window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-laopinion'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

¿Qué tan indestructible es el Doomsday Plane? El avión que debe proteger al presidente de un ataque nuclear

El Doomsday Plane es considerado como uno de los aviones más seguros del mundo gracias a su capacidad de resistir un ataque nuclear

El Doomsday Plane está equipado con avanzadas medidas de protección que le permiten mantenerse en vuelo bajo cualquier circunstancia

El Doomsday Plane está equipado con avanzadas medidas de protección que le permiten mantenerse en vuelo bajo cualquier circunstancia Crédito: Shutterstock

El “Doomsday Plane” es, básicamente, el centro de mando del gobierno de Estados Unidos en el aire cuando todo lo demás falla. Es tan seguro que muchos lo describen como una fortaleza voladora, porque está pensado para seguir operando incluso en escenarios extremos (incluido un ataque nuclear) cuando las comunicaciones en tierra podrían quedar inutilizadas. 

Qué es el Doomsday Plane (E-4B)

Cuando se habla del Doomsday Plane casi siempre se está hablando del E-4B “Nightwatch”, un Boeing 747-200 militarizado que la Fuerza Aérea de EE. UU. usa como “National Airborne Operations Center” (NAOC). Dicho de forma simple: no es un avión “de escape”, sino una oficina de guerra y crisis a bordo de un jumbo, diseñada para que el Presidente, el Secretario de Defensa y el Estado Mayor Conjunto puedan seguir tomando decisiones y dando órdenes aunque en tierra haya caos o destrucción de centros de mando. 

A diferencia de un avión presidencial “normal” (que prioriza transporte y seguridad), el E-4B está construido alrededor de un concepto: continuidad de mando, control y comunicaciones bajo cualquier amenaza. Por eso su misión se integra al “National Military Command System”, y el avión puede asumir el rol de nodo de coordinación militar y también de apoyo civil en emergencias. 

Por qué es una fortaleza voladora

La razón por la que el E-4B tiene fama de “indestructible” no es marketing: el diseño prioriza la supervivencia operativa. Por ejemplo, está protegido contra los efectos de pulso electromagnético (EMP), un detalle crítico si se piensa en detonaciones nucleares o ataques que “frían” electrónica y redes de comunicación. 

También incorpora blindaje ante efectos nucleares y térmicos, además de un sistema eléctrico preparado para alimentar electrónica avanzada y una enorme variedad de equipos de comunicación. En la práctica, la idea es que si se caen satélites, redes terrestres, enlaces convencionales o infraestructura clave, el E-4B todavía tenga opciones redundantes para enlazar a los líderes con las fuerzas armadas y con otras autoridades. 

Y hay un detalle que explica su aura de “siempre listo”: al menos un E-4B está en alerta 24/7, generado como NAOC con un equipo de vigilancia global, listo para despegar. Eso lo convierte en un “seguro” permanente, incluso cuando no hay crisis pública. 

Capacidades técnicas que se conocen

Aunque muchas especificaciones operativas son reservadas, sí hay datos oficiales y técnicos que pintan el cuadro general. El E-4B es un avión de largo alcance, cuatro motores (GE CF6-50E2) y con capacidad de reabastecimiento en vuelo, lo que le permite extender su permanencia en el aire cuando la situación lo exige. Su resistencia “sin reabastecer” se lista en 12 horas, y el techo operativo está por encima de 30,000 pies. 

Por dentro, no es “una cabina con asientos”: la cubierta principal se divide en seis áreas funcionales, incluyendo zona de mando, sala de conferencias, sala de briefing, área de operaciones, zona de comunicaciones y área de descanso. También puede llevar un equipo enorme: hasta 111 personas entre tripulación, equipo de operaciones conjunto, comunicaciones, mantenimiento y seguridad (entre otros). 

En comunicaciones, el E-4B destaca por su enfoque de conectividad global y resiliente, con capacidades satelitales y antenas/enlaces pensados para escenarios difíciles. Por ejemplo, se mencionan sistemas como EHF Milstar SATCOM, enlaces Inmarsat y un radomo tri-banda con antena SHF, además de modernizaciones para mantener enlaces seguros y resistentes a interferencias.

Un último dato que ayuda a entender por qué este avión es casi “mitológico” en el mundillo tech-militar: el E-4B no solo existe para guerra nuclear; también se contempla su apoyo a operaciones de respuesta ante desastres, aportando comunicaciones y capacidad de centro de mando para esfuerzos de alivio en catástrofes naturales. En otras palabras, su superpoder no es volar: es seguir coordinando al país cuando la infraestructura deja de ser confiable. 

Sigue leyendo:
“Avión del juicio final” de EE.UU. realiza entrenamiento tras amenaza de armas nucleares de Putin
“Estábamos listos para llevar a cabo un ataque nuclear”: un desertor revela a la BBC cómo operan las bases nucleares de Rusia
¿Cuáles son los riesgos de bombardear las instalaciones nucleares de Irán?

En esta nota

Ataque nuclear Avión
Contenido Patrocinado