Protestemos contra el intervencionismo en Venezuela, incluso frente al silencio cómplice de líderes que se dicen demócratas
Digamos no a una guerra que beneficia a corporaciones transnacionales a costa de vidas estadounidenses y venezolanas
Manifestantes denuncian el ataque de Estados Unidos contra Venezuela, el sábado 3 de enero de 2026, en Pershing Square en Los Ángeles Crédito: William Liang | AP
Constantemente los políticos de origen cubano como Marco Rubio, María Elvira Salazar, Mario Díaz-Balart y Carlos Giménez levantan la voz a favor de intervenciones y sometimientos a gobiernos de América latina, incluyendo México; mientras que los políticos de origen mexicano se esconden, bajan la mano, nadan de a muertito, aun cuando uno de los representantes de California con el puesto más alto en el Congreso de Estados Unidos, Alex Padilla, fue arrodillado y sometido por los agentes de FBI.
Recordemos que los legisladores de origen cubano sólo representan a 2.9 millones de cubanoamericanos, según datos del Censo de los Estados Unidos de 2024, y la mayoría de ellos viven en el estado de Florida; mientras que la población de origen mexicano es de 39 millones de personas y se concentran en California, Texas, Illinois, Arizona, Florida, Nevada, Washington, Carolina del Norte y Nueva York. Entonces, ¿por qué no hacemos nada?
¿Por qué no podemos tener líderes como los cubanos que cuando hablan, su voz se escucha en todo Estados Unidos?, mientras que los de origen mexicano o centroamericano parecen haberse olvidado de dónde llegaron sus padres, parecen no saber que gracias a las intervenciones de Estados Unidos en América Latina, millones de latinos han llegado a este país, dividiendo familias y provocando la muerte y encarcelamiento de miles de migrantes.
El silencio y la pasividad con que se reciben tales atrocidades dentro de este país deben TERMINAR. El fascismo no avanza sólo mediante la brutalidad desde arriba, sino también a través de la normalización y la complacencia desde abajo. Esperar, adaptarse o confiar en que las instituciones frenarán a este régimen es una ilusión mortal.
Los relatos de tratar de evitar que ideologías como el comunismo y el socialismo se instalen en otros países, así como el invadir a una nación para llevar la libertad y la democracia han quedado totalmente rebasados e imposibles de creer para millones de estadounidenses; entonces, ¿por qué los líderes latinos no salen a defender y a pronunciarse en contra de más intervenciones en América Latina?, conflicto que lo único que va a provocar es dolor, muerte y migración hacia Estados Unidos.
Si, Estados Unidos, país que le ha declarado una guerra al migrante al interior de sus fronteras, inclusive a inmigrantes bajo programas que surgieron a consecuencia de guerras y sanciones económicas que el gobierno estadounidense provoca y ha apoyado como en El Salvador, Guatemala, Venezuela, Cuba, Colombia y otros, incluso en México como su mal llamada guerra contra el narco.
Es una lástima que tengamos líderes sumisos al Partido Demócrata, especialmente ahora que los migrantes latinos los necesitan más que nunca.
Ni si quiera cuando el congresista Alex Padilla fue humillado por las autoridades federales, se pudo escuchar una respuesta contundente y enérgica contra las políticas que violan innumerables derechos humanos de los inmigrantes en los Estados Unidos.
Es una tristeza ver cómo las políticas de Trump separan familias latinas y provocan tragedias irreversibles como la de los inmigrantes que han muerto a manos de las cárceles migratorias; sin embargo, no haya políticos latinos que convoquen a una marcha en contra de esas acciones que claramente violan los derechos legales de los migrantes, con documentos o no.
Y qué podemos decir de alzar la voz por los pueblos hermanos de América Latina, ahora que el pueblo venezolano ha sido bombardeado, no se escuchan las voces de los políticos de ascendencia mexicana o centroamericana pidiendo que no se violen los derechos soberanos de otros países.
No ha sido suficiente el cinismo del presidente Trump que ha dicho que lo único que le interesa es el petróleo de Venezuela, es por eso que se inventa una retórica de narcos venezolanos sin pruebas y mintiendo una y otra vez al pueblo estadounidense.
¿Por qué no reaccionamos cuando nos dicen que van a intercambiar vidas de soldados estadounidenses por petróleo?
Si, el presidente Trump ya no disimula como antes otros mandatarios lo llegaron a hacer. Ahora lo dice simple y directamente: vamos por el petróleo de Venezuela y punto. Eso sí, esa retórica belicista es acompañada por las voces de los políticos cubanoamericanos que justifican su intervención, mientras que las voces de sus homólogos mexicoamericanos se esconden, no quieren quedar mal con el Partido Demócrata que al parecer, también apoya, aunque pareciera que no, pero si, al gobierno intervencionista de Trump.
La negativa de Trump a reconocer los límites constitucionales o a consultar con el Congreso antes de emprender acciones bélicas expone aún más el carácter fascista de este régimen. Esto es gobierno por decreto. El poder sustituye a la ley. Las amenazas reemplazan la rendición de cuentas. El mensaje es inequívoco: la oposición, las normas y la propia vida humana son obstáculos que deben ser aplastados.
El silencio y la pasividad con que se reciben tales atrocidades dentro de este país deben TERMINAR. El fascismo no avanza sólo mediante la brutalidad desde arriba, sino también a través de la normalización y la complacencia desde abajo. Esperar, adaptarse o confiar en que las instituciones frenarán a este régimen es una ilusión mortal.
Es tiempo de salir a las calles, presionar para que no se sigan gastando nuestros impuestos en guerras que lo único que buscan es el beneficio de corporaciones privadas transnacionales, arriesgando la vida de los soldados estadounidenses, sin que el pueblo se vea beneficiado.
No podemos seguir guardando silencio. Hoy más que nunca tenemos mil motivos para salir y protestar a las calles. Es tiempo de salir y pedirle al presidente Trump que no arriesgue la vida de nuestros soldados por el beneficio de corporaciones petroleras, que no cargue sobre nuestros hombros el dolor, la muerte y la migración que generarán los bombardeos en Venezuela.
Esto tiene que parar.
Ante el silencio de nuestros líderes, nosotros, el pueblo mismo tenemos que hacer lo que nos toca para vivir mejor sin causar más muerte y dolor sobre nuestra conciencia. Y si no te convence el tema de Venezuela, entonces salgamos para defender los derechos de los migrantes que están siendo capturados como la comunidad afroamericana lo fue durante y después de la esclavitud en Estados Unidos.
Si los políticos latinos no convocan una marcha contra las intervenciones injustificadas, entonces iniciemos una nosotros, unámonos todas las organizaciones que ayudan a los migrantes latinos para luchar contra el intervencionismo en América Latina y contra el intercambio de la vida de nuestros hijos soldados estadounidenses a cambio de petróleo para corporaciones petroleras internacionales.
Por el bien de todos, digamos no a la guerra en Venezuela y no al autoritarismo migratorio dentro de las fronteras de Estados Unidos.
*Juan José Gutiérrez es director ejecutivo de la Coalición Derechos Plenos para los Inmigrantes.