Actividades multideportivas pueden ayudar a desarrollar la competencia motora de los niños
Niñas que juegan al aire libre 30 minutos al día desarrollan mejores habilidades motoras, según un estudio finlandés que siguió a 627 niños por tres años
Esta investigación aporta evidencia concreta a largo plazo sobre cómo estas actividades se traducen en mejoras reales en el desarrollo motor. Crédito: Shutterstock
Un nuevo estudio realizado en Finlandia ha revelado que el tiempo libre al aire libre y la participación en múltiples deportes durante la infancia influyen de forma significativa en el desarrollo de las habilidades motoras de los niños, con un impacto especialmente notable en las niñas.
La investigación, liderada por la Facultad de Ciencias del Deporte y la Salud de la Universidad de Jyväskylä, siguió de cerca la evolución motriz de 627 niños de entre 3 y 11 años durante un período de tres años.

La muestra del estudio fue cuidadosamente seleccionada para representar de forma equitativa las distintas regiones del país, tanto urbanas como rurales. Al inicio, los niños se encontraban en edad preescolar y, al finalizar el seguimiento, ya cursaban los primeros niveles de educación primaria.
El objetivo principal fue observar cómo diferentes formas de actividad física, tanto estructuradas como espontáneas, influían en su competencia motora, una capacidad clave para su desarrollo integral.
Los resultados fueron reveladores. En el caso de las niñas, apenas media hora de tiempo libre al aire libre luego de una jornada en la guardería fue suficiente para predecir una mejora en su competencia motora en los años siguientes.
Así lo señaló la investigadora principal, Nanne-Mari Luukkainen, quien además explicó que esta diferencia de género puede estar relacionada con el hecho de que, en general, los niños tienden a ser más activos físicamente que las niñas desde edades tempranas. Por eso, en el caso de los varones, no se detectó una relación tan directa entre el tiempo al aire libre y el desarrollo motor.
Practicar deportes
Pero no solo se trató de salir a jugar afuera. Otro hallazgo importante del estudio fue la relación positiva entre la práctica de múltiples deportes y la competencia motora.
Los niños que participaron en al menos dos disciplinas deportivas durante la etapa de educación infantil temprana mostraron mejores niveles de desarrollo motor en la escuela primaria.
Esta relación fue consistente independientemente del género, destacando el valor de la diversidad en las experiencias físicas durante los primeros años de vida.

La investigación subraya la importancia de fomentar entornos donde los niños tengan la libertad de moverse, explorar y participar activamente, tanto en contextos organizados como informales. Luukkainen remarcó que estos hallazgos deben ser considerados por entrenadores, docentes de educación física y familias, quienes tienen un papel clave en promover un estilo de vida activo desde edades tempranas.
Asimismo, se enfatizó que la competencia motora es un factor determinante no solo para el rendimiento físico de los niños, sino también para su motivación a mantenerse activos durante la adolescencia y la vida adulta. En este sentido, un desarrollo motor adecuado contribuye a consolidar hábitos de vida saludables a largo plazo.
El estudio forma parte de un proyecto más amplio compuesto por dos fases: “Niños Habilidosos” y “Familia Activa”, ambas centradas en analizar distintos aspectos de la actividad física infantil.
A diferencia de investigaciones previas, esta propuesta integró simultáneamente múltiples factores, como la percepción del niño sobre sus propias habilidades, su entorno familiar y las oportunidades de movimiento que tiene en su rutina diaria.
Si bien ya se sabía que jugar al aire libre y practicar deportes trae beneficios físicos, esta investigación aporta evidencia concreta a largo plazo sobre cómo estas actividades se traducen en mejoras reales en el desarrollo motor. Y en el caso de las niñas, resalta cómo acciones aparentemente simples —como permitirles media hora de juego libre al aire libre cada día pueden marcar una diferencia significativa.
En una época donde el tiempo frente a pantallas gana terreno y la vida urbana tiende a limitar el espacio para el juego, estos hallazgos invitan a repensar las rutinas cotidianas de los más pequeños y a valorar el movimiento como una parte esencial de su crecimiento.
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