Acusan a Trump de criminalizar a estudiantes pro Palestina
Entablan una demanda para evitar que siga el acoso de los alumnos internacionales que participan en protestas

Estudiantes de la Universidad George Washington se reúnen en el campus durante una protesta pro-palestina por la guerra entre Israel y Hamás. Crédito: Jose Luis Magana | AP
La andanada de arrestos realizados por la Administración Trump de estudiantes que participan en protestas pro Palestina y presuntamente a favor del grupo terrorista Hamas, sin presentar evidencias, ha creado un clima de terror en las universidades de Estados Unidos.
Los estudiantes reclaman que se está violando su derecho constitucional a la libre expresión.
El 30 de enero, el presidente Trump emitió una orden ejecutiva para combatir la explosión de antisemitismo en los campus universitarios y calles, a partir del ataque de Hamas en Israel, el 7 de octubre de 2023.
A la fecha, el Departamento de Estado ha revocado cerca de 300 visas. Según lo dicho por el propio secretario de estado, Marco Rubio, muchos de los estudiantes afectados, participaron en actividades pro Palestina en los campus universitarios.
“Si solicitas una visa para entrar a Estados Unidos como estudiante no es para participar en movimientos que vandalizan universidades, acosan a estudiantes, toman edificios y arman alboroto, no te daremos la visa”, dijo Rubio.
Y remató diciendo: “Cada vez que encuentro a uno de estos lunáticos, le retiro la visa”.
Demanda por arresto de estudiantes
Profesores y académicos entablaron una demanda contra la Administración Trump por el arresto de estudiantes y maestros que no son ciudadanos estadounidenses y que han participado en protestas pro Palestina.
La American Association of University Professors y la Middle East Studies Association interpusieron una querella en la que alegan que las nuevas políticas de aplicación de la ley migratoria violan la Primera Enmienda, que consagra la libertad de expresión y de reunión, y la Quinta Enmienda, que garantiza el Debido Proceso.
En la acusación establecen que la orden ha ampliado su ámbito de aplicación para convertirse en una “política de deportación ideológica”.
La demanda fue dirigida contra el presidente Trump, el Departamento de Estado, el secretario de estado Marco Rubio, el Departamento de Seguridad Nacional y su secretaria Kristi Noem así como contra el director en funciones del Servicio de Migración y Aduanas, Todd Lyons y el gobierno del Distrito de Massachusetts.
Todo comenzó cuando en enero, el presidente firmó una orden ejecutiva para asegurarse que los no ciudadanos no aboguen por terroristas extranjeros y para combatir el antisemitismo.
A partir de entonces, las autoridades de migración han arrestado y detenido a varios universitarios; se han valido de programas de vigilancia en las redes sociales para identificar a estudiantes, lo que de acuerdo a la demanda, ha creado un clima de represión y miedo en los campus universitarios.
“En otras palabras, están aterrorizando a los estudiantes y al personal docente por ejercer en el pasado sus derechos de la Primera Enmienda, intimidándolos y silenciando los puntos de vista políticos que el gobierno desaprueba”, dice la denuncia.
Algunos de los estudiantes afectados
Mahmoud Khalil de 30 años, un estudiante de la Columbia University que es residente permanente legal fue aprehendido el 8 de marzo en su apartamento del campus de Nueva York, bajo acusaciones de estar involucrado en acciones relacionados con Hamas, lo que sus abogados han negado.
Khalill se encuentra bajo custodia en un Centro de ICE en Louisiana.
A Ranjani Srinivasan, una ciudadana india, estudiante de doctorado en Columbia y profesora adjunta en la Universidad de Nueva York, el Departamento de Estado le revocó la visa de estudiante el 5 de marzo y las autoridades de inmigración se presentaron en su domicilio dos días después, pero ella no les abrió la puerta, según la denuncia.
Regresaron la noche siguiente, pero Ranjani ya había huido a Canadá.
Se desconoce el estatus de la estudiante palestina, Leqaa Kordia, arrestada el 13 de marzo por el Departamento de Seguridad Nacional por presuntamente haber permanecido en el país con una visa de estudiante que caducó el 26 de enero de 2022.
Según el DHS, Kordia había sido arrestada previamente por participar en protestas pro Palestina.
“Es un privilegio recibir una visa para vivir y estudiar en los Estados Unidos de América. Si usted incita a la violencia y el terrorismo, ese privilegio debería ser revocado y usted no debería estar en este país”, declaró la secretaria del DHS, Noem, tras el arresto de Kordia.
Una represión sin precedentes
El profesor de sociología y estudios latinoamericanos de la Universidad de California en Santa Bárbara, William Robinson dijo que el objetivo de la campaña de Trump contra los estudiantes internacionales, es aplastar la solidaridad con Palestina.
“Ese argumento de que los estudiantes apoyan a Hamas es absurdo. Nadie apoya a Hamas. Esta es una campaña que se ha librado desde hace muchos años para socavar la solidaridad de la sociedad civil hacia los palestinos contra la ocupación ilegal de Israel y el Apartheid. Es una lucha justa”.
Dijo que desde hace muchos años, el esfuerzo del gobierno norteamericano ha sido aplastar este movimiento de solidaridad, y se ha intensificado a partir de octubre con el ataque de Hamas.
“Comenzó en 1948, pero a partir de octubre de 2023, se dispara un movimiento estudiantil sin precedentes. Nunca habíamos visto estas movilizaciones en los recintos universitarios”.
De tal manera, dijo que asustó al gobierno de Estados Unidos, a las administraciones universitarias y a los sionistas.
“Lo que Trump está llevando a cabo es una escalada de ataques contra los estudiantes, pero ya desde finales del 23 y décadas atrás, hay censura”.
Sin embargo, mencionó que Trump se ha lanzado contra los estudiantes más vulnerables que están en el país con visas estudiantiles.
“Está atacando, arrestando e intentando deportar a los que no son ciudadanos. Es una represión generalizada no solo contra los estudiantes sino contra los maestros que nos oponemos al genocidio”.
Observó que el objetivo es apagar las protestas y la oposición.
“La explosión de solidaridad en 210 recintos universitarios, hicieron que las administraciones universitarias presionadas por Biden, cabilderos y donantes privados llevaran a cabo un desalojo violento de los campamentos que protestaban pacíficamente”.
Como consecuencia, dijo que el otoño pasado ya no se vio el nivel de oposición comparado con la primavera.
“Los recintos se quedaron callados. Muchos de mis colegas nos sentimos obligados a autocensurarnos por temor a sufrir represalias”.
Sin embargo, observó que cuando las masas protestan, se ven más protegidas.
“Biden proponía que los palestinos fueran desalojados de Gaza; Trump ha declarado abiertamente que su Administración quiere que los palestinos salgan de la Franja Gaza, y se abra ese espacio a la inversiones capitalistas en hoteles y casinos”.
Esto significa – dijo el académico – que busca una limpieza étnica de Gaza y Cisjordania.
Por lo tanto, Estados Unidos enfrenta una oleada de represión fascista sin precedente.
“Hay todo un chantaje económico no solo de los donantes sionistas que amenazan a las universidad con retirar sus donaciones sino que ahora el gobierno de Trump está utilizando el chantaje del financiamiento. A la Universidad de Columbia la amenazó con quitarle más de $400 millones sino realizaba cambios en sus políticas”.
En el caso de la Universidad de California en Santa Bárbara, el rector ha pasado la mitad de su tiempo con organizaciones de identidad judía como la Liga contra la Difamación y Hillel, lo que dio lugar a la formación de equipo de trabajo antisemita en el campu,s dijo el profesor Robinson.
Pero aclaró que el movimiento de solidaridad con Palestina no se trata nada de antisemitismo sino de una critica al genocidio y a la ocupación.
Mientras que dijo que en su universidad, nunca se ha formado una fuerza para reprimir el racismo antimusulmán o antipalestino que se ha recrudecido desde 2001.
“Ahora mismo estamos viendo una guerra contra los inmigrantes y los palestinos. Khalil y los otros estudiantes detenidos, no han violado ninguna ley, pero el lenguaje que utiliza el gobierno federal, los señala como criminales”.
El profesor dijo que su esperanza es que como vamos rumbo a una crisis económica, va a ver mucha oposición contra Trump y eso abre espacio para una oposición creciente, y “quizá nos ayuda a los que quieren retomar la resistencia”.
De acuerdo a la agencia de noticias Prensa Asociada (AP), “si bien Trump ha convertido a Columbia en el blanco más visible de su ofensiva contra la educación superior, ha advertido a otras universidades que enfrentarán recortes si no adoptan su agenda”.
Además su administración ha anunciado investigaciones a 52 universidades por sus programas de diversidad, equidad e inclusión; y ha suspendido aproximadamente $175 millones en fondos federales para la Universidad de Pensilvania debido a un nadador transgénero que compitió por última vez para la institución en 2022.