El verano de 1970

El verano de 1970
Genaro Ayala, presidente del Partido Nacional de la Raza Unida y quien participó siendo un estudiante en la marcha de la Moratoria Chicana hace 42 años, marchó ayer con su hermana Estela Ayala, para conmemorar el aniversario.
Foto: Leopoldo Peña / La Opinión

Es sábado por la mañana y terminé temprano las tareas de la casa para salir a encontrarme con algunos amigos… de eso hace 50 años. Íbamos a la Moratoria Chicana contra la Guerra de Vietnam. Tenía 16 años y esta sería mi primera vez en una manifestación. A su vez, fueron mis primeros pasos en una larga marcha por un mundo más justo.

Jugaba como mariscal de campo con los Rough Riders de Roosevelt High, y entonces era mi principal meta en la vida. Ese día marché con Mario Chacón y otros amigos a los que mis padres llamaban “greñudos”. Se estima que 30,000 manifestantes hicieron de esta Moratoria la mayor protesta política en la historia de Los Ángeles.

La marcha-protesta fue una gran influencia para jóvenes activistas, como los líderes políticos Esteban Torres y Gloria Molina, los abogados Antonia Hernández y Samuel Paz, el fotógrafo Luis Garza y ​​la maestra María Elena Yepes.

Mi amigo greñudo Mario y yo fuimos compañeros de cuarto en nuestra época en UCLA. Él convirtió en un líder académico y muralista reconocido en San Diego. Yo me dediqué a luchar en el movimiento obrero y político.

Aquella Moratoria terminó en un caos. Oficiales del alguacil Peter Pitchess afirmaron que los oradores y la música en Laguna Park eran un acto ilegal y atacaron a las familias con gases lacrimógenos y macanas antidisturbios. En un instante, el orgullo y alegría se convirtieron en histeria y confusión: Miles de manifestantes desarmados trataban de huir del peligro policiaco.

Como un atleta activo, no me resultó difícil saltar vallas. Me refugié en una casa cercana repleta de activistas de la Cruzada por la Justicia proderechos de los chicanos en Denver. Cuando las cosas se calmaron, comencé a caminar rumbo a casa. Iba por Whittier Boulevard cuando escuché la voz retumbante de mi padre: “¡Súbete al carro!” Discutimos durante todo el camino.

Tres personas murieron en las violentas secuelas de la Moratoria, pero la muerte de Rubén Salazar se ha convertido casi en símbolo de aquel 29 de agosto. Salazar era director de noticias del canal 34 de KMEX, la principal estación de televisión en español del país, y estaba al frente de un equipo de TV que cubría la marcha.

Salazar también escribía una columna semanal sobre la vida mexicoamericana para el L.A. Times, donde había sido reportero y corresponsal extranjero. Mi profesor de sociología usó su columna más conocida – “¿Qué es un chicano?” – para discutir en clase.

Ese otoño comencé mi tercer año en Roosevelt. Aún formaba parte del equipo de fútbol, ​​pero la política ahora era personal. Pasé del individualismo y la asimilación a ser parte de una comunidad. Esta revelación como chicano era más fuerte que yo. Desde entonces me comprometí a luchar por la justicia social y lo sigo haciendo.

Esos recuerdos nítidos y vívidos me han inspirado todos los días durante 50 años. Puedo ver el progreso que los latinos han logrado en todos los ámbitos de la vida, pero también veo la desigualdad en muchos criterios. Nuestras comunidades sufren la tasa de infección por Covid-19 más alta y la tasa de encarcelamiento más elevada. Y siguen detenidos 7,000 niños inmigrantes que fueron arrancados de los brazos de sus padres.

Una nueva generación está marchando contra muchas de las injusticias como nosotros protestamos hace medio siglo. Hoy será un momento decisivo para incontables jóvenes de 16 años. Los soñadores y activistas de hoy son los líderes políticos, cívicos y culturales del mañana. Son las semillas que plantamos y ayudamos a crecer. Esto es Chicano Power.

Gilbert Cedillo es concejal de la ciudad de Los Ángeles. Representa al Distrito 1.