Las 3 razones por las que las app de tu teléfono se cierran de forma imprevista
Si las apps de tu teléfono no están funcionando de forma adecuada puede deberse a una de estas razones
Este problema de funcionamiento de las apps puede ocurrir tanto en teléfonos Android como iOS Crédito: Shutterstock
Si tus apps se cierran solas en el teléfono, no siempre es culpa de la app: muchas veces es el propio sistema el que decide apagarla por “tu bien” aunque a ti te parezca todo lo contrario.
En móviles Android y iPhone es bastante común que una app se congele, se cierre de golpe o vuelva a la pantalla de inicio sin previo aviso. Aquí entran en juego las actualizaciones automáticas, los errores internos y la falta de recursos (RAM, almacenamiento, temperatura), que son tres de las causas más habituales.
Actualizaciones automáticas
La razón más común en el día a día es que tengas las actualizaciones automáticas de apps activadas y el sistema cierre una aplicación para poder instalar su nueva versión sin romper nada. En Android y iOS, lo normal es que la tienda (Play Store o App Store) descargue las actualizaciones en segundo plano y, cuando toca instalarlas, la app tenga que cerrarse para reemplazar archivos internos y aplicar cambios.
Si justo estás usando esa app mientras el sistema decide actualizarla, puedes notar que se congela un segundo y, de repente, se cierra o se reinicia como si hubiera crasheado.
Por defecto, muchas veces el móvil intenta actualizar docenas de apps cuando estás en WiFi y con suficiente batería, lo que multiplica las probabilidades de que se cierre algo que estabas usando en ese momento. Además, algunas actualizaciones corrigen fallos graves o problemas de compatibilidad con la última versión del sistema operativo, así que el sistema prioriza instalarlas aunque eso implique “matar” la app en pleno uso y volverla a abrir después con el nuevo código.
Si esto te pasa muy a menudo, tiene sentido que revises la configuración de la tienda de apps y ajustes las actualizaciones automáticas: puedes limitar que solo se hagan por WiFi, que se instalen de noche o incluso pasar a un modo más manual para tener más control sobre cuándo se cierran tus apps.
Errores internos y cierres del sistema
La segunda gran causa es que el propio sistema detecte un error de funcionamiento dentro de la app y decida cerrarla para intentar “limpiar” el fallo. Cuando una app se queda bloqueada, entra en un bucle raro, consume recursos de forma anormal o lanza una excepción que no está bien gestionada, Android o iOS suelen forzar su cierre para evitar que arrastre al resto del sistema.
Cada vez que eso pasa, el sistema genera un pequeño informe de error que ayuda a los desarrolladores a depurar y lanzar futuras actualizaciones que solucionen el bug. Por eso verás que muchas guías recomiendan pasos como forzar cierre, borrar caché o reinstalar la app: al eliminar datos corruptos y arrancar desde cero, muchas veces desaparecen los cierres inesperados.
En estos casos suele ayudar:
- Mantener el sistema operativo y las apps actualizadas, porque muchas versiones nuevas llegan precisamente con parches de estabilidad.
- Reinstalar la app problemática si siempre es la misma la que se cierra sola, lo que elimina datos dañados y reinstala los archivos limpios.
- Evitar betas o apps muy poco mantenidas, que suelen ser más propensas a bugs y cierres inesperados.
Falta de recursos: RAM, almacenamiento y calor
La tercera gran opción es que tu móvil esté al límite de recursos: poca memoria RAM libre, almacenamiento casi lleno o el teléfono demasiado caliente. Cuando no hay suficiente espacio para que una app guarde datos temporales, cargue cachés o procese contenido pesado, es mucho más probable que se congele y el sistema la cierre de golpe.
Con la RAM pasa algo parecido: si tienes muchas apps abiertas a la vez, juegos pesados en segundo plano o widgets que tiran de recursos, Android o iOS empiezan a cerrar procesos para liberar memoria, y a veces le toca a la app que estás usando en ese momento.
Además, cuando el teléfono se calienta demasiado, algunos sistemas limitan el rendimiento y pueden detener apps para bajar la temperatura y proteger el hardware, lo que se traduce en más cierres inesperados sobre todo en juegos, cámara o apps de vídeo.
También influye la conexión: apps que dependen de una red estable (banca, streaming, juegos online) pueden comportarse mal y cerrar sesión o fallar cuando la cobertura es muy pobre o va y viene todo el rato. Por eso muchas guías recomiendan soluciones tipo liberar almacenamiento, cerrar apps en segundo plano, limpiar caché y evitar usar el móvil intensamente mientras se calienta o se están instalando muchas actualizaciones. Si cuidas estos tres puntos —actualizaciones, errores internos y recursos del sistema— reducirás muchísimo esos cierres sorpresa que arruinan partidas, mensajes o notas de voz a mitad de uso.
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