La importancia del cepillado dental en los perros y cómo hacerlo

El cuidado bucal en un canino desde que es cachorro es fundamental para evitar sarro, gingivitis, periodontitis y otras enfermedades ocasionadas por falta de aseo
La importancia del cepillado dental en los perros y cómo hacerlo
El cepillado dental en perros previene enfermedades severas.
Foto: Harry Kerr / Getty Images

Los perros pueden contraer enfermedades por no tener aseo dental, ya que cuando comen, beben y mordisquean introducen bacterias a la boca, lo que puede generar sarro y si no se atiende a tiempo llegará hasta una gingivitis y después a una periodontitis. Un cepillado frecuente desde que son cachorros prevendrá este tipo de problemas en la adultez.

Para lavar los dientes de los caninos es indispensable tener pasta y un cepillo especial para animales de compañía porque la pasta para humanos es tóxica para ellos. Se inicia dejando que huelan o coman un poco de pasta, ya que no les hace daño por ser especial para ellos, pero no es aconsejable hacerlo en perros agresivos o con tendencia a morder, según Excélsior.

La veterinaria Lorena Torres García explicó que el cepillado en los perros debe iniciarse por los molares con movimientos horizontales, posteriormente los caninos y al final los incisivos en forma vertical. La limpieza se debe efectuar una o dos veces por semana con mucho cuidado y paciencia.

Foto: Pixabay. La falta de aseo en los dientes de los caninos provoca sarro.

Los perros son mamíferos y son difiodontos que presentan dos series de dientes, los de leche o primarios y los permanentes o secundarios, que en total suman 42 piezas. Tienen dientes incisivos, que se sitúan en la parte delantera del hocico y en la mandíbula para ejercer la función de cortar y rasgar.

Los caninos están situados en el espacio alveolar y ejercen la función de punzar y desgarrar. Los molares constituyen junto con los premolares el arco dental que tiene la función de aplastar y moler.

Enfermedades bucales en los canes

El sarro en perros se origina cuando a un can no se le limpian los dientes adecuadamente y los restos de comida van acumulándose sobre la superficie de las piezas dentales día tras día generando placa bacteriana, que es el paso previo a la aparición del sarro y además provoca el mal aliento o halitosis canina.

En su primera fase el sarro provoca gingivitis y puede llegar a una periodontitis, infecciones que atacan las encías y que pueden producir mucho dolor y provocar que el perro deje de comer. Estas enfermedades pueden desembocar en la pérdida de piezas dentales de los animales de compañía e incluso infecciones en órganos vitales como el riñón o el corazón.

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