Zonas rurales de Estados Unidos corren el riesgo de una oleada de caries dental
El rechazo a la fluoración del agua crece en EE.UU., desatando un debate entre salud pública y autonomía personal, con impacto en comunidades vulnerables

A nivel mundial la caries es considerada como un problema de salud pública. Crédito: Shutterstock
En el corazón de los Ozarks, una región montañosa del norte de Arkansas, un prolongado enfrentamiento entre las autoridades sanitarias y un sistema de agua local pone en evidencia una creciente resistencia a la fluoración del agua en Estados Unidos.
La Autoridad Pública del Agua Regional de Ozark Mountain, que abastece a más de 20.000 personas en varios condados, ha desafiado durante más de una década la ley estatal que exige la fluoración del agua potable.

Pese a las multas acumuladas por un valor de aproximadamente 130.000 dólares, las autoridades del sistema de agua han optado por ignorarlas. Andy Anderson, director del servicio desde hace casi 20 años y firme opositor a la fluoración, sostiene que esta práctica no es necesaria y que, en algún momento, se demostrará que su postura era la correcta.
La fluoración del agua ha sido promovida durante décadas como una de las estrategias más efectivas para la prevención de la caries dental. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Asociación Dental Americana, el flúor fortalece el esmalte dental y reduce la incidencia de caries, especialmente en comunidades con acceso limitado a servicios odontológicos.
Sin embargo, en los últimos años, el movimiento antiflúor ha ganado fuerza, impulsado por estudios recientes que sugieren una posible relación entre el consumo excesivo de flúor y una disminución del coeficiente intelectual en niños.
Este renovado escepticismo ha llevado a decenas de comunidades a suspender la fluoración del agua, y algunos estados como Florida y Texas han recomendado a sus sistemas de agua eliminarla. Utah, incluso, está en camino de convertirse en el primer estado en prohibirla completamente.
Medicaid y otros beneficios
El debate no solo se limita a la fluoración del agua, sino que también se ve influenciado por factores políticos y económicos. Las iniciativas republicanas para reducir el gasto federal podrían afectar a Medicaid, el programa que garantiza la atención médica de millones de estadounidenses, lo que agravaría la ya existente escasez de dentistas en áreas rurales.
En estos lugares, donde muchas familias dependen de Medicaid para recibir atención odontológica, la eliminación del flúor en el agua podría agravar la crisis de salud bucal.

Estudios recientes han evidenciado que casi 25 millones de estadounidenses viven en regiones con una grave falta de profesionales de la odontología, el doble de lo que se estimaba previamente.
Investigaciones de la Universidad de Harvard han identificado más de 780 condados donde la escasez de dentistas y al menos 230 de ellos también carecen de acceso a agua potable fluorada.
En estos casos, los residentes enfrentan una doble barrera para su salud bucal: la falta de atención profesional y la ausencia de una medida preventiva clave.
A pesar del creciente escepticismo, múltiples estudios han demostrado que la fluoración del agua reduce la incidencia de caries, particularmente en poblaciones de bajos recursos. Según los CDC, más del 70% de la población estadounidense recibe agua potable fluorada, y desde su implementación en 1945, la caries dental ha disminuido de manera drástica.
Si el movimiento antiflúor continúa ganando terreno, los efectos en la salud dental de las comunidades más vulnerables podrían ser evidentes en los próximos años. En muchos casos, la decisión de eliminar el flúor podría traducirse en un aumento de las caries infantiles y una mayor demanda de tratamientos dentales costosos, afectando desproporcionadamente a quienes tienen menos acceso a la atención médica.
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