“Hay un juego político, económico y estratégico detrás de las vacunas que es una receta para el desastre”

En entrevista con BBC Mundo, Richard Haass conversa sobre el nuevo "nacionalismo de las vacunas" y las consecuencias de que los países más ricos acaparen millones de dosis

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Crédito: Reuters

La carrera por conseguir la vacuna contra la COVID-19 avanza a toda velocidad.

Varias potencias como Estados Unidos, China, Rusia y Reino Unido están midiendo el poder de sus capacidades científicas e invirtiendo lo que sea necesario para encontrar una vacuna que haga frente al virus.

Como es imposible predecir cuál de las vacunas llegará primero a la meta, los países más desarrollados comenzaron a comprar cientos de millones de dosis a distintos laboratorios para tratar de asegurar su abastecimiento.

Por ejemplo, Reino Unido ha firmado acuerdos con varios potenciales proveedores: AstraZeneca, Pfizer y BioNtech, y la firma Valneva.

De la misma manera Estados Unidos tiene gigantescos contratos con compañías como Pfizer y BioNTech; Moderna y Johnson & Johnson; AstraZeneca, y Novavax.

Estas soluciones individuales, que no forman parte de acuerdos entre países, son un fenómeno descrito como el “nacionalismo de las vacunas”.

Para conversar sobre este y otros temas, BBC Mundo entrevistó a Richard N. Haass, presidente del centro de estudios Council on Foreign Relations (CFR), exdirector de Planificación de Políticas del Departamento de Estado de EE.UU., enviado especial a Irlanda del Norte y coordinador del programa “Futuro de Afganistán”.


En las últimas semanas varias potencias han estado comprando dosis de vacunas para asegurar su propio abastecimiento antes de que alguna de ellas reciba la aprobación, como si estuviéramos corriendo una carrera. Usted ha escrito que estamos frente a un “nacionalismo de las vacunas”. ¿Por qué dice que es una receta para el desastre?

Estamos viendo un nacionalismo de las vacunas contra la COVID-19 que se podría describir como un nacionalismo preventivo.

Los gobiernos se están posicionando y las razones son obvias. Los líderes tienen la presión de proveer las dosis a sus propios ciudadanos.

Investigadora sostiene un frasco rotulado como "vacuna covid-19"

Reuters
Las grandes potencias han firmado multimillonarios contratos con los laboratorios para asegurar el abastecimiento de las vacunas contra el coronavirus.

El problema es que dejará a miles de millones de personas en una posición vulnerable, lo cual es una crisis.

Pero además será negativo para los gobiernos que practican el nacionalismo de las vacunas porque si tienes una gran cantidad de personas infectadas en el mundo, dada la globalización, la enfermedad continuará propagándose.

Entonces, hay un juego político, económico y estratégico detrás de las vacunas que es una receta para el desastre si no es posible construir algún acuerdo internacional.

Y las presiones políticas a nivel nacional probablemente no van a ceder…

Entiendo las presiones políticas. Es difícil para un gobierno decir que tenemos que ayudar a otros países al mismo tiempo que nos ayudamos nosotros.

¿Estamos frente o estaremos frente a una guerra política por conseguir las vacunas?

Yo la llamaría una competencia por las vacunas, no una guerra. Todos quieren llegar primero. Algunos por razones comerciales, pero muchos por razones más bien políticas.

Vacuna

Getty Images
“Los líderes tienen la presión de proveer las dosis a sus propios ciudadanos”, dice Haass, lo que hace más difícil que los países tengan interés en buscar acuerdos multilaterales.

El problema, como te decía, es que todos quedamos en una posición vulnerable si hay muchas personas contagiadas. Esa es la gran lección de esta enfermedad.

Incluso si un país se adelanta a otros en la producción de la vacuna, de todos modos seguirán siendo dependientes de otros países, porque probablemente van a requerir importaciones de ciertos productos para producir la vacuna.

No creo que ningún país sea 100 por ciento autosuficiente en la producción de una vacuna porque van a requerir un determinado elemento químico o ingredientes desde el extranjero.

¿Cuál sería una posible solución para este problema? ¿Cómo podrían llegar a ponerse de acuerdo los gobiernos?

La mayor razón para pensar de una manera diferente sobre esto es la siguiente.

Digamos que tu país no es el primero en desarrollar una vacuna. Digamos que eres el segundo o el tercero, o que nunca lo lograste. Quedas en una posición vulnerable.

Un gobierno responsable intentaría llegar a un acuerdo como si se tratara de una póliza de seguro. Un acuerdo bajo el cual las partes se comprometen a compartir una dosis significativa de la vacuna, incluso aunque no la hayas desarrollado.

Para eso se necesita un acuerdo global, donde los gobiernos acuerdan un mecanismo para compartir las vacunas. Por ejemplo, cada gobierno se compromete a quedarse con la mitad de las vacunas y compartir la otra mitad con el resto del mundo.

Richard Haass

Richard Haass
“Estamos viendo un nacionalismo de las vacunas contra la covid-19”, dice Richard Haass.

La buena noticia es que si existe ese tipo de acuerdo, y tú no fuiste el primer país en desarrollar la vacuna, de todos modos vas a recibir una parte.

¿Es probable que eso llegue a ocurrir?

No. Bueno, probablemente no. Ciertos países como Estados Unidos, China y posiblemente otros creen que tienen una buena posibilidad de desarrollar la vacuna primero y, por adelantado, no quieren ceder la posibilidad de aprovecharla a nivel internacional y, al mismo tiempo, quieren responder a su población.

Esta es una época de aumento de los nacionalismos. Los gobiernos están preocupados de que si llegan a un acuerdo de compartir la vacuna con otros países, quedarán en una posición políticamente vulnerable en su propio país.

Y además la idea de convertirse en el primer país en desarrollarla tiene un fuerte componente simbólico en términos de poder político…

Quien sea que la desarrolle primero conseguirá ciertos beneficios. Pero probablemente lo que va a pasar es que habrá varias vacunas y ninguna de esas vacunas será una solución.

Todas las vacunas tendrán limitaciones, en cuanto a la cantidad de gente que pueden ayudar, en términos de sus efectos colaterales.

Lo que es una locura sobre toda esta conversación es que la gente piensa que cuando aparezca la vacuna será una medalla de oro, será como el gran premio que va solucionar la COVID-19.

Y la respuesta es no. La historia de las vacunas sugiere que si la vacuna aparece, ayudará a algunas personas, pero no a todos. Luego ayudará a algunas personas por un determinado período de tiempo. Provocará efectos indeseados y muchos se negarán a recibirla.

frasco con la vacuna.

Getty
“Si no compartimos las vacunas de manera inteligente, el virus seguirá activo”, señala el investigador.

Mi predicción es que incluso cuando una o más vacunas estén disponibles, aún vamos a tener que seguir manteniendo la distancia social, usar mascarillas y lavarnos las manos y el resto de las precauciones. La gente exagera las implicaciones que tendrán las vacunas. Una vacuna no nos va a salvar del virus.

Tu argumento básico es correcto. Si somos realistas, es probable que el nacionalismo de las vacunas se imponga por sobre el multilateralismo.

¿Cuál es el mayor riesgo si no se logra ningún acuerdo?

El mayor riesgo es el riesgo humanitario. Muchos países pueden fracasar en responder a las demandas económicas y de salud. Y si no compartimos las vacunas de manera inteligente, el virus seguirá activo afectando a una gran cantidad de gente en el mundo, lo cual significa que todos seremos más vulnerables.

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