Coney Island, ¿nuevo barrio de ricos y famosos de Nueva York?

La zona de entretenimiento de Nueva York alejada de su plan original.
Coney Island, ¿nuevo barrio de ricos y famosos de Nueva York?
Coney Island tiene magia en verano, pero pierde brillo en invierno.
Foto: Bruce Emmerling / Pixabay

Hace una década, la ciudad de Nueva York prometió un destino turístico para todo el año con un parque acuático, un estadio, una pista de patinaje sobre hielo y millones de dólares en inversión residencial y comercial. Coney Island sería el lugar, puesto que cada verano es una de las zonas de diversión para turistas populares de la zona; pero en invierno, todo se calma. Sin embargo, a pesar de que estos planes no se han llevado a cabo, los contratos de las rentas de tiendas dentro de Luna Park están aumentando hasta un 400% más de lo que solían pagar, así lo informó Dianna Carlin, dueña de la boutique Lola Star por los últimos 19 años, para The New York Times.

Alessandro Zamperla, presidente de Zamperla, compañía que maneja el parque de diversiones y los contratos de arrendamiento de los negocios dentro, aseguró que se preocupan por “Coney Island y su futuro, y estamos dedicados a hacer que sea una comunidad lo más fuerte posible.  Es por eso que hemos estado trabajando con nuestros inquilinos para asegurar su éxito y preservar el carácter de Coney Island”, confirmando que al menos tres de las seis empresas involucradas con el complejo, ya han acordado y firmado sus respectivos contratos.

El restaurante de Nathan’s Famous es célebre por sus hot-dogs. / Crédito: Umanoide – Fuente: Unsplash

“Están tratando de convertir el People’s Playground en el patio de recreo para los ricos”, dijo Carlin. Y aunque ninguno de los dueños de las otras cinco pequeñas empresas en Coney Island: Nathan’s Famous, Ruby’s Bar & Grill, Paul’s Daughter, Tom’s Restaurant y Coney Island Beach Shop, han dado a conocer sus respectivos contratos, personas con conocimientos de los términos afirmaron que los aumentos van desde un 50% para las tiendas más grandes hasta un 400% más elevado para la tienda más pequeña de la que Carlin es propietaria.