Negocios en Charlotte intentan sobrevivir en medio de la amenaza de ICE
Las redadas en diferentes partes del país, forman parte de las deportaciones masivas impuestas por Donald Trump
El gobierno de Trump ha convertido a Charlotte, una ciudad demócrata de aproximadamente 950.000 habitantes, en su nuevo objetivo para un aumento en la aplicación de la ley de inmigración. Crédito: Matt Kelley | AP
La comunidad de pequeños negocios en Charlotte, Carolina del Norte, vive una profunda conmoción tras el operativo federal de inmigración conocido como Operación Telaraña de Charlotte, que ha dejado calles desiertas y numerosos comercios cerrados temporalmente. La intervención ha generado temor entre empresarios y residentes inmigrantes, afectando la actividad económica local.
El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) informó que, hasta la noche del 19 de noviembre, más de 250 personas fueron arrestadas en los primeros cuatro días de la operación, lo que evidencia la magnitud del despliegue y la intensidad de las redadas en diversos vecindarios de la ciudad.
Funcionarios municipales y dueños de negocios han señalado que la presencia de la Patrulla Fronteriza de EE. UU. ha reducido drásticamente el flujo de clientes y empleados, dejando áreas comerciales casi vacías. La interrupción de la actividad diaria amenaza el pulso económico de Charlotte, ciudad conocida por su dinamismo empresarial.
Danté Anderson, alcalde interino de Charlotte, advirtió a Newsweek sobre el impacto negativo en la economía local. “Charlotte es una ciudad económicamente dinámica. Tenemos una sólida comunidad de pequeñas empresas”, explicó, subrayando que la operación federal podría afectar tanto la continuidad de negocios históricos como la confianza de los consumidores.

Cierres temporales y temor en las calles
Muchos negocios locales, preocupados por la seguridad de sus empleados y clientes, colocaron letreros de “cerrado hasta nuevo aviso” durante el primer día de redadas. La panadería Manolo’s, con 28 años de trayectoria en el este de Charlotte, cerró sus puertas temporalmente. Su propietario, Manolo Betancur, afirmó que no quería arriesgar la seguridad de sus clientes.
“Vi a agentes uniformados deteniendo personas en la calle, esposándolas y llevándolas en vehículos. Fue aterrador, y algunos eran clientes míos”, señaló Betancur. El comerciante destacó que su labor va más allá de vender productos: “Vendo pasteles, vendo felicidad, vendo amor. Y lo último que quiero es que un niño pierda a su padre o a su madre“.

Las redadas forman parte de una política federal de deportaciones masivas, implementada tras las promesas del presidente Donald Trump de expulsar a millones de inmigrantes indocumentados. Empresarios locales como David Rebolloso reportan caídas de hasta el 50 % en la afluencia de clientes, afectando ingresos especialmente en barrios con alta población latina.
Jennifer Roberts, exalcaldesa de Charlotte, señaló que incluso trabajadores legales y ciudadanos estadounidenses permanecen en sus hogares por temor a ser identificados erróneamente. Las pérdidas financieras incluyen cierres temporales de negocios de neumáticos, paralización de obras de construcción y reducción de horarios en restaurantes, evidenciando el impacto económico generalizado.
Contribución de los inmigrantes a la economía
Carolina del Norte cuenta con una significativa población inmigrante, que representa el 12 % de la fuerza laboral y el 14,9 % de los emprendedores locales. Además, los inmigrantes indocumentados aportan aproximadamente 692 millones de dólares en impuestos estatales y locales, según informes del Centro de Presupuesto e Impuestos del estado.
El equipo de investigación de Carolina Forward calculó que los inmigrantes indocumentados pagan entre 258 y 360 millones de dólares anuales en impuestos combinados de ventas, propiedad y renta estatal. Expertos advierten que las deportaciones masivas reducirían estos ingresos, afectando servicios públicos y la estabilidad fiscal local.
Danté Anderson enfatizó la preocupación de la comunidad: “No están compartiendo información sobre los objetivos o criterios de la operación. Parece que simplemente detienen a personas en la calle para pedirles identificación”, evidenciando la percepción de tácticas represivas y discriminatorias durante el operativo.