Abogada, beneficiaria de DACA, continúa luchando por su comunidad

Dice confiar en que el alivio continue
Abogada, beneficiaria de DACA, continúa luchando por su comunidad
Cristel Stefany Martínez se graduó de abogada en el 2017. (Suministrada)
Foto: Cortesía

Cristel Stefany Martínez sintió un gran alivio el último junio tras recibir la noticia de que la Corte Suprema había detenido el plan del presidente Trump de anular la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA).

Después de todo, ella es uno de los ejemplos más claros de lo mucho que aporta la juventud indocumentada a este país. A sus 30 años, es abogada de inmigración y cuenta con su propio bufete en el centro de Los Ángeles.

No obstante, no contaba con el anuncio que reveló esta semana el Departamento de Seguridad Nacional (DHS), de que por ahora no se recibirán solicitudes de primerizos para DACA y quienes ya lo tienen —como Martínez— deberán renovar su permiso cada año, en lugar de dos años como estaba establecido originalmente.

“DACA no es un estatus legal, pero sí nos da un seguro social, una licencia de conducir y eso abre muchas oportunidades”, dijo Martínez. “Sin DACA, supongo que mi futuro estaría en la línea porque no creo poder practicar leyes, si no tengo un permiso de trabajo válido”.

La joven ha vivido en Estados Unidos la mayor parte de su vida y entre sus planes no figura el volver a su natal Tegucigalpa, Honduras.

“Tengo fe, esperanza y siento que DACA merece algo mejor que solo un permiso de trabajo de dos años o un año”, expresó.

Orgullo hondureño

A sus 9 años, Martínez cruzó tres fronteras junto a su hermano para reunirse con su madre. La travesía de Honduras a Estados Unidos en 1999 les tomó tres meses.

Durante su trayectoria, fueron deportados de México dos veces y una vez de Guatemala.

Una vez que llegaron a Texas fueron detenidos por agentes de inmigración y posteriormente enviados a su madre, quien estaba en Los Ángeles. Después tuvo que luchar contra una orden de deportación para que no la separaran nuevamente de ella.

Desde muy pequeña Martínez conoció la importancia de ser o no indocumentada y comenzó a tener un plan claro para su futuro: quería ser abogada para ayudar a otras familias.

Aún sin estatus legal en Estados Unidos, terminó sus estudios primarios y se transfirió a la Universidad Estatal de California, Northridge (CSUN) donde obtuvo una licenciatura en sociología y justicia criminal en 2012.

Posteriormente fue aceptada en la universidad Western State College of Law pero tuvo que poner esta parte en pausa mientras regresaba a trabajar por dos años para poder cubrir sus gastos educativos, que en ese tiempo eran alrededor de $40,000 al año.

“Yo sabía que iba a ser mucho dinero pero mi mamá siempre me apoyó … Sabe que es por ella que yo me motivaba mucho para salir adelante”, contó Martínez. “Ella se levantaba a las 5 de la mañana para hacer comida para vender”.

Sin temor ni vergüenza, la joven trabajó como chofer de viajes compartidos con Uber y Lyft. Los fines de semana junto a su hermano y su padrastro vendían la comida que su madre preparaba en su vecindario del área de Westlake/MacArthur Park.

También con la ayuda de sus empleadores creo una página GoFundMe para recaudar los fondos universitarios necesarios.

Cristel Stefany Martínez cuando era niña. (Suministrada).

DACA, el salvavidas

En 2012, el presidente Obama anunció el inicio del programa DACA, que brindó un estatus legal temporal y un permiso de trabajo a jóvenes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños. Ambos renovables cada dos años.

Al igual que miles de jóvenes de toda la nación Martínez solicitó su DACA.

Gracias a su estatus temporal legal y su arduo trabajo para ahorrar para sus estudios, pudo regresar a la universidad y comenzó a trabajar para dos entidades de abogacía mientras obtenía su propio título.

En 2016, mientras estaba sumergida en sus estudios para lograr su propósito de ser abogada, dos tragedias llegaron a su vida en cuestión de semanas. Su hermano mayor fue deportado y su padrastro falleció.

“Fue muy difícil para mí y pensé en reducir la cantidad de mis clases pero no lo hice y seguí adelante”, recordó.

En 2017 por fin se graduó con su título de abogada y para celebrar, realizó un gran festín. Repartió platos de comida entre todos sus clientes leales que la apoyaron comprando comida mientras
estudiaba.

Varios de sus clientes eran sus vecinos, otros dueños de pequeños negocios y residentes del área.

“Muchos estaban sorprendidos y contentos de que me gradué. Para ellos el tiempo pasó muy rápido pero para mí tres años fueron de mucho trabajo y esfuerzo”, contó la joven.

Cristel Stefany Martínez junto a su madre. (Suministrada)

Nada la detiene

En 2019, Martínez abrió su bufete de abogada y este año se asoció con dos abogados más. Dijo sentirse orgullosa de poder ayudar a muchas personas en el ámbito legal, ya sea con una residencia, ciudadanía, DACA u otros procesos migratorios.

“Siento que puedo ayudar más a las personas porque conozco las dificultades de primera mano”, explicó.

La abogada cree que el anuncio de Trump en contra de los beneficiarios de DACA es un movimiento político previo a las elecciones.

“Él [presidente] no entiende que está jugando con las mentes y futuros de las personas y estoy segura de que no le importa, pero es frustrante porque hemos visto que esto ha sucedido muchas veces antes”, indicó la abogada.

Sin dar más importancia de lo necesario, Martínez dijo que continuará ayudando a la gente a legalizarse. Aún si le quitarán su DACA, indica, que no daría dejaría de ayudar a su comunidad.

“Ya tengo la educación, la sabiduría y si es por medio de los Facebook Live aunque sea así voy a seguir informando a la gente”, indicó.