Ya es momento de hacer algo serio sobre las enfermedades mentales en LA
Es determinante solicitar una exención que autorice reembolsos federales de Medicaid a hospitales psiquiátricos y a instalaciones relacionadas
La indigencia ha ido en aumento en los últimos años. Crédito: Aurelia Ventura | La Opinión
Cualquier persona que camine por las calles de Los Ángeles puede decirte esto: hay muchísima gente que sufre de enfermedades mentales severas que no están recibiendo tratamiento.
Más de la mitad de la población indigente enfrenta condiciones de salud mental sin tratamiento alguno — tanto depresión severa, como desorden de estrés postraumático, e incluso esquizofrenia —, las cuales hacen imposible mantener un trabajo estable o residencia fija.
Esta crisis ha empeorado aún más con la peligrosa prevalencia de adicciones, lo cual afecta aproximadamente a un 46 por ciento de los angelinos que carecen de un hogar. Un progreso real y duradero en la crisis de indigencia a nivel estatal no podrá cristalizar, a menos que California le haga frente a sus retos en materia de salud mental y de abuso de estupefacientes.
Estamos en el momento perfecto para implementar grandes ideas — y es el motivo por el cual el gobernador anunció un nuevo programa llamado CARE (por sus siglas en inglés), para permitir que una corte ordene tratamiento para aquellos que padezcan una enfermedad mental o psicosis inducida por drogas.
Pero necesitamos aprender de los errores del pasado y resolver problemas desde ahora para lograr verdaderos resultados.
Desde finales de la década de 1950 y principios de 1960, California se convirtió en un líder nacional en el traslado de pacientes de hospitales estatales a casas de asistencia y de vivienda grupal.
Las salas de hospitales fueron cerrando conforme los pacientes fueron partiendo hacia otros destinos. Al llegar la década de 1970, California completó el traslado de la mayoría de pacientes con enfermedades mentales de sus filas en hospitales estatales, haciendo mucho más difícil su retorno al hospital en caso de que sufrieran un relapso y requirieran atención médica.
Pero la promesa de invertir en instalaciones comunitarias que ofrecieran cuidados de alta calidad y personalizados sólo logró unos cuantos avances antes de desaparecer por completo. La vivienda de Board and Care, “Pensión y Cuidado,” comenzó a clausurarse debido a un modelo de financiamiento anticuado.
Adicionalmente, la promesa de una conexión a servicios sociales, oportunidades educativas y empleos jamás se materializó. La pérdida de este tipo de vivienda resultó en un incremento en la indigencia y alimentó la llamarada de nuestra crisis actual. Un reporte de la ciudad indica que 5,770 personas sin refugio en Los Ángeles necesitan de este tipo de vivienda con apoyo médico.
La propuesta CARE del gobernador espera proveer un rendimiento de cuentas por parte de las personas que padecen de enfermedades mentales. Pero si no implementamos soluciones a los problemas ahora mismo, CARE sufrirá las mismas deficiencias que atestiguamos en el pasado.
No podemos empujar a las personas hacia tratamientos ordenados por la corte sin contar con lugares a los que dichas personas puedan acudir, sin la suficiente fuerza laboral, y sin el acceso a las instalaciones médicas para tejer nuestra red de seguridad y prevenir que estas personas se caigan entre los pliegues. Debemos y podemos hacer un trabajo mucho mejor — y esta labor requiere liderazgo desde el principio hasta el fin.
Sabemos lo que se necesita hacer. Actuemos a partir de hoy mismo.
Primero, el gobernador Newsom debe solicitar una exención federal de Medicaid bajo la Sección 1115 de la Ley del Seguro Social. Dicha exención autorizaría reembolsos federales de Medicaid a hospitales psiquiátricos y a instalaciones relacionadas que estén clasificadas como “instituciones para enfermedades mentales” (IMDs, por sus siglas en inglés) para el tratamiento de la salud mental.
Si no se cuenta con una exención de tratamiento en IMD, las personas que requieren ayuda continuarán enfrentando un ciclo brutal de salas de emergencias saturadas, una escasez extrema de camas para tratamiento psiquiátrico, ser dados de baja sin conexión a tratamiento futuro, indigencia, y encarcelamiento.
Hablemos con claridad: no todos requerirán una estadía de meses. Algunos sólo necesitan un par de semanas para estabilizarse y retomar el control de sus riendas.
Como representante en el Congreso y como previa enfermera de salas de emergencia, yo haré todo lo que esté en mi poder para lograr que esta exención sea autorizada.
Segundo, logremos que el sector privado también se una. En este momento, existe el hospital St. Vincent’s, cerca del Centro de Los Ángeles, con 344 camas de hospital en condiciones optimas — esto es, cuando no está siendo utilizado como set de filmación. Su dueño está dispuesto a rentarlo. Muchos otros han mostrado este tipo de apoyo, y debemos aprovechar esta oportunidad.
No podemos darnos el lujo de no utilizar propiedades vacías que pudiesen proveer cuidados a aquellos que padecen condiciones mentales y de abuso de estupefacientes, y potencialmente proveer vivienda de Board and Care, “Pensión y Cuidado,” así como vinculación a oportunidades sociales educativas y laborales.
Adicionalmente, debemos llevar a cabo inmediatamente una auditoría exhaustiva de hospitales clausurados que cuenten con la infraestructura existente que necesitamos, y acelerar la canalización de fondos estatales para la reutilización de sitios disponibles.
Tercero, la legislación debe incluir una designación para entrenamiento y contratación a nivel local. Me refiero específicamente a invertir en incentivos significativos que atraigan a personal médico para combatir este reto. El Departamento de Salud Mental reportó recientemente que existen 1,000 vacantes. Si tenemos como meta resolver la crisis de salud mental en nuestras calles, necesitamos entrenar y retener a trabajadores con los conocimientos y la experiencia para que este labor se lleve a cabo.
El momento para actuar es hoy. Necesitamos ayudar a los angelinos que no están en la posición de ayudarse a sí mismos. Es el momento indicado para CARE, y para otras ideas audaces, pero necesitamos actuar hoy mismo para construir el ecosistema que genere resultados positivos.
Contratemos al personal, firmemos los arrendamientos, y demos inicio a la ardua labor de proveerle a nuestros vecinos sin hogar lo que necesitan para vivir en comunidad y no morir en la calle.
(*) Karen Bass es congresista y candidata a la alcaldía de Los Ángeles.