Concejal de Baldwin Park se vacuna luego de ver a su hermano no vacunado perder la batalla
La madre de ambos, de 81 años, también resultó infectada, pero tenía una dosis de la vacuna Pfizer y se recuperó.
El concejal de Baldwin Park Daniel Damian (c) junto a su hermano Antonio (d), quien falleció de covid-19 en julio. (Suministrada) Crédito: Familia Damián | Cortesía
Daniel y Antonio Damián no solo eran hermanos, pero también eran los mejores amigos. Se apoyaban mutuamente en su vida personal y profesional.
Los días de hacer barbacoas en la casa junto a la familia no podían faltar y Antonio era el elegido para cocinar. Además, era el favorito de la familia por ser el menor de seis hermanos.
Ahora todo esto ha quedado en los mejores recuerdos de la memoria de Daniel. El 24 de julio, Antonio, de 42 años, falleció víctima del covid-19.
Daniel lamenta que esta muerte probablemente pudo haber sido prevenida si él y su familia se hubieran vacunado contra el covid-19 a tiempo.
El hombre de Baldwin Park de donde es concejal, dijo que durante toda la pandemia él y su familia se protegieron de sobremanera, principalmente para cuidar a su madre de 81 años. Usaban doble máscara, mantenían distancia social con otras personas, tenían desinfectante de manos en todo momento y seguían cada regla de los expertos.

Sin embargo, cuando llegó el acceso a la vacuna contra el covid-19, Daniel, su madre Consuelo Damián, Antonio, y su esposa Gloria Damián no quisieron inocularse por temor a la brevedad con la que se creó la vacuna.
“No somos anti vacunas, sabíamos que nos íbamos a vacunar pero teníamos miedo de la reacción y queríamos esperar un poco más para recibirla”, dijo Daniel.
Pero el 5 de julio Antonio le llamó por teléfono a Daniel para decirle que había dado positivo al covid-19 y le pidió que se asegurara que su madre Consuelo y una tía, Genoveva Gutiérrez, se hicieran la prueba ya que viajaron con él y su esposa durante el fin de semana feriado.
La señora Consuelo y la tía dieron positivo al covid-19. Daniel también se lo hizo, pero resultó negativo. Él no había viajado con la familia.
Para su fortuna, Consuelo había recibido la primera dosis de la vacuna Pfizer en junio tras aclarar dudas con su doctor y tenía pautada la segunda dosis para el 6 de julio. La tía tenía las dos dosis de la vacuna Pfizer.
Comparando los síntomas
Daniel explicó que quedó impresionado de ver los síntomas que sufrieron sus familiares de acuerdo a su periodo de inoculación.
“Mi tía, quien también tiene 81 años, solo tuvo una temperatura leve durante uno o dos días. Mi madre, quien solo tenía una vacuna, tuvo síntomas de resfriado muy leves”, dijo Daniel.
“Ella pasó por el tratamiento de infusión de cinco días en Kaiser, como medidas de precaución debido a su edad, pero nunca fue hospitalizada, nunca tuvo problemas respiratorios, ni siquiera perdió el gusto ni el olfato”.

Mientras tanto su hermano Antonio, quien no tenía ninguna condición preexistente, comenzó a empeorar y tuvo que ser internado en el hospital el 10 de julio.
Su cuñada Gloria también resultó infectada y se puso grave de salud, pero no fue hospitalizada y se recuperó eventualmente.
Esa misma semana Daniel tomó la decisión de ponerse la primera dosis de la vacuna Pfizer.
“En ese momento sabía que no podíamos esperar ni un minuto más”, dijo Daniel. “Estamos ahora en un punto donde no es, si contraemos este virus, pero cuando lo contraeremos”.
Inesperada despedida
Daniel dijo que inicialmente cuando Antonio fue hospitalizado utilizaba oxígeno regular y podían hablar mediante video llamadas a diario. Pero con los días su salud comenzó a deteriorarse.
“Yo pude ver cómo este virus arrasaba con su vida y acababa con su salud día tras día. Cada día que hablaba con él, su oxígeno empeoraba hasta el punto de que apenas podía hablar”, siguió.
Poco antes de ser intubado Antonio le dijo a Daniel con lágrimas que habían echado de menos la vida refiriéndose a su indecisión de inocularse.
“Él dijo, ‘te amo hermano, por favor, cuida a mi pequeña’ y después me explicó acerca de sus pólizas de seguro de vida”, contó Daniel. “Yo recuerdo haberle dicho, ‘Hermano te amamos, te necesitamos, tienes que luchar, tienes que luchar contra esto, este no es el final’,
El miércoles 21 de julio por la mañana Antonio fue intubado. El sábado a las 2:25 de la mañana Daniel recibió una llamada del hospital de la doctora diciendo que iba a autorizar a la familia ver a Antonio porque estaba agonizando. Su presión arterial bajaba constantemente.
“Entonces reunimos a la familia para ir a verlo pero cuando llegamos nos recibieron en el lobby y nos dieron la noticia de que había fallecido. Había tenido un paro cardíaco, y habían tratado de sobrevivirlo durante 30 minutos, pero no lo consiguieron”.
Antonio falleció el 24 de julio a las 3:46 de la mañana. Él deja a su esposa y tres hijos.
“Fue devastador porque esperábamos verlo al menos todavía con vida para darle nuestro último adiós, pero desafortunadamente para cuando llegamos fue tarde”, indicó Daniel.

Esperando cerrar las heridas
Daniel dijo que pese a que su hermano falleció, el dolor no ha terminado ya que no ha podido ser sepultado.
“La funeraria ya tiene el cuerpo pero el cementerio no tiene ningún servicio disponible hasta el 15 de septiembre”, dijo Daniel.
Por ahora él se ha encargado de ofrecer todo el apoyo a la familia de Antonio, sobretodo a la hija menor Alexis Damián, quien es su ahijada. Dijo que pese a su corta edad, la pequeña entiende que su padre se ha ido con “Papa Diosito y mamá María”, pero ha pedido ir a visitarlo al cementerio, algo que no pueden hacer.
Daniel dijo que también tomaron la decisión de no enviar a la escuela a la niña, cuyas clases comenzaron este lunes, ya que está “traumatizada” con el virus y teme hasta cuando su madre va a la tienda pensando que puede contagiarse nuevamente.
“Por ahora la tenemos en la casa tomando clases en línea hasta que se sienta segura de regresar”, dijo Daniel.
Por su parte, la señora Consuelo se recuperó satisfactoriamente y ayuda a Daniel, mediante sus oraciones, a enfrentar la perdida de su hijo menor.