Para muchos latinos, un empleo no basta para acumular riqueza y vivir el “Sueño Americano”

El informe delinea las medidas que pueden adoptar los legisladores para reducir la brecha de la riqueza entre latinos y blancos,
Para muchos latinos, un empleo no basta para acumular riqueza y vivir el “Sueño Americano”
Los hispanos ganan menos por hora que los blancos.
Foto: JEWEL SAMAD/AFP/Getty Images

WASHINGTON — La mayoría de familias latinas trabajan igual o más que las familias blancas pero acumulan menos riqueza y afrontan un camino empinado para trepar a la clase media, según un informe divulgado este miércoles por el Centro para el Progreso Estadounidense (CAP).

El informe del CAP, un centro de corte progresista, pone los reflectores sobre la creciente brecha entre pobres y ricos y, sobre todo, las enormes desigualdades raciales y étnicas en la acumulación de riqueza en Estados Unidos.

El valor financiero neto de una familia determina en gran medida su capacidad para comprar una casa, lanzar un negocio, pagar la universidad de sus hijos, responder a situaciones imprevistas –como un despido o emergencias médicas-, y ahorrar para una jubilación sin sobresaltos.

En la actualidad, las familias blancas tienen una riqueza media de $142,180, en contraste con las familias latinas, cuyo nivel de riqueza es de $20,765, o apenas el 14,6% del de la típica familia blanca, según el CAP.

No sorprende que esa brecha no sólo hunde a las familias latinas en la inseguridad económica, sino que también pone trabas en su ascenso social a la clase media.

“Esta masiva desigualdad de riqueza por raza y etnia es un duro recordatorio de que aún vivimos en un país donde no existe la igualdad de oportunidades”, afirmó Christian E. Weller, analista del CAP y co-autor del informe junto con Danyelle Solomon.

El informe destaca que la brecha en la riqueza entre latinos y blancos data de hace varias décadas y no tiene visos de mejorar. Y esa brecha no perdona estatus civil, nivel de educación o de ingresos, lo que sugiere que las familias latinas “afrontan obstáculos sistemáticos” para acumular riqueza.

La desigualdad se debe en parte al tipo de participación en el mercado laboral: es decir, el solo tener un empleo no basta, especialmente si es un empleo de mala paga y pocos beneficios.

Bajos salarios y pocos ahorros

Es que, en general, los latinos suelen trabajar en sectores con empleos de bajos salarios que además carecen de “beneficios esenciales” para acumular riqueza.

Esto crea una situación de precariedad para las familias hispanas porque, al no tener empleos bien remunerados y más estables, dependen de sus ahorros para suplementar los gastos diarios. Sin embargo, esos empleos tampoco les permiten ahorrar para el futuro.

Ese círculo vicioso obliga a muchas familias a ingeniárselas para que el dinero les rinda para pagar facturas, en vez de establecer un plan de ahorros a largo plazo, advirtió el CAP.

“Aunque hay muchas intervenciones políticas que podrían cerrar esa brecha, la clave es incrementar el número de hispanos con trabajos a tiempo completo y con beneficios de calidad”, precisó el documento.

Un problema persistente

La brecha de riqueza entre latinos y blancos lleva décadas pero se amplió tras la “Gran Recesión” de 2008: un año antes, las familias latinas registraron una riqueza media de $32,656, o el equivalente al 17.3%  del nivel de las familias blancas, que entonces fue de $188,756.

Tras la “Gran Recesión”,  esta brecha aumentó, al punto que la riqueza media de los latinos fue de menos de una sexta parte de la de los blancos.

Aunque tengan trabajos a tiempo completo, el 75% de los latinos trabajan para otros, mientras que entre los blancos el porcentaje es del 70.8%.

Y debido en parte a sus niveles salariales, el 89.7% de los latinos tiene más probabilidades de tener que depender del ingreso de sus cónyuges, en comparación con el 85% de las parejas blancas.

Los latinos también tienden a tener familias grandes e incluso apoyar financieramente a familiares que no viven con ellos, lo que también merma sus ahorros para emergencias o para la jubilación.

Por otra parte, las familias latinas tienen una deuda media de $33,160, comparada con la de $103,111 entre las familias blancas, el pago medio de esa deuda en proporción a su ingreso es muy similar al de los blancos, de 16.9% y 17.3%, respectivamente.

Aunque el informe se centró en el contraste entre familias latinas y blancas, los investigadores también señalaron que, en 2016, el nivel de riqueza media para las familias afroamericanas fue de $17,600, un nivel inferior al de los hispanos.

Entre las familias asiáticas, aunque tienen un nivel de riqueza similar a la de las familias blancas, el análisis demuestra que hay desigualdades económicas dentro de los distintos grupos étnicos que conforman esta comunidad, lo que augura problemas en la jubilación.

Los problemas estructurales han dado pie a una gran y persistente brecha de riqueza, pero los legisladores pueden adoptar medidas para reducir este fenómeno, incluyendo un respaldo a mejores salarios y beneficios, un respeto del derecho de los trabajadores a unirse a sindicatos, y el fomento del cumplimiento de los derechos civiles en los mercados de trabajo y vivienda, según Weller.

El informe también recomienda mejorar el acceso al cuidado médico; aumentar la vigilancia contra la discriminación en el empleo y la vivienda; mejorar el acceso a la vivienda asequible y a la educación universitaria, y un apoyo a una reforma migratoria integral.

Otros datos del informe:

  • En comparación con los blancos, los trabajadores latinos ganan menos por hora, tienen trabajos menos estables, y tienen menos probabilidades de obtener seguro médico y otros beneficios a través de sus empleos.
  • Los latinos afrontan más obstáculos en el sector financiero, incluyendo la discriminación, especialmente al solicitar préstamos.
  • Entre 2010 y 2016, sólo el 29.3% de las familias latinas tenía cuentas de jubilación, en comparación con el 64.1% de las familias blancas, y solo el 47% era dueña de casa, en contraste con el 73.7% de las anglosajonas.
  • En ese mismo periodo, solo el 6.6% de las familias latinas tenía un negocio, en comparación con el 18.9% de las familias blancas.