La pandemia de la pobreza está provocando mayores daños que el COVID-19
Crédito: Ignacio Roncoroni | EFE
Antes de la crisis de COVID-19, las familias de bajos ingresos e inmigrantes ya debían enfrentar una pandemia grave: la pobreza. Por eso, muchos padres depositan sus esperanzas en la educación pública, que ha demostrado ser la mejor cura para la pobreza y para ayudar a los niños a prosperar. Y esto lo sé por experiencia personal.
Soy la menor de siete hijos. Cuando tenía 4 años, dejamos México para mudarnos a Los Ángeles como inmigrantes indocumentados. Fui la primera de mi familia en asistir a la preparatoria y a la universidad. Me dediqué a la enseñanza, lo que me ofreció otro primer logro en mi familia: obtener un trabajo con beneficios. Nada de esto hubiera sido posible sin mi educación.
Sentada en la cocina de la casa que logré comprarme, trabajando desde mi hogar en medio de esta pandemia, estoy preocupada por los padres que tienen dificultades para pagar el alquiler y la comida y por los niños que tratan de aprender lejos de sus maestros y amigos.
Este momento es particularmente doloroso porque los niños de Los Ángeles estaban finalmente obteniendo logros muy buscados, aunque lentos. En 2019, los estudiantes del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles mejoraron casi un 2% en lectura y matemáticas. En los últimos años, se graduaron más estudiantes, se redujeron las faltas escolares y aumentó el número de estudiantes de penúltimo año que toman el SAT, lo cual puede indicar que una cantidad mayor planea asistir a la universidad.
La decisión necesaria de cerrar las escuelas tendrá un impacto desproporcionado en los estudiantes de bajos ingresos e inmigrantes. Esta desigualdad requiere una medida inmediata y colectiva.
Es por este motivo que la organización que dirijo, Escuelas Públicas de Calidad Ya, se sumó a otras 30 organizaciones no lucrativas para lanzar One Family LA. Estamos trabajando para recaudar fondos que ayudarán a las familias afectadas por el COVID-19, y cada dólar se destinará a cubrir necesidades básicas como alimentos, alquiler y atención médica. Esperamos que estos fondos alivien algunas de las presiones que las familias están enfrentando a fin de que los niños tengan un ambiente más estable para continuar su educación.
Todos los que estamos en una posición financiera que nos permita ayudar a nuestros vecinos más necesitados debemos hacerlo. El paso siguiente es exigir soluciones a las desigualdades que ponen a estas familias en una posición tan vulnerable y asegurar que exista un plan que las saque de la pobreza para que todos tengamos la posibilidad de prosperar.
La Dra. Ana F. Ponce
es Directora Ejecutiva
de Great Public Schools Now