Tesla prepara una inversión récord y Elon Musk advierte
Tesla planea una inversión histórica para 2026 que supera los $20,000 millones de dólares. Elon Musk anticipa un cambio profundo en la compañía
El Tesla Model Y es la referencia del Tesla Model Q. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
Tesla está preparando uno de los mayores cambios financieros y estratégicos de su historia reciente. La compañía estadounidense no solo anticipa un aumento significativo de su gasto en capital para 2026, sino que también deja claro que ese desembolso responde a una visión de largo plazo que va mucho más allá de fabricar vehículos eléctricos.
Lee también: Volkswagen reinventa su tecnología para dominar China
La inteligencia artificial, la robótica y la infraestructura tecnológica se posicionan como las prioridades absolutas del grupo.
Puedes leer: Nissan NX8: el nuevo desafío directo al Tesla Model Y
El mensaje quedó claro tras la publicación de los resultados del cuarto trimestre y del balance anual de 2025. Frente a analistas e inversores, Tesla adelantó que el próximo ciclo estará marcado por un nivel de inversión sin precedentes, diseñado para sentar las bases de nuevas líneas de negocio y reforzar su ambición de convertirse en una empresa líder en lo que denomina “IA física”.
Una inversión que rompe todos los récords internos
El dato que concentra la atención es contundente: Tesla prevé invertir más de $20,000 millones de dólares en 2026. De confirmarse, sería la mayor cifra de gasto en capital jamás registrada por la empresa y supondría más que duplicar el nivel de inversión de 2025, cuando el desembolso se situó en $8,527 millones de dólares.
Este presupuesto no se limita a la construcción de nuevas fábricas. Incluye maquinaria avanzada, automatización, ampliación de capacidad productiva, equipamiento industrial y, cada vez con más peso, infraestructura de computación necesaria para entrenar y operar sistemas de inteligencia artificial aplicados a la movilidad y la robótica.

Tesla cerró 2025 con ingresos por $94,827 millones de dólares, lo que representó una caída interanual del 3%. Mientras el negocio automotriz mostró signos de presión, el área de energía ganó protagonismo.
La empresa terminó el año con $44,059 millones de dólares en caja, equivalentes de caja e inversiones, una posición financiera que le permite afrontar un ciclo de gasto agresivo sin recurrir de forma inmediata a financiación externa.
De fabricante de autos a empresa de IA física
El aumento del gasto está directamente ligado al reposicionamiento estratégico de Tesla. La compañía insiste en presentarse como una empresa de “IA física”, un concepto que agrupa conducción autónoma, robots humanoides y soluciones energéticas bajo una misma arquitectura tecnológica.
En esa línea se entiende también la inversión anunciada en xAI, la startup de inteligencia artificial vinculada a Elon Musk. Tesla confirmó su intención de destinar aproximadamente $2,000 millones de dólares a esta compañía como parte de una ronda de financiación, reforzando la interconexión entre sus distintos proyectos tecnológicos.
Fue en ese contexto donde Musk elevó el tono durante la llamada con analistas y dejó la frase que resume la ambición del plan: “Estamos haciendo grandes inversiones para un futuro épico”. La declaración no solo funcionó como titular, sino como aviso de que 2026 será un año atípico en términos de gasto, enfocado a construir capacidades que todavía no se reflejan plenamente en los ingresos actuales.

Robotaxis y nuevos productos en el punto de mira
Uno de los proyectos más sensibles dentro de esta estrategia es el robotaxi. Tesla asegura que ya ha comenzado pruebas de servicios sin conductor en Austin y que, desde enero, ha retirado de forma limitada el “safety monitor” en algunos viajes con clientes.
Aunque se trata de un avance gradual, el impacto potencial es enorme, ya que la eliminación de supervisión humana cambia por completo la economía del servicio.
La hoja de ruta presentada a inversores contempla la expansión del robotaxi a más ciudades durante el primer semestre de 2026. En paralelo, Tesla mantiene en calendario el inicio de la producción a gran escala de Cybercab, el camión Tesla Semi y el sistema energético Megapack 3. No obstante, la compañía reconoce que estos planes dependen de factores como permisos regulatorios, homologaciones y la estabilidad de la cadena de suministro.
Optimus, baterías y control de la cadena industrial
La otra gran apuesta es Optimus, el robot humanoide que Tesla quiere fabricar a escala industrial. La empresa afirma que ya está instalando las primeras líneas de producción y que la robótica será uno de los principales destinos del capital previsto para 2026.

Incluso se ha planteado el fin de la producción de modelos como el Model S y el Model X para reasignar capacidad industrial hacia este proyecto, una señal clara de cambio de prioridades.
El plan también incluye una mayor integración vertical en baterías y materiales. Tesla espera que tanto la producción de material catódico en Texas como las líneas de baterías LFP en Nevada entren en funcionamiento en 2026. El objetivo es reducir dependencias externas, mitigar riesgos arancelarios y evitar cuellos de botella en un contexto de creciente tensión geopolítica.
Finalmente, Musk advirtió sobre posibles restricciones en la infraestructura global de inteligencia artificial, incluyendo una eventual escasez de chips de memoria. Incluso dejó entrever la posibilidad de que Tesla explore la fabricación de chips propios para asegurar capacidad, una idea que refuerza la magnitud del giro estratégico que la compañía está dispuesta a asumir.
Seguir leyendo:
El WRC vuelve a Estados Unidos tras cuatro décadas
GM se desploma en ganancias y replantea su estrategia global
Apollo EVO: radical, exclusivo y brutalmente rápido