Embajada de EE.UU. en México avisa del aumento de “boyas flotantes” en el Río Grande
Mientas la administración de Trump expande uso de barreras flotantes, activistas denuncian que las boyas cilíndricas son una “trampa mortal” para los migrantes
Boyas recién instaladas en el Río Grande el miércoles 7 de enero de 2026, en Brownsville, Texas. Crédito: Gabriel V. Cardenas | AP
La Embajada de Estados Unidos en México lanzó una advertencia directa a los migrantes que contemplan cruzar de manera irregular hacia territorio estadounidense: el reforzamiento de la frontera sur ya no se limita a tierra firme.
A través de un mensaje difundido en redes sociales, la representación diplomática alertó sobre la instalación de barreras flotantes a lo largo del río Grande, acompañadas de vigilancia permanente, como parte de la estrategia del gobierno federal para frenar los cruces ilegales.
“El muro en la frontera sur no está solo en tierra. Si intentas cruzar el río Bravo, encontrarás barreras flotantes y vigilancia constante”, señaló la Embajada, que también enfatizó que cada milla del límite fronterizo está reforzada para impedir el ingreso fuera de los puertos de entrada. El mensaje fue acompañado por un video que muestra largas filas de boyas de color naranja sobre el caudal del río, mientras de fondo suena la canción Down by the riverside, interpretada por Willie Jones.
La publicación concluye con un llamado contundente: regresar al país de origen y no poner la vida en riesgo. “Serás detenido y deportado. #NiLoIntentes”, remarca el aviso, que busca desalentar los intentos de cruce por una de las rutas más peligrosas de la frontera.
Un despliegue federal de gran escala
De acuerdo con la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, el llamado “muro flotante” forma parte de un ambicioso plan impulsado por la administración del presidente Donald Trump, financiado con recursos incluidos en el paquete de impuestos y gastos firmado en julio. El proyecto contempla la instalación de alrededor de 500 millas de nuevas boyas a lo largo del Río Grande, principalmente en el Valle del Río Grande, en Texas.
A diferencia de las esferas redondas instaladas inicialmente por el gobierno de Texas en 2023, estas nuevas boyas son cilíndricas y de mayor tamaño. “Estas barreras dificultarán considerablemente que inmigrantes ilegales y narcotraficantes crucen el río”, afirmó Noem, quien calificó la medida como una alternativa “más segura” para disuadir a las personas de entrar en aguas traicioneras.
El plan contempla cubrir más de 500 millas del afluente, integrando las boyas a un sistema de “muro inteligente” que incluye cámaras termográficas y sensores de movimiento.
Aunque las autoridades federales argumentan que los cruces fronterizos han disminuido de manera significativa desde el inicio del actual gobierno, sostienen que el despliegue es necesario para combatir el tráfico de personas y de drogas, así como para brindar mayor seguridad a los agentes que patrullan la zona.
Críticas por riesgos humanos y ambientales
La medida, sin embargo, ha reavivado la polémica. Activistas y defensores de los migrantes califican las barreras acuáticas como una “trampa mortal”, al advertir que pueden provocar lesiones graves o incluso la muerte.
En 2023, un cuerpo fue localizado atorado en una zona donde Texas había instalado boyas similares, lo que generó protestas y reclamos del gobierno mexicano.
Organizaciones ambientalistas también han expresado su preocupación por el impacto en la vida silvestre y los ecosistemas del sur de Texas, además de posibles violaciones a tratados internacionales sobre aguas fronterizas.
Pese a ello, la administración Trump defiende la expansión del programa y asegura que asegurar las vías fluviales no solo protege a Estados Unidos, sino que también disuade a los migrantes de arriesgar sus vidas en aguas peligrosas.
Sigue leyendo: