La comunidad latina continúa la lucha por su fuerza política

Largas filas se registraron para votar en las elecciones primarias de California. (Paloma Nafarrate/Cortesía)
Largas filas se registraron para votar en las elecciones primarias de California. (Paloma Nafarrate/Cortesía)
Foto: Paloma Nafarrate / Cortesía

La noche del “Súper Martes” cientos de familias llegaron tarde a sus hogares después de formar parte de una noche histórica en las elecciones de la primaria demócrata. Nosotros visitamos varios centros de votación y encontramos a señoras con sus bebés y niños jugando con sus vecinos, ancianos, y jóvenes votantes esperando con ansiedad la oportunidad de ejercer su derecho al voto. Este no fue un momento individual, este fue un momento colectivo, un momento para demostrar la fuerza de la comunidad latina.Votantes latinos expresaron su entusiasmo y su amor por nuestra comunidad. Su voto era para elevar las voces de los miles en centros de detención, y millones de personas indocumentadas sin acceso a una vía legal, y más que nada fue un rechazo por completo a una política anti-latina que se ha creado bajo esta administración. Más allá de un candidato, este fue un momento de convergencia que demuestra que los latinos no solo votan en contra del racismo de Trump, sino que votan con un sentido de compromiso por su comunidad.

Los latinos se convirtieron en el segundo bloque de votantes más grande después de el voto blanco; pero aún nos falta fortalecer nuestra influencia política. Miles de latinos elevaron sus voces demandando ser escuchados por oficiales electos y los partidos políticos en el resto del país. Sin embargo, considerando como el discurso nacional se ha estado desarrollando, parece ser que sus voces están siendo silenciadas. Por muchos años han acusado a los latinos de no participar, nos han hecho de menos y usan nuestra supuesta apatía como excusa para no invertir recursos y servicios en nuestras comunidades. Nos han denominado “un gigante dormido” que solo reacciona a los problemas – pero la realidad es que nuestra comunidad siempre ha estado despierta.

El problema ha sido que hemos tenido las manos amarradas mientras que parece existir un esfuerzo sistemático para negar y limitar las oportunidades de votar y participar en el desarrollo de la agenda política. Líneas de espera de más de cuatro horas, máquinas de votar que no funcionan, y candidatos que asumen que los latinos los apoyan solo por ser anti-Trump, sin proponer soluciones reales a los problemas graves de nuestra comunidad. Ser anti-Trump, simplemente no es suficiente.

Realmente, la comunidad latina no había tenido acceso al voto hasta hace de un par de décadas. No fue hasta la expansión del “Acto de Derechos Votantes” en 1975, que los latinos empezaron a presentar una dinámica real dentro del proceso electoral. En el sudoeste, méxicoamericanos, al igual que comunidades afroamericanas, fueron privados de derechos y acceso a las urnas. Ambos fueron linchados por ejercer sus derechos. En algunos casos, la ubicación de las urnas era la misma en la cual unos años atrás fue usado como espacio para aterrorizar a comunidades. Y a pesar de eso, con solo 45 años de acceso, múltiples intentos de limitar derechos a votantes, y falta de recursos, nuestra gente salió a votar en números masivos.

Ahora vemos que los latinos se han desamarrado y se están posicionando para obtener la influencia más grande en este país.
Hemos visto nuestro voto y voz crecer cada año desde el 2015 . Múltiples estudios indican que el voto latino a crecido en récord, más que cualquier otro grupo racial. Cabe destacar que nuestra agenda política aún no está reflejado dentro de las prioridades de los partidos políticos.

En California, Nevada, Colorado y Texas vemos que los latinos salieron con fuerza comunitaria a las urnas. Entre sí, la gran mayoría votó por un candidato que promueve ideas progresistas y una visión clara para expandir el acceso a la salud médica y a la educación, y para proteger a los inmigrantes.

No es un problema existencial sino la continuación del programa político de siempre. Ellos no quieren estar en conversación con los latinos sino que quieren que los latinos se pongan en la fila política y sepan su lugar. Así fue cómo nos quisieron silenciar cuando un demócrata deportó más de 3 millones de inmigrantes y criminalizaron a miles de nuestros vecinos y amigos.

La noche del Súper Martes los latinos en el sudeste votaron por una agenda política distante al partido demócrata, y en lugar de escuchar nuestra voz, nos están exigiendo que nos callemos, sepamos nuestro lugar y cedemos nuestro poder. La retórica política del establecimiento demócrata nos dice que esta lucha es contra Trump; pero la realidad es que para los latinos, ésta es una lucha por nuestro futuro y nuestra comunidad. Nuestro voto es muy poderoso. Tenemos que reconocer y respetar nuestra fuerza, y luchar por nuestra voz política.