Se reducen tiroteos masivos pero muertes por armas persisten
Estudiosos del tema aseguran que no existe una relación entre tiroteos masivos y enfermedades mentales
Muchos de los tiroteos masivos están relacionados con la fascinación por las armas en EE UU. Crédito: Ed Andrieski | AP
Si bien el número de tiroteos masivos ha disminuido a sus niveles más bajos en dos décadas, Estados Unidos sigue registrando el mayor número de muertes relacionadas con armas de fuego en comparación con otros países desarrollados.
Durante la videoconferencia ¿Podrá Estados Unidos lograr avances en la lucha contra los tiroteos masivos y la violencia armada?, organizada por American Community Media (ACoM) estudiosos en el tema hablaron sobre los factores que subyacen en los tiroteos masivos.
A Sarah Lerner, una maestra cofundadora de Teachers Unify to End Gun Violence, le tocó vivir el tiroteo del 14 de febrero de 2018 en la secundaria Douglas de Parkland, Florida cuando un hombre armado abrió fuego, matando a 17 personas, hiriendo a otras 17 y traumatizando a toda la comunidad.
“Estaba en mi clase con mis alumnos. Ese día teníamos un simulacro de incendio programado, y a las 2:20, unos 20 minutos antes de que terminaran las clases, sonó la alarma de incendios. Todos nos encogimos de hombros y nos miramos con extrañeza. Tomé mi teléfono, mis llaves y salí. Escuché lo que parecían petardos, que eran los disparos, cuyo eco rebotaba en los edificios”.
Recuerda que no sabía adónde ir, pero al ver a todos corriendo, su instinto le dijo que debía volver a su aula.
“Estuvimos encerrados en el aula durante al menos tres horas antes de que el equipo SWAT nos dejara salir, y fue la experiencia más horrible que he vivido en toda mi vida. Mis hijos tenían casi nueve y doce años”.
Dijo que su hijo, que tenía doce, estaba en la escuela secundaria de al lado que también cerraron, y tuvo que enviarle un mensaje de texto preguntándole si estaba bien porque había un tirador activo en el campus.
Lerner quien también es periodista, ayudó a recopilar material para la antología Parkland Speaks que publicó Random House Publishing en enero de 2019.
“El libro contiene obras de arte, fotografía, poesía, prosa, relatos de primera mano y testimonios ante el Congreso de 42 sobrevivientes, incluyendo dos textos que escribí”.
Unos años después, se puso en contacto con Abby Clements, sobreviviente de Sandy Hook, y Sari Beth Rosenberg, profesora en la ciudad de Nueva York y fundaron la organización Teachers Unify Against Gun Violence en diciembre de 2021.
“Trabajamos para ser un recurso para las comunidades que han sufrido violencia armada y amplificar las voces de los educadores, porque no se trata solo de los tiroteos escolares, sino también de violencia doméstica, antisemitismo, racismo contra los asiáticos, y cualquier otro tipo”.
Quiénes son los tiradores
El doctor Ragy Girgis, director del Center of Prevention and Evaluation (COPE) en Columbia University, dijo que la conclusión de su estudio sobre los tiroteos masivos y enfermedades mentales que comprendió 2,300 casos en todo el mundo desde 1900, es que la amplía mayoría no están relacionados con problemas de salud mental.
“Podrían tener delirios, estar alucinando y escuchando una voz que les pide quitar la vida a otros y hasta que su vida está en peligro, pero esto es muy raro, y cuando sucede representan el 5% de los tiroteos masivos en Estados Unidos”.
Subrayó que el 95% de los tiroteos masivos no están relacionados con enfermedades mentales.
“Y lo que descubrimos es que la prevalencia de enfermedades mentales, y en especial nos referimos a trastornos psicóticos como la esquizofrenia, es mucho mayor entre las personas que cometen asesinatos en masa con otros métodos que entre los que utilizan armas de fuego”.
Dijo que esto significa que no existe una relación específica entre la enfermedad mental y el uso de armas de fuego para cometer un asesinato en masa.
“Más del 50% de los autores de tiroteos masivos se quitan la vida durante el suceso. Y resulta que la razón principal por la que las personas eligen las armas de fuego, es porque es el método que utilizan para quitarse la vida”.
Dijo que existen tres factores para cometer un tiroteo masivo o cualquier otro evento de gran magnitud.
“La primera es la propia conciencia o el sistema moral, la creencia en Dios y el sistema religioso, o cualesquiera que sean los valores morales de la persona”.
En segundo lugar, están los valores que se interiorizan a través de la familia, los seres queridos, los amigos y la sociedad. Y en tercer lugar, está el miedo a ser descubierto y encarcelado.
“Los antidepresivos definitivamente no causan tiroteos masivos ni suicidios, y de hecho, probablemente los previenen, pero no tenemos suficiente información al respecto”.
¿Qué causa los tiroteos masivos desde una perspectiva psicológica, motivacional y de salud mental? , cuestionó.
“Los asesinos en serie casi nunca cometen sus crímenes debido a una enfermedad mental. De hecho, el 87% de los asesinos en serie son psicópatas. Matan porque disfrutan matando”.
Sin embargo, la psicopatía como motivación para los tiroteos masivos, ocurre en el 2% de los casos.
“Si nos centramos en los tiroteos masivos en lugares públicos, encontramos que estos autores de tiroteos masivos tienen una gran fascinación por las armas de fuego”.
Pero tambien dijo que sufren de un vacío profundo, la sensación de que básicamente no tienen vida, y en su forma más grave, puede llevar al suicidio.
Señaló que generalmente los asesinos en serie son personas narcisistas no desde la perspectiva de que se creen muy importantes y arrogantes sino de una baja autoestima que proyectan en otras personas.
El doctor Girgis hizo hincapié en que los tiroteos masivos están muy fuertemente relacionados con la política de armas de fuego.
“Las leyes estatales más laxas están fuertemente asociadas tanto con el número de tiroteos masivos y el número de víctimas per capita”.
Aclaro que la gran mayoría de las armas que se utilizan en los tiroteos masivos se adquieren legalmente; por lo que en definitiva, necesitamos fortalecer las políticas de control de armas; y hacer cumplir las leyes sobre armas de fuego.
Baja violencia por armas
El doctor Daniel Webster, profesor Bloomberg de Salud Estadounidense de la Universidad Johns Hopkins dijo que si solo leyera, viera o escuchara los titulares noticiosos, pensaría que la violencia armada en Estados Unidos no solo es increíblemente alta, sino que además sigue aumentando.
“Desde hace décadas, Estados Unidos tiene una tasa de homicidios que supera con creces, ocho veces más que la de otros países de altos ingresos”.
Puntualizó que que casi el 80% de estos homicidios se cometen con un arma de fuego.
“Después de que la violencia armada se disparara en 2020 y luego se estabilizara en una tasa ligeramente superior en 2021 y 2022, los homicidios en Estados Unidos han experimentado una fuerte tendencia a la baja”.
Estableció que los homicidios en Estados Unidos han disminuido aproximadamente un 40% desde su pico en 2021 y 2022.
Por supuesto dijo que existen algunas variaciones en esta disminución entre ciudades y estados, pero prácticamente en todo Estados Unidos se han registrado tasas de homicidios mucho más bajas en los últimos años.
“Si consideramos el promedio móvil de 12 meses, los homicidios en Detroit han disminuido un 76% desde el pico alcanzado en 2021 y 2022. Baltimore, Filadelfia y Nueva Orleans son, al igual que Detroit, ciudades que históricamente han tenido tasas de homicidio muy elevadas”.
Indicó que en Baltimore, Filadelfia y Nueva Orleans, los homicidios se han reducido un 60% durante este período, sobre entre los jóvenes de veintitantos años.
“Quiero dejar bien claro que existen numerosas investigaciones que demuestran que los inmigrantes tienen tasas de delincuencia violenta notablemente más bajas que los ciudadanos nacidos en Estados Unidos, y muy pocas de las personas arrestadas y detenidas recientemente durante estos operativos federales tienen antecedentes de violencia grave”.
Observó que el incremento de 2019 a 2020 fue el mayor aumento anual de homicidios con armas de fuego en la historia de la nación.
“Coincidió con el inicio de los confinamientos por la COVID-19 y, en muchas ciudades, también con grandes protestas contra la violencia policial”.
Concluyo diciendo que en el ámbito de la salud pública, consideran a la violencia armada como una especie de contagio social, y cuando se dispara, un tiroteo conduce a otro y a otro más.
“Es importante reconocer que también funciona a la inversa. Cada política, programa o intervención eficaz que previene un tiroteo hoy, en realidad también previene futuros tiroteos. Así que, en este momento, nos encontramos en esta tendencia a la baja”.