México a la caza de migrantes por la ruta indígena

Pobladores de pequeñas comunidades hasta cobran derecho de tránsito y denuncian al que no pague la cuota

Un camión de carga sin matrícula transportaba al menos a 64 centroamericanos cuando se volcó  en Chiapas.
Un camión de carga sin matrícula transportaba al menos a 64 centroamericanos cuando se volcó en Chiapas.
Foto: EFE

MÉXICO – Cuando el gobierno del entonces presidente Enrique Peña Nieto implementó el Plan Frontera Sur en 2014 y los operativos para detener a indocumentados se centraron en las principales carreteras del país, los traficantes llevaron a sus clientes por una ruta más larga, desconocida y poco amable: la ruta indígena del estado de Chiapas.

La usaban principalmente guatemaltecos porque geográficamente estaban más familiarizados, pero en los últimos meses –con el cambio de política migratoria de Andrés Manuel López Obrador– otros traficantes de migrantes voltearon a verla con todo y sus inconvenientes.

Comienza en la zona conocida como La Mesilla de Frontera Comalapa hacia La Trinitaria para llegar a San Cristóbal de las Casas hasta el crucero de El Escopetazo rumbo a Tecpatán, Chicoasén, Soyaló, Tapilula, Reforma y Pichucalco que desemboca en Tabasco, camino a Veracruz.

La carretera de esta región selvática de pobreza extrema apenas tiene, en la mayor parte, sólo dos carriles de ancho y está bordeada intermitentemente por pequeñas comunidades cuyos pobladores no han dudado en cobrar derecho de tránsito o aliarse con las mafias de polleros. Si no pagan la cuota, los delatan.

Geografía y extorsiones se volvieron el flagelo. En el mes de marzo murieron 25 centroamericanos y 29 más resultaron heridos en un accidente carretero en el tramo Ixtapa-Soyaló cuando el chofer de un tráiler de tres toneladas que serpenteaba por los rústicos caminos perdió el control y salió rodando con todo y vehículo. Y los extranjeros.

Un mes después policías estatales y municipales detuvieron a 43 migrantes más. El reporte oficial indicó que los extranjeros viajaban hacinados y de “forma inhumana” en una camioneta de doble cabina y una pick up, en el tramo carretero Copainalá-Chicoasén.

“El flujo por ahí ha ido subiendo poco a poco”, observó Rubén Figueroa, activista de la organización Movimiento Migrante Mesoamericano, quien ha recorrido la zona desde hace una década.

“Las mafias, que incluyen a funcionarios de migración, se apoderaron con el paso del tiempo de absolutamente todas las rutas y en el último año y medio se intensificó en las regiones indígenas”.

Con el incremento del tránsito llegó la ambición. La Comisión Estatal de Derechos Humanos advirtió de la presencia de una banda que “regulaba” la migración (autonombrada “Los Guzmanes”) en la ruta San Cristóbal- El Escopetazo que estaría encabezada por la alcaldesa Patricia Guzmán y sus familiares; ella negó las acusaciones.

Pero no fue hasta la amenaza de Donald Trump que la ruta tomó valor para contener a los indocumentados. El 3 de junio, el gobierno del estado de Chiapas solicitó al Congreso local la desincorporación de tres predios para la instalación de cuarteles de la Guardia Nacional.

Los operativos en la región indígena comenzaron en las últimas horas, según informó la prensa local, en comunidades fronterizas como Carmen Xhán, El Jocote , Frontera Comalapa, Motozintla y La Trinitaria, las cuales corresponden a los municipios de Comitán – Margaritas.