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Latinos con armas, en desacuerdo con más regulaciones para la compra de rifles

Indican que California ya tiene muchas restricciones; aunque algunos estarían dispuestos a pasar por una evaluación psicológica para evitar futuras tragedias

Debes ser residente o ciudadano para obtener un arma de fuego. / foto: shutterstock.

Debes ser residente o ciudadano para obtener un arma de fuego. / foto: shutterstock.  Crédito: Shutterstock

Hace cuatro años, Marco decidió adquirir su primer arma.

Averiguó sobre los requisitos para obtener un permiso de compra en California y hoy ya cuenta con una Beretta y una Smith & Wesson SD VE—ambas pistolas 9mm— además de cinco rifles AR-15.

“La primera me la compré por defensa personal, en caso que alguien se meta a mi casa, pero ya después me empezó a gustar ir a practicar tiro”, cuenta este residente del Valle de San Fernando de 45 años de edad quien ha invertido más de 6,000 dólares en armas.

Con el tiempo se ha convertido en una especie de coleccionista: “De los cinco rifles que tengo, solo he usado dos cuando he ido a tirar y los demás están guardados. Nunca los he usado”.

Estos rifles AR-15 son precisamente los que diversos demócratas junto al presidente Joe Biden quieren prohibir, tras los últimos tiroteos reportados en el país —incluido el de el miércoles en la noche en Orange.

También han pedido que a quienes quieran obtener un arma se les haga una revisión más profunda de sus antecedentes penales.

Marco —quien prefiere no revelar sus verdadero nombre— dice estar en desacuerdo con estas iniciativas.

“Lo malo de cuando hay tiroteos es que siempre salen [los políticos] a querer modificar algo, pero la realidad es que a quienes afectan es al ciudadano que hace las cosas bajo la ley. Al criminal no le importa si le cambian la ley mil veces, igual va a encontrar la manera de hacer lo que quiere”, expresó.

Cuenta que ya existe un proceso minucioso cuando pides un permiso para comprar un arma.

“Tienes que ser mayor de 21 años, ser residente o ciudadano, pasar un examen para saber las partes del arma y reglas de seguridad… y luego de eso, vas a la tienda [un vendedor autorizado] y te revisan tus antecedentes penales, para lo cual debes esperar 10 días por la respuesta del FBI y ver si eres elegible”.

Agrega que incluso en California, las regulaciones se han vuelto más estrictas con los años.

“Me molesta que tenga leyes tan rígidas para poseer armas. La Segunda Enmienda es para todo el país y aquí te restringen mucho. No te dejan tener todas las armas que están disponibles [en el mercado]”.

Explica que antes se permitía que la capacidad de los cartuchos [round magazine] fuera de 30, pero que hace poco el estado lo cambió para que sean solo 10.

“Siento que California ha invadido un poco el derecho del estadounidense de tener un arma”.

A pesar de todo, Marco dice que aceptaría la propuesta de diversas organizaciones que han solicitado evaluaciones psicológicas para quienes quieren tener un arma.

“Sentiría un poco como que invaden la privacidad de la persona pero yo no tendría problema si con eso van a eliminar dar armas a ciertas personas con esas tendencias [criminales]”, expresó.

Este latino de raíces mexicanas que solía ir al campo de tiro una vez al mes, dice que no va a comprar más armas por ahora, ya que debido a la pandemia o están más caras o agotadas.

“Pasó lo mismo que con el agua y el papel higiénico. Se acabó todo. Eso sí, cuando compro mis armas leo varios comentarios y veo que sea segura al momento de tirar y guardar; lo hago por mí y por las personas que están a mi alrededor”, dice.

No más regulaciones

Por su parte, Pedro un latino de 52 años de edad y residente de Los Ángeles, dice estar totalmente en contra de tener más restricciones al momento de comprar un arma.

“Lo que quiere hacer Biden está mal, cuando algo malo pasa siempre culpan a los ciudadanos que compran armas bajo la ley y no es justo. Yo creo que [el problema de] los crímenes tiene que ver más con la gente que tiene un mal corazón”.

Pedro cuenta que creció cerca de las armas, y de la responsabilidad que hay que tener al poseer una, porque cuando era niño, su papá iba a cazar y lo llevaba a él y a sus hermanos.

Su primer arma la compró hace ya tres décadas y ahora tiene más de 20, desde pequeñas pistolas como una 0.22 hasta diversos tipos de rifle como bold actions, 0.308 (que es para caza) y varias AR-15. En total dice que ha invertido más de 20,000 dólares.

“Tener un arma es como tener un tatuaje, te haces uno y luego quieres otro. Sucede lo mismo con las armas, es como una adicción… Si sale un [modelo] nuevo te dices: ‘Tienes que comprarla’ y antes de que te des cuenta, tu dinero ya está ahí”.

Afirma que lo ve como una colección y que solo usa algunas para ir a hacer tiro o de caza. Agrega que, por eso no quiere más regulaciones en California y que ya de por sí el Estado Dorado ya tiene muchas restricciones.

“Ahora solo podemos tener armas con un cargador de solo 10 cartuchos (round magazine), cuando antes eran 30”.

Explica que cada vez que quieres comprar balas te tienen que revisar a ver si tienes antecedentes penales, y que aunque solo toma minutos, tus huellas digitales también deben estar en el sistema.

Y que además, antes los dueños de armas, podían comprar municiones por Internet para que te lleguen a la casa, pero que ya no lo puedes hacer. Ahora, el ‘ammo’ tiene que ser enviado primero a la tienda autorizada y tú tienes que ir a recogerlas.

Pedro dice que tampoco estaría de acuerdo con que aprueben la evaluación psicológica para quienes quieren poseer un arma de fuego.

“Cuando ocurre un crimen, eso ya es cuestión de la maldad de la persona. No importa si piden más regulaciones, una persona que es mala o tiene resentimiento, va a usar un martillo, un cuchillo o un camión para realizar su cometido. El arma es solo una herramienta”.

‘No vale la pena tener armas sin un permiso’

Nolberto, de 36 años, confiesa que durante su juventud anduvo en malos pasos y que aunque no contaba con un permiso del estado de California, terminó por adquirir tres armas y un rifle —tres de ellas sin un número de serie.

“Unos muchachos que estaban en pandillas me las ofrecieron y yo por defensa personal y por temor a represalias, las compré”, cuenta este oriundo de Ecuador.

Aunque dice que “felizmente” nunca las tuvo que usar, ahora quiere deshacerse de ellas porque hoy — que ya enderezó su camino y es padre de una niña— se ha dado cuenta que tener un arma sin permiso es un riesgo.

“Las tienes pero no puedes usarlas en ningún lado y yo quiero sentirme tranquilo”, dice. Y agrega que ahora quiere una por la ley porque quiere alguna vez ir a practicar tiro.

Por eso, indica que si el gobierno se pusiera más estricto para dar este documento, estaría de acuerdo, incluso hasta estaría dispuesto a pasar por una evaluación psicológica.

“Queda claro que si quieres una pistola de la calle, la puedes conseguir pero yo te hablo de las armas bajo la ley. Para eso, debe haber más control, no es bueno que se las den a cualquiera [con algún problema mental] porque luego, eso termina en tragedia”.

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