Rezago en escuelas

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com
Rezago en escuelas
Los estudiantes rezagados deben tener más ayuda.
Foto: Aurelia Ventura/La Opinion

Nuestro éxito a futuro como sociedad organizada depende mucho en cómo nuestros niños/as alcanzan a captar los diversos módulos de enseñanza en las escuelas públicas y privadas.

En condiciones normales, los niños deberían responder académicamente de acuerdo a las exigencias establecidas por las autoridades de los distritos escolares y sus respectivos administradores y personal profesional.

Sin embargo, las condiciones educativas en algunas escuelas no son normales y los estudiantes no responden a las expectativas de sus profesores debido a que existen circunstancias y situación que condicionan el desarrollo normal de los estudiantes.

Muchos de ellos viven en barrios y distritos escolares afectados por problemas sociales, los cuales gravitan enormemente en su desarrollo académico. En tales circunstancias, los resultados de los exámenes estandarizados, que son un indicativo del nivel académico en que se encuentran estudiantes y escuelas, no son los mejores.

Los que no cumplen con los requisitos mínimos, normalmente son criticados al punto de ser estigmatizados en la comunidad. La población muchas veces no se da cuenta que existe factores sociales y estructurales que inciden en el desarrolló de algunos estudiantes pertenecientes a los grupos minoritarios.

Por ejemplo, difícilmente se puede esperar resultados similares entre un niño/a de un barrio de clase alta-media y un niño/a que vive en las zonas periféricas de una ciudad, como Los Angeles, New York, etc. Metafóricamente, los primeros nadan con la corriente, los segundos lo hacen contra la corriente.

Los estudiantes escolares pertenecientes a los barrios afectados por la pobreza, crimen, grupos de pandillas, hacinamiento, entre otros problemas sociales, normalmente se rezagan. Existen también factores culturales y de educación de los padres de familias que afectan el desarrollo escolar de los niños/as.

Así, la problemática de los estudiantes rezagados es un tema complicado. Su resolución requiere de un trabajo conjunto de oficiales del distrito, administradores de establecimientos escolares, autoridades de la ciudad y padres de familia.

Aparte de simplemente separar a los estudiantes rezagados de los “normales”, los administradores y profesores tienen que encontrar mecanismos que van más allá de las escuelas, ya que el problema está incrustado en las familias, el barrio y la comunidad.

Algunos estudiantes que no logran pasar los exámenes estandarizados no encuentran los medios para incrementar sus puntuaciones. Los padres de estos estudiantes no gozan de los recursos necesarios para solventar cursos especiales para sus hijos; en algunos casos, los jefes de familia no hablan inglés y trabajan en dos o tres trabajos para solventar los gastos del hogar.

Por consiguiente, la solución debe enfocar la parte académica como también los problemas sociales y económicos del estudiante en sus comunidades.

Humberto Caspa, Ph.D., es profesor e investigador de Economics On The Move. E-mail: hcletters@yahoo.com