10 balas”.

Enfrentar la tragedia

Emily Román, que acudió a la vigilia, dijo que aunque es difícil superar el caos ella no dejó que el dolor la consumiera y que por ello, el jueves se levantó y se fue a su escuela en Moorpark College.

“Debemos levantarnos para hacer escuchar nuestras voces y decir que lo que está pasando ya es mucho”.
Santiago concordó y dijo que algo bueno que dejó la masacre en Orlando es que unió muchísimo a la comunidad.

“Ese no fue un ataque en contra de un lugar específico, fue un ataque a una comunidad entera, sin importar género, etnia o creencias. Las pistolas no escogen a quién matar”, dijo el puertorriqueño.