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Tres «vampiros» que nos quitan el entusiasmo: las quejas, el caos interior y el miedo

El Blue Monday, el día más triste del año, donde estos "vampiros" resaltaron. Te explicamos cómo enfrentarlos

Tres «vampiros» que nos quitan el entusiasmo: las quejas, el caos interior y el miedo

"Vampiro energético" es un término de la psicología popular que no solo aplicado a personas. Crédito: YAHYA ARHAB | EFE

Un vampiro energético es una persona que, de manera consciente o inconsciente, drena la energía emocional o vital de quienes la rodean, dejando a las víctimas agotadas, ansiosas o deprimidas. Pero este concepto que se usa en psicología popular y espiritualidad no solo se utiliza para describir individuos con comportamientos tóxicos que generan desequilibrios en las relaciones, sino también a factores que absorben la energía del organismo.

A este respecto, Andrés Pascual, director del posgrado sobre bienestar en la Universidad Internacional de La Rioja, identifica tres elementos que drenan nuestra energía y entusiasmo: las quejas, el caos interior y el miedo.

Esto lo señaló a EFE Salud a propósito de que este 18 de enero fue el Blue Monday, el día más triste del año, donde estos “vampiros” resaltan.

Nuestros “vampiros”

“Independientemente de que nuestro entorno no sea perfecto, que desde luego no lo es, pero tanto la sociedad que hemos construido como nuestro propio cerebro, que es un experto en autosabotaje, se empeñan en apagarnos el fuego interior, el entusiasmo”, sostiene Pascual.

Las quejas: un mal común. La queja se ha convertido en un hábito arraigado en nuestra sociedad. Pascual sugiere que esta actitud se basa en la focalización excesiva en lo negativo, lo que impide reconocer y gestionar adecuadamente nuestra realidad. La aceptación de la situación actual es esencial para no gastar energía en quejas improductivas.

Caos interior y exterior. El caos que enfrentamos diariamente, como correos sin responder y preocupaciones financieras, se traduce en un estado de desesperación y bloqueo. Este desorden no solo afecta nuestra productividad, sino que también puede erigir un muro que impide el entusiasmo y la creatividad.

El miedo como principal paralizante. Pascual resalta que el miedo, especialmente el temor a fracasar y a la opinión de los demás, se convierte en una barrera emocional duradera. Reconocer y enfrentar este miedo es fundamental para liberar nuestro entusiasmo y emprender nuevas iniciativas con confianza.

Estrategias para reencontrar el entusiasmo

Para desactivar estos “vampiros”, Pascual propone tres “estacas” energéticas: aceptación, atención y acción.

Aceptar la realidad sin resistirnos resulta liberador. La atención nos obliga a estar presentes, mientras que la acción nos guía hacia resultados concretos, permitiéndonos avanzar hacia nuestras metas.

Decálogo del entusiasmo

Además, Pascual presenta un decálogo que sugiere prácticas para fomentar el entusiasmo.

Este incluye: 1. Encuentra un propósito; 2. Nutre tu cuerpo y mente; 3. Tonifica tu lenguaje; 4. Utiliza el humor; 5. Sigue tu propio camino; 6. Invita a personas entusiastas a comer, porque “todos los grandes han tenido mentores que les contagiaron la energía del éxito”; 7. Aplaudir con ganas los pequeños avances; 8. Sonríe; 9. Mueve tus caderas porque la postura y el movimiento potencian habilidades cognitivas “y son poderosos motores del entusiasmo”; y 10. Observa el mundo con ojos de niño.

Estas pautas son esenciales para mantener un estado de ánimo positivo y proactivo.

Energía personal y salud mental

La energía personal, que abarca aspectos físicos, emocionales, mentales y espirituales, mantiene una conexión profunda y bidireccional con la salud mental. Niveles bajos de energía pueden agravar problemas como la ansiedad o depresión, mientras que una buena salud mental fomenta mayor vitalidad y resiliencia.

Tipos de energía personal. La energía física depende de nutrición, sueño y ejercicio, y su déficit genera fatiga que impacta el ánimo. La energía emocional se ve afectada por estrés o emociones negativas, drenando recursos mentales, y la mental se relaciona con la capacidad de concentración, agotada por el sobrepensamiento.

Impacto en la salud mental. Baja energía crea un ciclo vicioso: la depresión reduce motivación y energía, mientras el estrés crónico eleva el cortisol, causando agotamiento. En trastornos como el síndrome de fatiga crónica, limita actividades que mejoran el bienestar emocional.

Factores influyentes. El sueño insuficiente, mala alimentación y falta de actividad física reducen energía y afectan neurotransmisores como dopamina y serotonina, clave para el humor. Entornos estresantes o falta de luz solar también contribuyen a fatiga mental.

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