Tarjeta Roja: Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial…

Qué difícil es decirle adiós al más grande genio que haya tocado un balón con los pies

Tarjeta Roja: Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial…
Diego Armando Maradona es inmortal.
Foto: STAFF / AFP / Getty Images

¡Qué difícil es decirte adiós, Diego!

Eras uno de los nuestros: inalcanzable pero bien humano, un Dios del fútbol con todos nuestros errores.

Gracias a ti me enamoré de este juego. Durante el Mundial de México 86 te vi en la cancha hasta hartarme y qué suerte tuve: contra Corea del Sur, Inglaterra, Bélgica y la final contra Alemania; volaste mi cabeza con tu increíble manera de jugar y nunca lo superé, la experiencia me convirtió en un loco del fútbol, también cambió mi vida para siempre. Gracias por eso, Diego.

Sí, este momento fue con el que marcaste al mundo entero, no solo a mí… (hay que subirle al volumen y llorar varias veces si es necesario)

Repito la pregunta: ¿De qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?

Nadie con el balón en los pies como tú, ni Messi, nadie con el liderazgo deportivo y el espíritu combativo que tuviste, ni Jordan, nadie con tu alma revolucionaria tratando de cambiar las cosas o al menos diciendo siempre las cosas como son… o como eran.

Nadie con más pasión por la Argentina… nadie con más amor por la camiseta albiceleste.

Todos hablan de que caíste bajo ¿y quién no? De tus desfiguros con unas tragos de más ¿y quién no?… ¿Quién no se ha dejado llevar por las tentaciones de la vida cuando las ha tenido a la mano? Por eso digo que eras de los nuestros. No importa si a veces se te pasó la mano, Diego.

Ahora, solo urge una borrachera para cantar una vez más y hasta desgarrarnos: Oooeeee oeee oeee oeeeee Diegoooo, DiegooooUn homenaje rockero inmortal de todos los que te adoramos, por ser quien fuiste y como fuiste.

Un rebelde adorable, querías sembrar en tus seguidores esa semilla de renegar del sistema e ir en contra de lo establecido, no importa si se trataba de la FIFA o del mismísimo George Bush. Al menos en mí sí la sembraste, Diego.

Decirte adiós tan pronto es decirle adiós a la infancia, al ídolo imperfecto, a la incomparable magia que derrochaste en la cancha de fútbol y que sigo buscando desde que te vi en ella por primera vez.

Gracias por todo.

¡Te quiero, Diego!

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