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El síndrome de Cushing: una enfermedad silenciosa que puede resultar fatal sin tratamiento oportuno

La identificación temprana del síndrome de Cushing representa un desafío, ya que sus síntomas iniciales pueden confundirse con otras condiciones más comunes

El síndrome de Cushing: una enfermedad silenciosa que puede resultar fatal sin tratamiento oportuno

Prueba de cortisol para evaluar la función suprarrenal y diagnosticar afecciones como el síndrome de Cushing. Crédito: luchschenF | Shutterstock

El sistema endocrino humano funciona como una red de comunicación química extraordinariamente precisa, donde cada hormona cumple funciones específicas en cantidades exactas. Cuando este delicado equilibrio se rompe, las consecuencias pueden ser devastadoras para la salud. Entre las alteraciones hormonales más complejas y peligrosas se encuentra el síndrome de Cushing, una condición que resulta de la exposición prolongada del organismo a niveles excesivos de cortisol, conocida como la “hormona del estrés”.

Aunque se trata de una enfermedad relativamente poco común, afectando aproximadamente a 10-15 personas por millón cada año, su impacto en la calidad de vida y supervivencia de los pacientes es considerable.

El cortisol, producido naturalmente por las glándulas suprarrenales, desempeña funciones vitales en el metabolismo, la respuesta al estrés, la regulación de la presión arterial y el funcionamiento del sistema inmunológico. Sin embargo, cuando los niveles de esta hormona permanecen crónicamente elevados, el cuerpo experimenta cambios profundos y potencialmente irreversibles.

La identificación temprana del síndrome de Cushing representa un desafío diagnóstico significativo, ya que sus síntomas iniciales pueden confundirse con otras condiciones más comunes como el síndrome metabólico, la depresión o simplemente con los efectos del envejecimiento y el estrés cotidiano.

Enemigo silencioso

El síndrome de Cushing no tratado representa una seria amenaza para la vida debido a las complicaciones cardiovasculares, metabólicas e infecciosas que desencadena. Los pacientes con esta condición presentan un riesgo de mortalidad entre cuatro y cinco veces superior al de la población general, principalmente debido a enfermedades cardiovasculares que se desarrollan como consecuencia directa del exceso de cortisol en el organismo.

La hipertensión arterial severa constituye una de las manifestaciones más peligrosas del síndrome, afectando a más del 80% de los pacientes. El exceso de cortisol provoca retención de sodio y líquidos, aumenta la resistencia vascular periférica y daña progresivamente el endotelio de los vasos sanguíneos, creando el escenario perfecto para infartos cardíacos, accidentes cerebrovasculares y falla cardíaca congestiva. Estos eventos cardiovasculares representan la principal causa de muerte en pacientes no tratados.

Diabetes y devastación metabólica

El impacto del síndrome de Cushing sobre el metabolismo de la glucosa resulta igualmente alarmante. Entre el 40% y el 50% de los pacientes desarrollan diabetes mellitus tipo 2, mientras que un porcentaje aún mayor presenta intolerancia a la glucosa. El cortisol elevado estimula la producción hepática de glucosa, reduce la sensibilidad de los tejidos a la insulina y promueve la acumulación de grasa visceral, creando un círculo vicioso de resistencia insulínica que puede conducir a complicaciones diabéticas graves como nefropatía, retinopatía y neuropatía.

La redistribución característica de la grasa corporal en el síndrome de Cushing, con acumulación central en abdomen, cuello y rostro, mientras las extremidades se adelgazan, no es simplemente un problema estético. Esta grasa visceral es metabólicamente activa y contribuye al desarrollo de dislipidemia, inflamación crónica y mayor riesgo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica.

Sistema inmune bajo asedio

Una de las consecuencias más peligrosas del exceso prolongado de cortisol es la supresión del sistema inmunológico. Los pacientes con síndrome de Cushing enfrentan un riesgo significativamente elevado de infecciones oportunistas, algunas potencialmente mortales. Las infecciones fúngicas invasivas, la neumonía por patógenos atípicos y la reactivación de infecciones latentes como la tuberculosis representan amenazas reales para estos pacientes.

El cortisol inhibe la función de los linfocitos, reduce la producción de anticuerpos y compromete la capacidad del organismo para montar respuestas inflamatorias adecuadas contra agentes patógenos. Esta inmunosupresión farmacológica explica por qué las infecciones constituyen una de las principales causas de mortalidad en pacientes con síndrome de Cushing no controlado.

Deterioro óseo

La osteoporosis severa representa otra complicación mortal del síndrome de Cushing, aunque de manera más indirecta. El exceso de cortisol interfiere dramáticamente con el metabolismo óseo, inhibiendo la formación de hueso nuevo por parte de los osteoblastos mientras acelera la resorción ósea. Entre el 50% y el 80% de los pacientes desarrollan osteoporosis, con un riesgo de fracturas vertebrales y de cadera significativamente elevado.

Las fracturas, particularmente en pacientes de edad avanzada, pueden desencadenar una cascada de complicaciones que incluyen inmovilización prolongada, tromboembolismo pulmonar, neumonía por aspiración y deterioro funcional permanente. La combinación de fragilidad ósea, debilidad muscular proximal y deterioro del equilibrio convierte incluso las caídas menores en eventos potencialmente catastróficos.

Salud mental

Las manifestaciones neuropsiquiátricas del síndrome de Cushing son profundas y pueden resultar devastadoras. Entre el 50% y el 80% de los pacientes experimentan depresión mayor, ansiedad, irritabilidad y labilidad emocional. Los casos más graves pueden presentar psicosis, manía o deterioro cognitivo progresivo que afecta la memoria y las funciones ejecutivas.

El riesgo de suicidio en pacientes con síndrome de Cushing no tratado es preocupantemente elevado, relacionado tanto con los efectos directos del cortisol sobre la neuroquímica cerebral como con el sufrimiento asociado a los cambios físicos desfigurantes, el dolor crónico y la pérdida de funcionalidad. La carga psicológica de vivir con esta condición no debe subestimarse como factor de riesgo vital.

El desafío del diagnóstico oportuno

Una de las razones por las cuales el síndrome de Cushing puede resultar mortal es el retraso diagnóstico, que en promedio oscila entre dos y seis años desde el inicio de los síntomas. Los médicos de atención primaria pueden no reconocer las manifestaciones iniciales o atribuirlas a condiciones más comunes. Los síntomas como aumento de peso, fatiga, debilidad, hematomas fáciles y estrías cutáneas son inespecíficos y pueden presentarse en numerosas patologías.

Las pruebas diagnósticas para el síndrome de Cushing incluyen la medición de cortisol libre en orina de 24 horas, la prueba de supresión con dexametasona y la determinación de cortisol salival nocturno. Una vez confirmado el hipercortisolismo, es fundamental determinar su origen: puede ser dependiente de ACTH (enfermedad de Cushing por adenoma hipofisario o síndrome de ACTH ectópico) o independiente de ACTH (tumores suprarrenales). Esta distinción es crucial para establecer el tratamiento adecuado.

Caso emblemático de Amy Schumer

Recientemente, se conoció la experiencia sufrida por la comediante Amy Schumer, de 44 años, con su lucha contra el síndrome de Cushing, que la llevó a una dramática pérdida de peso.

Ella aclaró en las redes sociales que su pérdida excesiva de peso no fue por razones cosméticas.

“No perdí 30 libras, perdí 50”, enfatizó, agregando que no se aplica bótox ni rellenos.

Recalcó que la bajada de peso no tenía que ver con su apariencia, sino con mantenerse con vida.

“No para verme atractiva, lo cual sí parece divertido y temporal (…) Lo hice para sobrevivir. Tuve una enfermedad que te deja la cara extremadamente hinchada y que puede matarte, pero internet la detectó y la enfermedad desapareció”, confesó Schumer.

El síndrome de Cushing: una enfermedad silenciosa que puede resultar fatal sin tratamiento oportuno
Amy Schumer en foto reciente publicada en Instagram

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