Cuatro estrellas no es fracasar: la visión de Mitsubishi
Las cinco estrellas en los test de seguridad se han convertido en una obsesión para la industria del automóvil, pero Mitsubishi plantea un debate incómodo
Pusieron a prueba el Mitsubishi ASX. Crédito: Mitsubishi. Crédito: Cortesía
La calificación por estrellas en los test de choque se ha transformado en una especie de etiqueta definitiva para muchos compradores. Cinco estrellas significan “seguro”, mientras que cualquier cifra inferior suele interpretarse como una señal de alarma.
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No obstante, esta lectura simplificada no siempre refleja la complejidad real de los sistemas de evaluación actuales ni la evolución que han experimentado en los últimos años.
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Mitsubishi ha decidido abordar este debate de forma directa tras la puntuación obtenida por el nuevo ASX, el SUV pequeño desarrollado sobre la base del Renault Captur. El modelo logró cuatro estrellas en las pruebas europeas, un resultado que, lejos de incomodar a la marca, ha servido como punto de partida para cuestionar el valor real de las calificaciones en el contexto actual.
Mitsubishi pone contexto a las cuatro estrellas
Desde la perspectiva de la firma japonesa, los estándares de seguridad han avanzado tanto que una calificación inferior a la máxima no implica, necesariamente, un producto inseguro. Así lo explica Bruce Hampel, director general de Estrategia de Producto de Mitsubishi Australia, en declaraciones recogidas por Drive.au: “En términos de un coche de cuatro estrellas, es muy seguro”.
Para Hampel, el problema no está en la seguridad objetiva del vehículo, sino en cómo se perciben hoy las estrellas por parte del público. La industria ha contribuido a crear una narrativa en la que solo la nota perfecta parece aceptable, sin tener en cuenta que los criterios de evaluación son cada vez más exigentes y complejos.
La evolución de los test de choque
El directivo australiano recuerda que no siempre fue así. En los primeros años de ANCAP, el organismo de evaluación de seguridad en Australia, las cuatro estrellas representaban un resultado sobresaliente. Según Hampel: “Recuerdo que cuando ANCAP introdujo por primera vez la calificación de estrellas, la intención era que las cuatro estrellas fueran la norma, y solo los vehículos excepcionales obtenían cinco estrellas”.

Con el paso del tiempo, esa lógica se fue transformando. Las pruebas se endurecieron, se añadieron nuevos escenarios de impacto y se incorporaron sistemas de asistencia activa, elevando progresivamente el listón. El resultado es una paradoja: hoy un coche puede ser más seguro que uno de hace una década y, aun así, recibir una peor calificación relativa.
Cinco estrellas como requisito de entrada
Hampel también señala cómo esta escalada de exigencias ha cambiado las reglas del mercado: “Durante los últimos 15 a 20 años de existencia de ANCAP, la expectativa fue aumentando poco a poco hasta llegar a que ‘cinco estrellas es el mínimo para entrar’, lo cual es genial, y lo hemos cumplido cuando ha sido necesario”.
ANCAP opera desde 1993 y ha ido alineando sus protocolos con los de otros organismos internacionales. A partir de 2026, sus criterios serán directamente idénticos a los de Euro NCAP. En ese contexto, el hecho de que el Mitsubishi ASX haya obtenido cuatro estrellas en Europa anticipa una puntuación equivalente en Australia.
El impacto directo en las ventas y las flotas
Más allá del debate técnico, la calificación por estrellas tiene consecuencias comerciales muy concretas. Hampel lo explica con claridad: “Nuestro volumen [de ventas] se divide prácticamente al 50% entre particulares y flotas. Las flotas dictan, con o sin razón, que sus vehículos deben ser de cinco estrellas para ser considerados, por lo que, en esencia, estamos obligados a cumplir esos requisitos si queremos participar en esos mercados de flotas”.
No alcanzar la puntuación máxima supone, en la práctica, quedar excluido de un segmento importante del mercado. Sin embargo, ese impacto varía según el tipo de vehículo y el perfil del cliente al que va dirigido.

El caso específico del Mitsubishi ASX
En el segmento de los SUV pequeños, Mitsubishi considera que el peso de las flotas es mucho menor. Según Hampel: “Con el ASX alrededor del 80% de los clientes de SUV pequeños son particulares y nos sentimos cómodos abandonando el negocio de flotas en este segmento en concreto”.
Esta realidad permite a la marca aceptar una calificación de cuatro estrellas sin que ello suponga un golpe crítico para las ventas del modelo. El enfoque está claramente dirigido al cliente privado, que valora otros factores además de una puntuación perfecta en los test de choque.
Seguridad real frente a percepción
Mitsubishi no oculta que aspirar a cinco estrellas sigue siendo el objetivo ideal, pero también insiste en la necesidad de poner los resultados en contexto. Hampel lo resume así: “No es que estemos contentos con él en sí”, comenta en referencia a la puntuación de cuatro estrellas, “pero es algo que podemos aceptar dado el público objetivo al que nos dirigimos con este vehículo, y seguiremos investigando en el futuro a medida que este producto se renueva. ¿Podemos conseguir que este producto alcance las cinco estrellas?”.
El mensaje de fondo es claro: la seguridad no se reduce a una cifra. Un auto con cuatro estrellas hoy puede ofrecer un nivel de protección muy superior al de un cinco estrellas de generaciones pasadas.
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