Padres de LA prefieren que sus niños estudien en casa

Junto a los maestros se muestran preocupados por posible reapertura de escuelas
Padres de LA prefieren que sus niños estudien en casa
Los hijos de Brenda Del Hierro estudian desde casa. (Suministrada)
Foto: Impremedia

Ante la posibilidad de que las escuelas públicas de Los Ángeles pudieran reanudar sus clases en persona a partir de agosto, maestros y padres de familia se mostraron este viernes preocupados ya que consideran que esto podría generar una posible propagación del coronavirus en los planteles educativos.

Brenda Del Hierro es madre de dos alumnos que forman parte del Distrito Escolar Unificado de Los Ángeles (LAUSD); uno cursa primer grado y el otro sexto.

Indicó que al inicio de la pandemia se le hizo difícil tener todo el tiempo a sus niños en casa mientras ellos tomaban clases y, que además, se tuvo que convertir en la maestra de su hijo menor de 8 años para ayudarle con sus tareas.

Sin embargo asegura que lo seguiría haciendo con tal de no poner en riesgo la salud de los menores por el COVID-19, en caso de que decidan reabrir las escuelas.

“Si en el supermercado los adultos no pueden mantener los seis pies de distancia, ¿cómo piensan que los niños lo van a hacer en la escuela?”, dijo Del Hierro.

Añadió que a su hijo le cuesta mantener el cubre bocas puesto por largos periodos de tiempo.

“Siente que no puede respirar y se lo quita, yo creo que con los niños más chicos va a ser más difícil”, indicó.

Vicky Martínez, otra madre de familia, dijo que ella tiene dos hijos que entrarán al segundo y quinto año de primaria, otro irá al octavo año de secundaria y el mayor al 10 grado de preparatoria.

Confesó que lo que más le preocupa es saber que, de abrirse las escuelas, los maestros no solo tendrán que preocuparse del aprendizaje de los niños sino también por su salud, aumentando su nivel de trabajo.

“También me preocupa que si mis hijos se infectan y me contagian a mí, ¿cómo haría para cuidarlos?”, se preguntó Martínez aseverando que ella tiene una condición médica que la hace vulnerable al contagio.

Acepta que ha sido difícil tener a los niños en casa las 24 horas del día los siete días a la semana desde que comenzó la pandemia por el coronavirus pero dice que está dispuesta a seguir sacrificando la comodidad con tal de tener salud.

Martínez opina que no está bien que el presidente Donald Trump quiera reabrir las escuelas en un esfuerzo por priorizar la economía en lugar de la salud.

“Si el presidente siente que [los niños] están a salvo, que él y la secretaria de educación, Betsy DeVos, se vayan a una escuela pública y se queden ahí para que vean el riesgo”.

Los hijos de Vicky Martínez toman clases virtuales. (Suministrada)

No hay plan de apertura

Este viernes, miembros del sindicato de Maestros de Los Ángeles (UTLA) realizaron una conferencia virtual para mostrar su preocupación y pedir que las escuelas del LAUSD continúen cerradas hasta que haya un plan para mantener seguros a todos.

Cecily Myart-Cruz, presidenta de UTLA, recordó que el miércoles California registró su número más alto de muertes por coronavirus en un solo día con 149 fallecimientos, pero agregó que “aparentemente esto no significa mucho para el presidente Trump”.

“Esta semana, también emitió amenazas de retener fondos federales para las escuelas que no abran”, agregó.

“Tenemos que tomar una posición firme en contra de esta peligrosa agenda anti ciencia que pone en riesgo la vida de nuestros miembros, nuestros estudiantes y nuestras familias”.

La maestra de Dodson Middle School, Jennifer McAfee —quien forma parte de la junta de negociación con UTLA— dijo que el distrito no tiene respuestas de cómo enfrentar algunas de las preocupaciones básicas.

Dijo que en su escuela no hay un plan de cómo organizar a 1,700 estudiantes, ni a la mitad, y que no hay suficiente espacio para mantenerlos con una sana distancia.

“¿Cuánto personal vamos a necesitar para ayudar a controlar a los niños [a que tengan ] la mascarilla puesta o asegurándose de que caminen en una sola dirección o que se mantengan a seis pies de distancia?” cuestionó McAfee.

“Si los niños van a quedarse allí en un asiento todo el día, eso tampoco es bueno para ellos y me preocupa cómo van a almorzar. Nuestros baños ya son limitados en nuestros campus”.

Agrega que está claro que el LAUSD no está preparado para liderar en el tema. Recomendó que se mantengan cerradas las escuelas físicas en el otoño y que haya un enfoque en construir un Plan de Educación a Distancia sólido para educadores, padres y estudiantes.

Arlene Inouye, secretaria de UTLA y co-presidenta del equipo de negociación, concordó con McAfee y dijo que quería dejar muy claro que pidieron al LAUSD que no abra las escuelas físicamente sino que se enfoque en el programa de aprendizaje a distancia, o en un programa de crisis para el otoño de 2020.

A UTLA le preocupa que exista una tasa dispareja de infecciones por el COVID-19 ya que la enfermedad está causando un alto número de muertes entre las comunidades de color de bajos ingresos.

En estas comunidades, es más probable que las personas sean trabajadores esenciales, que tengan niveles más altos de condiciones de salud preexistentes y que no cuenten con atención médica, o que vivan en hogares abarrotados, indicó un documento de investigación de UTLA titulado “La misma tormenta pero diferentes barcos: las condiciones seguras y equitativas para iniciar LAUSD en 2020-21”.

Debido a las fuerzas del racismo estructural, los afroamericanos, latinos e isleños del Pacífico en el condado de Los Ángeles están muriendo de COVID-19 al doble de la tasa de residentes blancos.

El LAUSD dijo por correo electrónico que por el momento, no tenía un comentario respecto a este tema.