Carne de res: las mejores y peores formas de cocinarla para tu estómago

La forma en la que se cocina la carne tiene el potencial de influir en la digestibilidad de manera negativa o positiva, en cómo se convierten y aprovechan los nutrientes del alimento

Cocinar bien la carne ayuda a que esta sea más fácil de digerir.
Cocinar bien la carne ayuda a que esta sea más fácil de digerir.
Foto: Los Muertos Crew / Pexels

La carne roja es muy nutritiva, aunque múltiples estudios recientes han puesto en duda que resulte una opción saludable. Ha sido asociada con un mayor riego de enfermedades, como enfermedades cardíacas, diabetes y cáncer (especialmente cáncer de colon).

Para quienes deciden comer carne puede ser útil saber que los métodos de cocción también pueden influir en cómo la carne impacta al estómago, según revelaron investigadores en Revisiones integrales sobre ciencia alimentaria y seguridad alimentaria.

De acuerdo a la revisión cómo se cocina la carne tiene el potencial de influir en la digestibilidad de manera negativa o positiva, dependiendo de las condiciones de procesamiento. Se examinaron distintos métodos como hervir, freír, asar a la parrilla, microondas, asar o rostizar, sous-vide, cocinar al vapor y guisar.

La digestibilidad es una forma de medir el aprovechamiento de un alimento, es decir, la facilidad con que es convertido en el aparato digestivo en sustancias útiles para la nutrición”, explica la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura

El asado o rostizado no es el método más favorable

Las mejores formas de cocinar la carne son la cocción lenta, la cocción a presión y el sous vide. Según la revisión, los procesos como el sous-vide pueden provocar cambios favorables que pueden mejorar la digestibilidad de las proteínas como la carne roja.

Los métodos como el guisado y el asado o rostizado pueden inducir cambios desfavorables, como la agregación de proteínas, oxidación severa, aumento de compuestos que pueden causar gases y disminuir la susceptibilidad de las proteínas durante la digestión gastrointestinal.

Así que en ocasiones tu malestar estomacal después de comer un asado puede deberse a la forma en la que se cocinó la carne y quizá quieras probar otros métodos. Independientemente del método, cocinar bien la carne ayuda a que esta sea más fácil de digerir y absorber los nutrientes. Los cortes tiernos de res o cerdo y las carnes molidas son otras buenas opciones. La carne dura o fibrosa puede ser difícil de digerir.

El sous-vide (en francés ‘al vacío’) al que se refiere la revisión es una técnica culinaria en la que se cocinan los alimentos durante largos periodos de tiempo a temperaturas relativamente bajas y controldas; se emplean bolsas cerradas de plástico cerradas herméticamente.

El método sous-vide da como resultado una carne tierna, una cocción uniforme y una buena retención de nutrientes.

Consumo moderado

Si te gusta la carne roja pero también te interesa procurar tu salud, los especialistas en nutrición recomiendan se consuma con moderación. El Dr. Frank Hu, presidente del Departamento de Nutrición de Harvard señala a través de Harvard Health que “la evidencia muestra que las personas con una ingesta relativamente baja tienen menores riesgos para la salud”.

El Dr. Hu dice que una recomendación general es no consumir más de dos o tres porciones por semana. “En lugar del plato principal, usa carne roja como guarnición… Considera la carne roja como un lujo y no un alimento básico”, aconseja.

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