Aranceles de EE.UU. golpean a fabricantes europeos de motos
Consideran que las condiciones actuales generan una desventaja competitiva, amenazan empleos y ponen en riesgo la transición hacia la movilidad eléctrica

Cortesía: Asociación Europea de Fabricantes de Motocicletas (ACEM). Crédito: Cortesía
La industria europea de las dos ruedas atraviesa un momento de máxima tensión en su relación con el mercado estadounidense.
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Tras el anuncio de un acuerdo marco entre la Unión Europea y Washington, asociaciones del sector como ACEM (Asociación Europea de Fabricantes de Motocicletas) y Anesdor (Asociación Nacional de Empresas del Sector de Dos Ruedas) han levantado la voz para advertir sobre las consecuencias de unas medidas que, lejos de aliviar la presión arancelaria, podrían empeorar el panorama para los fabricantes europeos.
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El debate no es nuevo. Desde que Estados Unidos aplicó aranceles adicionales al acero y a ciertos bienes industriales bajo la administración de Donald Trump, los fabricantes de motocicletas han denunciado la falta de condiciones justas en un mercado que resulta clave para segmentos como las motos off-road y los modelos eléctricos. El acuerdo alcanzado en agosto, lejos de ofrecer un respiro, ha encendido aún más las alarmas.
Un arancel que multiplica los costes
El principal motivo de preocupación es la permanencia de un gravamen del 15% sobre las motocicletas exportadas desde Europa hacia Estados Unidos. A ello se suma un arancel adicional del 50% sobre el acero presente en motos, piezas y accesorios.
En conjunto, estas medidas no solo encarecen el producto final, sino que hacen prácticamente imposible competir en igualdad de condiciones frente a fabricantes locales o asiáticos.
Conviene recordar que, antes de la era Trump, las motocicletas europeas pagaban apenas un 2,5% de arancel para ingresar al mercado estadounidense.
El salto hasta un 15%, más el coste extra vinculado al acero, supone un incremento sustancial que impacta directamente en los precios finales y en los márgenes de rentabilidad.

Para muchas empresas medianas, este escenario significa tener que elegir entre sacrificar beneficios, reducir inversión o incluso replantearse la permanencia en un mercado que, a pesar de su importancia estratégica, se ha vuelto cada vez menos accesible.
“Una situación inaceptable”
La reacción de las patronales no se hizo esperar. En un comunicado conjunto, ACEM y Anesdor advirtieron: “La persistencia de estos aranceles pone en peligro los empleos que generan nuestras compañías tanto en Europa como en Estados Unidos”.
Más contundente fue Antonio Perlot, secretario general de ACEM, al declarar: “No podemos aceptar una situación en la que las empresas europeas sigan estando en grave desventaja competitiva debido a unas negociaciones incompletas. La industria de la moto necesita una solución equilibrada que restablezca la competencia leal y el acceso mutuo a los mercados”.
Perlot añadió que, bajo las condiciones actuales, “gran parte de los beneficios del pacto carecen de sentido para el sector de las dos ruedas”. Una afirmación que refleja la sensación de frustración que existe en la industria, que esperaba que el nuevo marco de entendimiento con Washington aliviara la carga arancelaria y no la perpetuara.
Impacto en la cadena de valor
Las consecuencias van mucho más allá de los precios en el punto de venta. El acero, material indispensable en la fabricación de chasis, componentes estructurales y accesorios, se ha convertido en un factor crítico.
Los aranceles hacen que su coste se dispare, lo que a su vez afecta a toda la cadena de valor: desde proveedores hasta distribuidores y talleres especializados.
José María Riaño, secretario general de Anesdor, subrayó la relevancia del mercado norteamericano para ciertas categorías de motocicletas: “El mercado norteamericano es especialmente estratégico para nuestras marcas. Por eso resulta urgente revisar este acuerdo y adaptarlo a la realidad de nuestra industria”.
De no modificarse el marco actual, advierten las patronales, se corre el riesgo de ver una reducción significativa de las exportaciones europeas hacia Estados Unidos, lo que podría derivar en pérdida de inversiones y destrucción de empleos.

Bruselas y Washington, llamados a negociar de nuevo
Tanto ACEM como Anesdor coinciden en que la única salida viable es una renegociación del acuerdo. Según ambas entidades, las futuras rondas de diálogo entre Bruselas y Washington deben contemplar plazos concretos y resultados verificables que permitan reducir la carga arancelaria y restaurar la confianza en el comercio bilateral.
El problema, señalan, no es solo económico. El sector de la moto europea también se encuentra en plena transición hacia la movilidad eléctrica, un proceso que exige inversiones multimillonarias en investigación, desarrollo y adaptación tecnológica. Si esas inversiones se ven condicionadas por la falta de competitividad en mercados clave, el riesgo de retroceso es elevado.
La industria europea ya afronta un reto mayúsculo: adaptarse a un marco regulatorio cada vez más estricto en materia de emisiones y electrificación. Muchas marcas han apostado por el desarrollo de motos 100% eléctricas, confiando en que la demanda crecerá en los próximos años.
Sin embargo, esta apuesta se ve amenazada si los fabricantes no cuentan con mercados externos sólidos donde colocar sus productos. Estados Unidos, con su tamaño y capacidad de absorción, es uno de esos mercados imprescindibles. Pero si las condiciones actuales persisten, el atractivo se desvanece y las inversiones podrían desviarse hacia regiones más accesibles.
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