window._taboola = window._taboola || []; var taboola_id = 'mycodeimpremedia-laopinion'; _taboola.push({article:'auto'}); !function (e, f, u, i) { if (!document.getElementById(i)){ e.async = 1; e.src = u; e.id = i; f.parentNode.insertBefore(e, f); } }(document.createElement('script'), document.getElementsByTagName('script')[0], '//cdn.taboola.com/libtrc/'+ taboola_id +'/loader.js', 'tb_loader_script'); if(window.performance && typeof window.performance.mark == 'function') {window.performance.mark('tbl_ic');}

Lo que está matando la batería de tu laptop: 3 razones comunes y fáciles de identificar

Si la batería de tu laptop no te está ofreciendo la autonomía a la que estabas acostumbrado puede deberse a una de estas 3 razones

Conoce cuáles son las razones más comunes por las que tu laptop se queda sin batería antes de tiempo

Conoce cuáles son las razones más comunes por las que tu laptop se queda sin batería antes de tiempo Crédito: Shutterstock

Si sientes que la batería de tu laptop “ya no aguanta” como antes, normalmente no es tu imaginación, es muy probable que algo esté drenando la energía de tu equipo y disminuyendo los tiempos entre cada ciclo de carga.

Acá te contamos cuáles son las 3 razones más comunes por las que la batería dura menos y lo que debes hacer para revertir esta situación.

1) Pantalla y ajustes de consumo energético

La pantalla es uno de los componentes que más energía consume y el brillo alto suele ser el sospechoso número uno cuando la batería se drena más rápido. En varias guías se remarca que bajar el brillo puede tener un impacto real y medible en la duración, porque la retroiluminación exige bastante energía en uso continuo.

El problema es que este “gasto” no siempre se siente como una decisión consciente: entre el brillo automático, el HDR, fondos animados o simplemente dejar el brillo al máximo “por costumbre”, terminas pagando esa comodidad con minutos (o bien horas) menos de batería. Y si encima estás usando un modo de energía orientado a rendimiento, el sistema prioriza potencia antes que autonomía, lo que se traduce en más consumo incluso en tareas relativamente normales.

Para aterrizarlo a algo que se nota: si antes trabajabas tranquilo en una cafetería y ahora en la misma rutina ya estás buscando enchufe a media tarde, muchas veces el cambio está en brillo alto + modo rendimiento + algún extra visual que el sistema mantiene activo.

2) Apps y procesos en segundo plano que chupan batería

Hay un tipo de consumo que desespera porque no “se ve”: aplicaciones y procesos que siguen haciendo cosas en segundo plano aunque tú no estés tocando nada. Esto incluye sincronizaciones (nube), pestañas del navegador, actualizaciones, servicios que se quedan corriendo y hasta apps que tienen permiso para actividad en segundo plano.

Microsoft y medios especializados recomiendan revisar el apartado de “Battery usage”/uso de batería para identificar qué apps están drenando más, y también limitar los permisos de ejecución en segundo plano cuando sea posible. En Windows 11, por ejemplo, puedes cambiar el modo de energía a una opción más eficiente y activar funciones tipo ahorro de batería para recortar procesos y efectos que consumen energía.

3) Envejecimiento: la batería pierde capacidad y el calor lo acelera

Incluso si usas perfecto tu laptop, las baterías de ion-litio envejecen por química: con el tiempo pierden capacidad y ya no almacenan la misma energía que cuando eran nuevas. Muchas explicaciones técnicas lo resumen en dos villanos: ciclos de carga (uso acumulado) y temperatura (calor), además de la costumbre de mantenerla durante mucho rato en estados de carga muy altos.

Aquí es donde aparece el “antes me duraba 8 horas, ahora 5”: no necesariamente estás consumiendo más; puede que la batería simplemente ya no tenga la misma capacidad real. Debes tomar en cuenta que el calor y permanecer mucho tiempo con carga alta estresan la batería, y ese estrés acelera la degradación. También se menciona como referencia común que, tras cierto número de ciclos, muchas baterías bajan a alrededor del 80% de capacidad, algo que ya se siente en la práctica (más si tu rutina exige movilidad).

La señal típica de esta razón es clara: aunque cierres apps, bajes brillo y optimices, la autonomía no vuelve a lo que era, porque el límite ya es físico. En ese punto, lo importante es entender que no es “tu laptop fallando” de golpe, sino el desgaste natural de la batería (a veces agravado por calor y hábitos de carga).

Si tu laptop ya no te da las horas de batería que te daba ante es una señal clara de que algo cambió en cómo se está usando (o guardando) la energía. Ajustando un par de hábitos y revisando lo básico, muchas veces puedes recuperar autonomía real para el día a día.

Sigue leyendo:
¿Dejar tu portátil conectado en todo momento puede dañarlo?
Un error fácil de evitar puede estar dañando la batería de tu laptop
3 consejos para extender la vida útil de la batería de tu laptop

En esta nota

laptop
Contenido Patrocinado