El éxito detrás de los burritos de la ‘troquita’ azul
Emprendedores mexicanos conquistan el paladar del condado de Orange con su sazón
Richard Roblero y su esposa Julie venden burritos estilo Sonora. Crédito: Fotos: Janette Villafana | Impremedia
Cuando Richard Roblero y su esposa Julie empezaron a vender platillos de comida hace siete años en el condado de Orange, ambos estaban en un punto muy difícil en sus vidas.
“Había caído en bancarrota y tenía muchísimas ganas de salir adelante y emprender un negocio, pero tenía poco dinero”, dijo Roblero, quien ahora es dueño de la popular y viral Little Blue Burrito Truck en Santa Ana. “Ahí, como pude, compré un triciclo e intentamos vender de todo”.
Cuando empezó a vender desde su triciclo, dijo que intentaron ofrecer platillos de comida caliente y también antojitos como elotes.
Para él, su esposa y sus tres niños, el inicio de su nuevo negocio les daba la esperanza de que pronto las cosas iban a mejorar. A ambos les encanta la cocina, algo que Roblero dice que viene de su familia, ya que su abuela y su tía solían darles un toque especial a algunas de sus comidas favoritas.
De acuerdo con el actual chef de 45 años, emprender un negocio pequeño no fue nada fácil; tenían poco dinero y todavía no eran conocidos en las redes sociales como lo son ahora.
“Cuando primero tratas de emprender, si hay gente que te ve mal o te trata diferente, especialmente cuando tenía mi triciclo”, cuenta Roblero. “Pero yo digo que uno tiene que salir adelante y no dejarse caer por algunas pocas personas que te juzgan”.

Luego, hace dos años, después de haber vendido platillos de comida, su esposa y él decidieron simplificar su menú y vender burritos estilo Sonora. En ese entonces notaron que las ventas empezaron a mejorar.
“Son algo que la gente siempre compra; salga el sol o llueva, compran sus burritos y ahí cambio todo para nosotros”, dijo Roblero.
Después les empezaron a llegar órdenes a domicilio que estaban muy lejos de sus vecindarios en Santa Ana y muy lejos para andar en un triciclo. Y fue entonces cuando tomó la decisión de comprar un carro para realizar entregas en otras ciudades. Fue en busca de un camión que no fuera ni tan caro ni tan grande.
“Aparte de que necesitaba algo que llamara la atención, hay algunos lugares donde hago entregas en los que los estacionamientos están bien chiquitos, así que le atiné con mi ‘troquita’ azul”, dijo Roblero mientras entregaba una orden a una compañía de carros en Tustin.
Él y su esposa empiezan sus días en la madrugada. Julie está encargada de preparar todos los guisados, de los cuales puede hacer alrededor de 30 tipos diferentes de rellenos. Antes de las 8 a.m., los burritos ya están envueltos y separados por sabor en sus perspectivas hieleras, que los mantienen calentitos.

Atrás de su “troquita” azul, que solo tiene suficiente espacio para una persona, la llena con los burritos, las salsas y el agua fresca del día. Roblero, quien es de Guadalajara, dice que cada vez que visitaba su país solía pasar por Sonora o Ciudad Juárez y fue ahí en donde conoció los burritos que ahora vende.
Los burritos más famosos son: el de chorizo con papa, el bistec a la mexicana, el chicharrón en salsa, la tinga, la chuleta en chipotle y la costilla en salsa roja. Los burritos son simples, pero deliciosos: unos solo están rellenos de guisados; otros incluyen frijoles o arroz y pueden ser acompañados con una de sus aguas frescas como jamaica, fresa o chía.
Este último año su negocio ha crecido bastante, gracias a videos que los creadores de redes sociales han hecho, su negocio a domicilio, al igual que sus burritos, es conocida y buscada por muchos en el condado de Orange, por lo cual se siente agradecido.

“Me gusta mucho que mucha gente valore el servicio que estamos haciendo; muchos no tienen el tiempo para cocinar, así que esto les ayuda y me lo dicen”, dijo Roblero. “También me encanta que nunca sabes a quién vas a conocer; he llegado a conocer a diferentes tipos de personas: unos reparan bicicletas, otros son enfermeros; hay personas que ganan el mínimo y personas a las que hasta les sobra el dinero. Y yo los trato a todos igual, con mucha emoción de que les gusten mis burritos y de que nos apoyen”.
Por ahora, Roblero, quien es muy optimista y una persona que no se deja rendir, vende de lunes a viernes, de las 8:30 a.m. a las 3 p.m., con los fines de semana dedicados a eventos privados. El siguiente paso que planea dar es comprar una lonchera para vender en grandes eventos.
“Cuando uno viene de México a Estados Unidos, extraña mucho la comida de allá y espero que mis burritos sigan dándole a la gente no solo un buen bocado, pero esa nostalgia de la comida de nuestro país”, dijo Roblero.