Crispín Mojica: deja huella con su trabajo en el Este de LA

Veterano de 90 años realiza labor de voluntario en centro para personas de la tercera edad y trae cultura y calidad de vida a su comunidad

Crispín Mojica (centro) celebra sus 90 años  junto a sus familiares  / fotos: cortesía.
Crispín Mojica (centro) celebra sus 90 años junto a sus familiares / fotos: cortesía.
Foto: Cortesía

Crispín Mojica cumplió hace poco 90 años de edad, no obstante tiene la energía de una persona mucho menor. El veterano de guerra cuenta que cuando no está liderando proyectos en el centro para personas mayores del Este de Los Ángeles, de donde es voluntario, se mantiene ocupado en su hogar donde vive solo.

“Me levanto a las 5 de la mañana, me voy a caminar un rato, después regreso y le pego a la pera [box]. Hago labor en mi jardín, almuerzo y les hablo a todos los miembros del centro para ver que estén bien”, cuenta.

Cualquier persona que habla con él fácilmente se transporta a tiempos del pasado al escuchar historias que para muchos ahora serían difícil de concebir.

Mojica creció en Boyle Heights y dijo que de niño le tocó enfrentar el rechazo de los restaurantes que se negaban a atender a los mexicanos por ser considerados de segunda clase, esto a pesar de que él y sus hermanos eran séptima generación de mexicanos.

También tuvo que esconderse con su familia para evitar ser deportados a México durante la repatriación de mexicanos, que incluía a los méxico-americanos.

No obstante, nada de esto lo detuvo para que a través de los años realizara trabajos de voluntariado en beneficio de su comunidad del Este de Los Ángeles.

Cris Mojica (der.) junto a miembros del centro para personas mayores Joseph Vasquez en el este de Los Ángeles. (Jacqueline García/La Opinión)

Décadas en pro de la comunidad

Mojica trabajó por más de cuatro décadas como camionero. Tuvo ocho hijos y le gustaba estar involucrado en diferentes proyectos de la comunidad.

“Les enseñaba judo y tenis a los niños. Siempre recuerdo uno de ellos, quien hace poco fue alcalde de la ciudad de Commerce”, dijo Mojica refiriéndose al concejal Hugo Argumedo.

Después se involucró con proyectos para ayudar a pequeños con autismo y en esfuerzos para que los jóvenes logren salir del mundo de las pandillas.

Su hijo Jimmy Mojica, de 62 años, reconoce que su padre ha sido un hombre muy activo y saludable toda su vida.

“Siempre ayuda a la gente y nosotros estamos muy orgullosos de él… Mi papá nos inculcó a crecer creyendo en el amor a la familia”, expresó.

A sus 60 años, Mojica padre decidió jubilarse y recuerda que un día llegó al centro de personas mayores del parque Salazar para tomar café y ahí se dio cuenta que el lugar carecía de actividades para este grupo de personas.

“Así que me uní al centro y formé el grupo ‘Amigos del parque Salazar’, donde empezamos a realizar eventos como ventas de swapmeet [mercado de pulgas], bailes y casinos”, dijo Mojica.

“Después comencé a abogar por más actividades [con el condado] como costura, yoga, clases de inglés, bingo, artes manuales y más”.

Y fue así que bajo el liderazgo de trabajo voluntario de Mojica, el centro para personas mayores eventualmente fue nombrado Joseph Vásquez Sénior Center.

Antes de la pandemia, el grupo de personas mayores se encargaba de realizar eventos para el Día de Acción de Gracias y Navidad. Había personas que donaban la comida y que en ocasiones alimentaban no sólo a los ancianos sino también a familias que necesitaran un plato de comida durante los días festivos.

“Algunos donantes ya fallecieron pero nosotros seguimos el trabajo hasta 2019”, dijo Mojica.

Hoy, diversos miembros del centro aseguran que Mojica es un gran líder para ellos Una de ellas es Rosa Mejía Tolentino, de 66 años, quien dijo que el nonagenario le ayudó a enfrentar su problema de depresión hace 21 años.

También, desde hace unos años Mojica junto a los miembros y voluntarios del centro han comenzado dos murales.

Uno que reconoce el servicio militar de los latinos, muchos de ellos nativos del Este de Los Ángeles, y otro reconociendo a latinos que se convirtieron en grandes celebridades. Entre ellos están Selena, Oscar de la Hoya y Carlos Santana.

Mojica dice que su esperanza es que las personas vean que los latinos sí han dejado huellas importantes en este país.

Cris Mojica (der.) cuando se enlistó en el Army a los 17 años. (Suministrada)
Hace años Cris Mojica y otros voluntarios comenzaron a crear actividades para los adultos mayores que llegaban al centro. (Archivo)

Septima generación de mexicanos

Mojica contó que su abuelo paterno llegó en 1850 de Aguas Calientes, México cuando tenía unos 20 años.

No obstante eso no era suficiente para que él fuera considerado americano, ya que era la séptima generación de su familia. Recordó que cuando iban a restaurantes había ocasiones cuando no les servían comida aunque llevaran dinero.

“Esperábamos y esperábamos y cuando veíamos que ya no venían, nos teníamos que ir”, recuerda.

Cuando tenía 17 años estaba estudiando la preparatoria pero, como era tradición en la familia, decidió enlistarse en el Army y antes de graduarse comenzó su servicio.

Viajó a Japón y sirvió durante la guerra contra Corea junto a varios de sus primos.

“Para nosotros era un orgullo servir en la militar”, recordó Mojica. “Más de 60 miembros de nuestra familia sirvieron. Algunos de mis tíos fueron reclutados durante la Segunda Guerra mundial”.

Sin embargo, en aquella época al regresar del servicio por ser descendientes de mexicanos, Mojica y sus primos no eran condecorados o reconocidos como veteranos como lo hacen hoy en día.

El nonagenario recordó que una vez él y sus primos decidieron ir a la playa, compraron una sandía y llevaban un cuchillo para cortarla. Al llegar a Long Beach la policía los detuvo, los puso contra la pared y al ver el cuchillo los acusaron de pandilleros.

“Les dijimos hacia dónde íbamos a ir y nos dijeron que no, que mejor manejáramos de regreso a casa y así lo hicimos”, recordó.

“Siempre fuimos considerados ciudadanos de segunda clase. La mayoría de mis familiares nos sentíamos inferiores a los blancos”.

Mojica reconoce que ser un líder en su comunidad no ha sido fácil pero le agrada ver que las personas de la
tercera edad sean reconocidas y sobre todo en el centro de personas mayores.

Con su experiencia de vida, Mojica dijo en el marco del Mes de la Herencia Hispana, que dio inicio este 15 de septiembre y dura hasta el 15 de octubre, que esta fecha es muy importante de tener en cuenta para reconocer a los latinos ya que por muchos años los hispanos —mexicanos principalmente— fueron considerados ciudadanos de segunda clase.

“Yo no me considero un méxico-americano porque tu nunca escuchas decir alemán-americano o británico-americano. América es el continente. Yo soy un americano de descendencia mexicana”, indicó.

Agrega que él espera seguir ayudando a su comunidad el tiempo que le sea posible y que anhela reunirse pronto con su familia, que incluye a siete de sus ocho hijos, 29 nietos y 31 bisnietos. “En la familia somos más de 200”, dice emocionado.