¿Por qué México habla de la “pigmentocracia”?

Reconocen que existe una relación directa entre el color de piel y  la pobreza, principalmente por las oportunidades de estudio
¿Por qué México habla de la “pigmentocracia”?
Meade salió a decir que es un término frívolo para quienes padecen problemas de la piel.
Foto: Eloisa Sánchez / Getty Images

MEXICO.- La palabra “pigmentocracia” cayó como una bomba en las redes sociales de este país que pocas veces habla sin tabúes de la discriminación y el racismo aunque existen estadísticas que lo sustentan. La pronunció Estefanía Veloz, una activista y comentarista de televisión, y se volvió la tendencia de la que muchos escriben y hablan en los últimos días.

El término, aunque poco utilizado, tiene una larga historia de intentos por explicar el domino de poder de la raza blanca y vino a cuento, un tanto distorsionado, después de que el gobierno de la Ciudad de México anunció que se realizaría un evento automovilístico de la Fórmula 1.

“Es una actividad fifí (un término que utiliza el presidente Andrés Manuel López Obrador para referirse a los ricos) porque los boletos cuestan hasta $30,000 pesos (unos $1,500 dólares)”, criticó Veloz. “Y más que un tema clasista, es un tema de pigmentocracia: entras ahí y todo el mundo es güerito, de ojo verde”.

La opinión saltó a Twitter con un polémica que se exacerbó cuando el excandidato presidencial José Antonio Meade calificó los dichos como “frívolos” y “superficiales” e intentó llevar el tema hacia el vitiligo que él padece. “Ojalá muchos puedan ver más allá del color o las enfermedades de la piel”.

Veloz aprovechó el momento y le pidió cuentas sobre la presunta corrupción en tiempos que Meade fue secretario de Estado, con lo que ella se alzó como el ejemplo de las suceptibilidades que despierta el tema del color de la piel en México.

Algunos usuarios de las redes usaron el debate para volver a atacar a AMLO por discurso salpicado constantemente de menciones a la división de clases; otros, para mostrar fotos de su  vida personal entre “prietitos” y “rubios”, y hasta para hacer memes como el del mexicano Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo, en versión blanca y ojiazul.

Los insultos no faltaron. “De dónde salió la experta en pigmentocracia @EstefaniaVeloz? Con la Cuatroté (el actual gobierno federal) cada mes debuta un personaje más estúpido en los medios de comunicación”, escribió el político de oposición Arné aus den Ruthen.

Pero más allá del debate cibernético, los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática y de la Comisión Nacional para Prevenir la Discriminación reconocen que existe una relación directa entre el color de piel y  la pobreza, principalmente por las oportunidades de estudio, pero también por menosprecio histórico.

Por ejemplo, mientras 6% de la población mexicana de 18 a 59 años con tono de piel más clara reporta ser director, jefe o funcionario, solo 2.8% de las personas con la tonalidad más obscura alcanza esos puestos.

En el estudio “Por mi raza hablará la desigualdad” la organización no gubernamental Oxfam sugirió al Estado mexicano enfocarse en políticas públicas que empujen a los más pobres de México que “por lo general tienen un tono más oscuro de piel”.