La historia del crucero australiano con COVID-19 rechazado por varios países y el “corredor humanitario” que encontró en Montevideo

El crucero australiano Greg Mortimer logró fondear en aguas uruguayas y este fin de semana más de 100 australianos y neozelandeses, varios enfermos de COVID/19, volaron a su casa

"Gracias Uruguay", la sábana desplegada desde el crucero australiano.
"Gracias Uruguay", la sábana desplegada desde el crucero australiano.
Foto: Getty Images

Su idea era conocer la Antártida y las islas Georgias del Sur a bordo del crucero australiano Greg Mortimer, pero a solo cinco días de travesía, todo cambió.

Los puertos de Chile y Argentina cerraron por el brote de COVID-19, la enfermedad causada por el nuevo coronavirus.

La situación en el buque se complicó aún más cuando 128 de 217 pasajeros y miembros de la tripulación dieron positivo al virus.

Ni siquiera fueron recibidos en las Islas Malvinas/Falklands, un territorio no autónomo administrado por Reino Unido, ya que las autoridades locales dijeron no tener capacidad para lidiar con el alto número de infectados.

Es así que el Greg Mortimer, que había zarpado el 14 de marzo cuando la Organización Mundial de la Salud (OMS) había reportado 142,000 casos y 5,400 muertes, terminaría fondeando en aguas uruguayas el 27 de marzo.

“En los momentos complejos es cuando una nación toma la difícil decisión de ayudar a los demás. Por favor, Uruguay, acepten el profundo agradecimiento de Australia por su compasión”, tuiteó el embajador de Australia en Argentina, Brett Hackett.

El mensaje incluía una foto de una sábana colgada en un pasillo del crucero con el mensaje: “Gracias Uruguay”, escrito a mano junto a varios corazones.

“La ayuda humanitaria es parte de lo que somos. Es un legado que heredamos y que asumimos con responsabilidad y con alegría”, le respondió el ministro de Relaciones Exteriores uruguayo, Ernesto Talvi.

“Para nosotros, los uruguayos, brindar ayuda humanitaria nunca fue una opción, sino un imperativo ético“, escribió Talvi en otro de los tantos mensajes que respondió vía Twitter de autoridades del gobierno australiano y neozelandés, pero también de periodistas, pasajeros y familiares.

“Corredor humano”

Desde su llegada, el gobierno uruguayo brindó controles médicos presenciales y vía WhatsApp al buque, y al menos ocho pasajeros tuvieron que ser evacuados y hospitalizados en Montevideo por sufrir síntomas graves de covid-19.

El crucero Greg Mortimer llegando al puerto de Montevideo.

Getty Images
El crucero Greg Mortimer llegando al puerto de Montevideo.

El sábado, 112 de las personas a bordo, incluyendo sanas e infectadas, pudieron viajar a sus países en un operativo de seguridad que implicó crear un “corredor humanitario” desde el puerto de Montevideo hasta el aeropuerto de Carrasco, a unos 30 km de distancia.

Se trataba de 96 australianos y 16 neozelandeses que viajaron en un vuelo -con equipamientos especiales y médicos a bordo- hasta la ciudad de Melbourne.

“Esto es ganar un mundial: banderas flameando en los balcones, vecinos aplaudiendo“, tuiteó Talvi, junto a un video donde se ve a más de una decena de motos y autos de la policía abriendo paso a los autobuses con los pasajeros, que van tocando bocina amistosamente ante los saludos.

El operativo, descrito como “espectacular” por medios uruguayos, recibió una cobertura en vivo y “Australia” se volvió tendencia a nivel local en Twitter.

Es que el operativo tocó una de las fibras más sensibles de los uruguayos: el orgullo de país pequeño pero grande.

Se arrodilló, le dio beso a nuestra tierra y se fue. Ahora sí, todos a bordo del avión, a nuestros queridos amigos australianos y neozelandeses les decimos: muy buen viaje y hasta muy pronto”, escribió el canciller en otro tuit.

El mensaje iba acompañado de un video donde se lo ve al pasajero, vistiendo un equipo de protección sanitario completo, arrodillarse con dificultad para hacer el gesto de agradecimiento.

Entre los emotivos testimonios que han circulado está la carta firmada por un pasajero identificado como Steve, quien dice que se “enamoró” del país y que volverá con su esposa a agradecer el “extraordinario apoyo brindado” con un apretón de manos. “Porque entonces podremos hacerlo”, aclara.

“En el interín, y cumpliendo con los protocolos de distanciamiento social, debo darles un sumamente inadecuado agradecimiento… pero por favor sepan que lo hacemos con lágrimas en nuestros ojos y sonrisas en nuestros corazones”.