10 alimentos que debes evitar después de los 30 años

Tu cuerpo produce menos colágeno, empiezas a perder masa muscular y tu metabolismo no es el mismo que a los veinte

Foto:HannahChen/Pixabay
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Foto: HannahChen / Pixabay

Aunque no te agrade del todo la idea, con la llegada de los treinta las cosas empiezan a cambiar en nuestro cuerpo, no podemos ignorarlo y debemos tomar acciones si queremos llegar a “envejecer con gracia”.

Nuestro cuerpo produce menos colágeno, por ello podemos empezar a ver las arrugas, pérdida de elasticidad de la piel y conforme pasan los años, rigidez y dolores en las articulaciones y músculos.

A partir de los 35 años comenzamos a perder masa muscular y con ello fuerza. Mantener un músculo sano a medida que envejecemos se asocia con una independencia prolongada y una mejor calidad de vida, señala Grace Walton, profesora de terapia física en la Universidad de Kentucky.

Además notarás que te cuesta más trabajo controlar tu peso, cosa que probablemente a tus veinte ni te preocupaba.

Como sabes, la apariencia y salud de tu cuerpo van de la mano con la alimentación, aquí hay 10 cosas que si eres treintañero deberías dejar fuera de la compra en la próxima ida al supermercado.

Carne procesada

Foto: PxHere

Si no quieres envejecer prematuramente y además quieres prevenir el cáncer, tendrás que bajar tu consumo de salchichas, jamón, y todo lo que sea carne procesada.

La carne procesada conduce a la oxidación de tus células, por ello te envejeces prematuramente.

Además de estar cargada de sodio, este tipo de carne está clasificada por la OMS en la categoría de alimentos que pueden causar cáncer. Estudios refieren que incrementan 42% el riesgo de enfermedad cardíaca y un 19% de posibilidades de sufrir diabetes tipo 2.

Alcohol

Foto: PxHere

Probablemente notaste que ya no aguantas las noches de alcohol como en la juventud, no solo te sentirás destruido, tu semblante te lo hará notar.

El alcohol te inflama y deteriora la apariencia de tu piel, absorbe su humedad y hace visibles líneas finas. El consumo frecuente propicia la pérdida de elasticidad y la formación de arrugas.

Antes de seguir sumando tragos considera que estas sumando calorías vacías. Algunas bebidas mezcladas pueden contener la misma cantidad de calorías que una comida, pero sin los nutrientes. Recuerda que medida que envejecemos, el cuerpo no metaboliza el alcohol de manera tan eficiente.

Las pautas federales recomiendan no consumir más de una o dos bebidas por día para hombres y una bebida por día para mujeres.

Barritas “light”

barras energéticas
Foto: Shutterstock

No cambies tu desayuno o botana saludable por barritas “light”, algunas de ellas, incluidas las proteicas pueden estar endulzadas con fructosa, dextrosa y todo lo que termine en “osa”, es azúcar agregado. Además de un poco de proteína, también tienen glicerina, sorbitol, óxido de zinc, aceite de palma.

Si tienes prisa, prueba un batido nutritivo y saciante que integre todos los elementos de un desayuno.

Y como botana, puedes optar por un puñado de almendras, nueces o cacahuate. Te ayudan a controlar el peso y te alargan la vida, ¡no es broma!

Sopas enlatadas e instantáneas

Foto: Chris McGrath/Getty Images

Las sopas instantáneas y enlatadas tienen dos cosas que debes rechazar en cualquier comida, un alto índice glucémico y altas cantidades de sodio.

Estas sopas aumentan los niveles de azúcar en sangre lo cual favorece la obesidad y enfermedades relacionadas como la diabetes y las enfermedades cardiovasculares.

El sodio no solo te inflama y hace retener líquidos, en exceso puede provocar presión arterial alta, enfermedades cardíacas, derrames cerebrales, demencia y pérdida de calcio. Por ello la Organización Mundial de la Salud recomienda reducir el consumo de sodio en los adultos a menos de 2 gramos al día.

Bebidas azucaradas

Foto: PxHere

Evita cualquier bebida con azúcar agregada u otros edulcorantes (jarabe de maíz con alto contenido de fructosa, sacarosa, concentrados de jugo de frutas y más). Esto incluye refrescos, tónicos, zumos de fruta, bebidas azucaradas en polvo, así como bebidas deportivas y energéticas.

Y si quieres tener una familia y ver crecer a tus hijos, considera que beber una lata de refresco al día puede aumentar 26% el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y se ha relacionado con el 20% de sufrir un ataque cardíaco o morir a causa de ello,  según un estudio publicado por la American Heart Association.

Refrescos light

Refrescos de dieta
Foto: Shutterstock

Los refrescos light no te prevendrán la obesidad ni procuran la buena salud, ya que erminarás anhelando más bocadillos dulces y refrescos.

Los edulcorantes cambian la actividad cerebral, hay alteraciones en el procesamiento de recompensa del sabor dulce en individuos que consumen regularmente refrescos de dieta.

Y si en unos años no quieres estar padeciendo una enfermedad renal, aléjate de las bebidas de dieta. Un estudio analizó las dietas de 15.368 personas y descubrió que las personas que bebieron más de siete vasos de refresco dietético por semana tenían casi el doble de riesgo de desarrollar enfermedad renal.

Yogur saborizado

Foto: Shutterstock

Una gran cantidad de azúcar agregado se esconde en el yogur saborizado, un endulzante que no necesitas y que acelera las arrugas y la flacidez. Sin contar otras serias afectaciones a tu salud.

La AHA recomienda limitar el consumo de azúcar agregado, en mujeres a 100 calorías por día (6 cucharaditas de azúcar); mientras que para los hombres, 150 calorías (9 cucharaditas).

Margarina

Foto:Ken Boyd/Pixabay

Las grasas trans no son buenas para tu piel ni tu corazón.

Las grasas trans, como las grasas saturadas, aumentan los niveles de colesterol “malo” en la sangre y el riesgo de enfermedades del corazón. No solo eso, acelera el proceso de envejecimiento de la piel al volverla más vulnerable a la radiación ultravioleta.

Mayo Clinic advierte que las margarinas en barra generalmente tienen más grasas trans que las margarinas blandas.

Comidas de dieta de microondas

Foto: PxHere

Evita las comidas rapidas de microondas, aunque sean de “dieta”. Podrán tener poca grasa, pero sí una buena cantidad de azúcar, sodio y aditivos. Sin contar que carecen de fibra, lo que a un treintañero le hace mucha falta.

Panes, panecillos y galletas

Foto: PxHere

Además de que tienen mucho azúcar, también tienen grandes cantidades de sodio que probablemente no puedas detectar, sin importar sean integrales o no. Una opción es prepáralos en casa con harina integral, bajos en sodio y azúcar.