Frustración entre indocumentados en primer día de solicitudes de ayuda por coronavirus

Intentan comunicarse sin éxito a las organizaciones que van a entregar los 500 dólares del gobernador Gavin Newsom
Frustración entre indocumentados en primer día de solicitudes de ayuda por coronavirus
Muchos latinos se sintieron muy frustrados porque no pudieron comunicarse con CHIRLA y CARECEN para la ayuda del gobernador. (Getty Images)
Foto: John Moore / Getty Images

Miles de inmigrantes indocumentados afectados por el COVID-19, se sintieron frustrados porque nunca pudieron comunicarse por teléfono con las organizaciones no lucrativas de Los Ángeles para solicitar el cheque estatal de 500 dólares del Fondo de Alivio del Desastre para Inmigrantes (DRAI), establecido por el gobernador de California, Gavin Newsom.

Las solicitudes de ayuda comenzaron el lunes 18 de mayo, pero a una amplia mayoría les fue imposible lograr que les respondieran.

Muchos inmigrantes que se comunicaron a La Opinión, reportaron que en los teléfonos de la Coalición por los Derechos de los Inmigrantes (CHIRLA) nunca les contestaron; y en los de CARECEN, sí les respondían, pero los ponían en líneas de espera, y tras horas de estar en el teléfono aguardando hablar con alguien, las llamadas se cortaban.

Los inmigrantes indocumentados están muy desesperados porque no han podido trabajar por el coronavirus. (Pixabay)

Sin poder contener las lágrimas, Alex Argueta quien hace 13 años dejó El Salvador en busca de una mejor vida, dice que él y su hijo de 17 años pasaron el día intentando llamar a CHIRLA y CARECEN.

“Desesperados fuimos hasta las oficinas de CHIRLA. Habíamos como unas 25 personas afuera, tratando de que nos dieran una respuesta. Un agente de seguridad nos dijo que las oficinas estaban cerradas y que llamaremos por teléfono. Cuando le dijimos que el número de CHIRLA no funcionaba, como si lo hubieran entrenado, respondió,  pues llamen mañana, o pasado o la semana que entra”.

Alex lleva dos meses sin trabajar, desde que fue suspendido de su trabajo como mesero en un restaurante de Los Ángeles a causa de la pandemia del coronavirus; y por más que ha presentado solicitudes de empleo, nadie lo llama.  “Hasta mi hijo de 17 años ha llenado aplicaciones en todos lados, pero tampoco hay respuesta”.

Confía que se siente frustrado porque el tiempo pasa; y él no tiene entradas de dinero.

“Llevo dos meses sin pagar la renta. Esa ayuda que prometió darnos el gobernador era un alegría porque me iba a servir para al menos completar para un mes de renta”. 

Dice que va a seguir llamando por teléfono a CHIRLA y CARECEN, pero no sabe si le van a contestar. “Se supone que son organizaciones que están ahí para ayudarnos”.

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Inmigrantes piensan que la ayuda del gobernador debió darse directamente a los contribuyentes con números ITIN . (Getty Images)

Puro circo

Pedro Rodríguez quien también quedó desempleado en un restaurante de Inglewood,  dice que se sintió tan mal y desanimado porque no le contestaron en CHIRLA y CARECEN, que ha llegado a preguntarse, si no se tratara de “puro circo esa ayuda que dicen que nos van a dar”.

Cuestiona por qué el estado no entregó la ayuda directamente a quienes pagan impuestos estatales a través de los Números de Identificación Personal (ITIN).

Inmigrante mexicano con casi 30 años viviendo y pagando impuestos en EEUU, dice que lo peor del caso es que todas estas ayudas que se anuncian en la televisión para los indocumentados, hacen que los dueños de vivienda rentada crean que el estado o los condados ya les están dando dinero; y que ellos se lo están gastando en otra cosa en lugar de pagar el alquiler.

“A mi, mi casero me dijo, pues en la televisión dicen que hay mucha ayuda para ustedes. Bueno hasta en México, mis parientes me llamaron para felicitarme por los 500 dólares que me dio el gobernador, y por la ayuda para la renta del condado”, comenta.

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A los inmigrantes se  les acumulan las deudas por la falta de empleo.(Getty Images)

Frustración

Alfredo Muñoz pasó el día intentando hablar a CHIRLA y CARECEN desde las nueve de la mañana. “En CHIRLA me respondía que el teléfono no servía, que estaba fuera de servicio. En CARECEN, después de una espera de más de dos horas, me cortaron”, dice.

Al no poder comunicarse, acepta que se sintió muy mal y triste. “Pero sin tener para comer ni pagar la renta no me queda otra más que seguir llamándoles. Aunque tengo que reconocer que pasar todo el día pegado al teléfono, fue como una pequeña burla”.

Alfredo es un cosmetólogo que no ha podido trabajar desde hace dos meses, luego de que a causa del COVID-19 les cerraron el salón.  “Me urge dinero. Sin trabajo se me acumuló el pago de la renta y el teléfono. Nosotros no recibimos ayuda para el desempleo o del gobierno”.

 

Los inmigrantes insistirán por la ayuda del gobernador Gavin Newsom. (Pixabay)

Una tragedia

Miguel Ángel Andrade confesó sentirse muy triste y deprimido porque nadie le contestó en los números de las organizaciones no lucrativas que van a entregar el dinero del gobernador.

“Ya llevo dos meses de no pagar la renta. No tenemos recursos ni para la comida”, comenta este inmigrante  mexicano quien trabajaba en la limpieza de un gimnasio antes del coronavirus, y no sabe si va a tener empleo cuando se levante la emergencia.

Pero a  pesar de su desilusión, dice que va a continuar llamando por teléfono para solicitar la ayuda para los inmigrantes indocumentados impactados por el coronavirus. “Voy a seguir haciendo la lucha. Que por mi no quede, pero he llegado a pensar que tal vez esas organizaciones están jugando con nosotros”.

Agrega que ellos desde las sombras pagan impuestos. “La verdad es que estamos viviendo una verdadera tragedia”.

Muchos inmigrantes creen que las organizaciones no estaban preparadas para el tsunami de llamadas (Cortesía/CHIRLA)

No estaban preparados

Jorge López quien llegó al país en 1988, y antes del COVID-19 trabajaba haciendo de todo en los eventos sociales organizados para una compañía dedicada a ese ramo, considera que las organizaciones no lucrativas no estaban preparadas para el tsunami de llamadas telefónicas que iban a recibir con peticiones de ayuda.

“Voy a intentarlo mañana a ver si entran las llamadas a CHIRLA y si no me cuelga otra vez en CARECEN. Debo un poco de renta y me preocupa porque siempre había pagado a tiempo. Ojalá sí me den la ayuda del gobernador”.