Anciana muere por Covid y reaparece viva días después de su entierro

La mujer no había muerto, sino que hubo un error en la identificación

Anciana muere por Covid y reaparece viva días después de su entierro
Foto: Shutterstock

Rogelia Blanco vivía junto a su esposo Ramón en una residencia de mayores en una pequeña localidad de Lugo, en España. A finales de diciembre hubo un brote de coronavirus que provocó que 14 ancianos fueran trasladados a otra residencia para no contagiar a los que no se habían infectado.

Rogelia fue trasladada en una ambulancia junto a otra mujer, Concepción, que también dio positivo.

Rogelia y Concepción compartieron habitación en su nuevo destino, mientras luchaban por vencer al virus. El pasado 13 de enero, la Fundación San Rosendo comunicaba el fallecimiento de Rogelia Blanco a sus familiares, entre ellos a su esposo, que no se llegó a enfermar. Los protocolos de coronavirus hicieron que la familia no pudiera despedirse de Rogelia y no llegaran a ver el cuerpo sin vida.

Un error de identificación

La sorpresa llegó el sábado 23 de enero, cuando Rogelia Blanco volvió sana y salva a la residencia original, donde se reencontró con su esposo. El shock que sufrió el hombre, así como los trabajadores del centro, fue enorme, ya que se había comunicado su muerte 10 días antes. Pero lo cierto es que la fallecida no había sido Rogelia, sino Concepción, su compañera de habitación.

En un comunicado de la Fundación San Rosendo se explicó que “un error de identificación durante el proceso de traslado propició que el 13 de enero se certificase el fallecimiento de una de las dos mujeres, aunque equivocadamente se le asignó la identidad de su compañera”, según informan medios locales.

Ahora, la familia de Rogelia trata de digerir que la mujer a la que lloraron y enterraron 10 días atrás no es su ser querido. Mientras, el hermano de Concepción denuncia que llamó varias veces para interesarse por el estado de su hermana y que le dijeron que se estaba recuperando, cuando llevaba días fallecida.

Desde la fundación señalan que se trata de un caso puntual y aseguran que han “reforzado las medidas de control y seguimiento de los usuarios que se trasladen de una residencia a otra”. Además, han incorporado “una identificación más visual para las personas mayores cuando son trasladadas de un centro a otro” para garantizar su seguimiento.