Un llamado en materia de migración y refugio a la Administración de EEUU
Se está jugando con la persona y su dignidad humana, eso no es democracia
![Inmigrantes y activistas han reclamado que se extienda el TPS para El Salvador, Honduras y Nicaragua.](https://laopinion.com/wp-content/uploads/sites/3/2023/06/GettyImages-1486877332.jpg?resize=480,270&quality=80)
Foto de archivo de inmigrantes pidiendo que se extienda el TPS. Crédito: Kevin Dietsch | Getty Images
Ante la situación de miles de familias migrantes que han salido de su país de origen en situación forzada, considero necesario hacer un llamado a la Administración liderada por el señor Donald Trump, presidente de los Estado Unidos de América.
La suspensión de los programas que garantizaban la posibilidad de regularización migratoria en los Estados Unidos, a cientos de miles de familias migrantes, solicitantes de refugio , la suspensión de los programas de TPS que ayudaban a las personas a trabajar temporalmente, mientras se les tramitaba un status migratorio regular, el suspender las posibilidades de protección en Iglesias e Instituciones humanitarias , para los perseguidos por las autoridades migratorias, la residencia para hijos de mujeres migrantes nacidos en EEUU, entre otros; me han llevado a hacer un llamado a todos los ciudadanos y ciudadanas estadounidenses en un marco de respeto a la humanidad .
En un contexto regional de altos niveles de corrupción, presencia de cárteles del crimen organizado, en donde delitos como el tráfico de drogas, tráfico de migrantes, trata de personas a nivel regional y gran consumo de drogas en EEUU, así como tráfico de armas, no puedo mantenerme en silencio, silencio cómplice y testigo pasivo de lo que ocurre, no puedo dejar de recordarles que las familias que huyen de la violencia, pobreza extrema, persecución política, encarcelamientos arbitrarios, tortura y violencia generalizada entre otras situaciones, están en condición de alta vulnerabilidad.
Quiero hacer un llamado a la administración del presidente Trump, a actuar con justicia respetando a la persona humana, también a los niños y niñas no acompañados, cuyos padres son tratados como criminales, como delincuentes que amenazan la paz y la soberanía de los Estados Unidos.
Es hora de implementar la política de derechos humanos y no las leyes que se ejecutan contra los delincuentes, traficantes y narcotraficantes que negocian con la vida y la necesidad de miles de familias trabajadoras que aportan a los EEUU su trabajo, miles de ellos son mano de obra barata que es necesaria para la nación.
No puede un país actuar en forma xenófoba y discriminatoria, como se está haciendo con cientos de miles de migrantes que no merecen ese trato. Con un aparato de seguridad interna y de inteligencia eficiente, ustedes saben quiénes son los delincuentes, conocen los tentáculos de las redes poderosas del crimen organizado. Hagan su tarea, pero no justifiquen esta injusticia que están haciendo contra miles de familias, dejándolas en las manos de lo más perverso que está ocurriendo en sus países de origen, debo mencionar especialmente a Nicaragua, Venezuela, Cuba, caos en Haití. Solamente me estoy refiriendo a algunas naciones, sabiendo que hay sectores en los países de la región que delinquen con gran impunidad.
Les hago un llamado a pensar en el ser humano al cual se les está lacerando su integridad y poniendo en peligro la dignidad e integridad de las personas en esta situación, en donde el crimen organizado ordena, en qué forma se irán, cuál será la deuda que deben pagar una vez trabajando en EEUU, son víctimas, no son delincuentes, son víctimas y no podemos revictimizar a cientos de miles de familias.
Les llamo a una verdadera selección, respetando el derecho internacional humanitario, y a dar oportunidades de trabajo decente en nichos que ustedes necesitan.
Hagamos que los Estados Unidos sea grande por su equidad en los aspectos laborales y su sensibilidad frente a los más vulnerables de hoy: las familias en busca de un mejor futuro para sus hijos.
Mantengamos el derecho al refugio, eso no lo podemos perder. Hagamos el trabajo, no expulsemos en forma injusta a los que no se lo merecen, expulsemos a aquel delincuente que se mantiene en la impunidad en su país de origen y de destino…
Se está jugando con la persona y su dignidad humana, eso no es democracia.
(*) Gabriela Rodríguez Pizarro es exrelatora especial de Naciones Unidas para los Derechos humanos de los migrantes y sus familia-mandato universal.