Cuidado con el suministro de antibióticos a niños
Expertos sugieren que se debe tener en cuenta los riesgos de reacciones adversas al prescribir antibióticos
Niña se niega a tomar medicamentos, prescritos muchas veces en demasía. Crédito: ShineTerra | Shutterstock
Un estudio de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) de Estados Unidos informa que las visitas a urgencias pediátricas por eventos adversos relacionados con antibióticos alcanzan un promedio de 47,628 al año entre 2019 y 2023.
Este tipo de medicamento estuvo implicado en más de un tercio de las visitas pediátricas por eventos adversos.
La investigación, publicada en la Journal of the Pediatric Infectious Diseases Society, aporta datos significativos:
- Un 37% de las visitas a urgencias por eventos adversos son atribuidas a antibióticos.
- En niños menores de dos años, el porcentaje correspondiente es del 53.7%, mientras que en los de tres a cuatro años es del 54.3%.
- La mayoría de estas visitas (86.6%) se deben a reacciones alérgicas.
Cambios en tendencias de prescripción
Los investigadores destacan una disminución en la prescripción de antibióticos en años recientes, en parte debido al impacto de la pandemia de COVID-19. En 2023, se estimó un aumento en las visitas a urgencias a 73,095 casos.
“Aunque la prescripción general de antibióticos ha disminuido en los últimos años en Estados Unidos, especialmente entre los niños, siguen existiendo oportunidades para reducir los daños”, escribieron los autores del estudio
Expertos sugieren que se debe tener en cuenta los riesgos de reacciones adversas al prescribir antibióticos, promoviendo un enfoque de observación en ausencia de diagnósticos claros.
Síntomas de reacciones alérgicas por antibióticos
Los síntomas más comunes de las reacciones alérgicas a los antibióticos en niños incluyen erupciones cutáneas como ronchas o urticaria, picazón intensa y enrojecimiento de la piel. Otros signos frecuentes son hinchazón en la cara, labios o garganta, junto con síntomas respiratorios como dificultad para respirar, sibilancias o tos.
Síntomas leves
- Manchas rojas o sarpullido que puede extenderse rápidamente.
- Picores localizados, especialmente en palmas y plantas.
- Dolor abdominal leve, vómitos o diarrea en algunos casos.
Síntomas graves
Estas requieren atención médica inmediata:
- Anafilaxia con mareo, ahogo, hipotensión o pérdida de conciencia.
- Opresión en la garganta o ronquera.
Diferenciación. No confundir con efectos secundarios comunes como diarrea acuosa o malestar estomacal, que no impiden el uso futuro del antibiótico. Las reacciones alérgicas suelen aparecer minutos a días después de la dosis.
Alternativas a los antibióticos
En infecciones pediátricas se pueden considerar varias alternativas o complementos a los antibióticos, sobre todo cuando la causa es viral, leve o cuando se busca reducir el uso innecesario de antimicrobianos.
Observación y manejo sintomático. En muchas infecciones respiratorias (faringitis viral, bronquitis, rinosinusitis aguda leve) el tratamiento principal es manejo sintomático (antitérmicos, hidratación, suero fisiológico nasal, descanso) y no usar antibióticos, porque la mayoría son de origen viral. La antibioterapia diferida (dar receta, pero indicar que solo se use si empeora) reduce el consumo de antibióticos sin aumentar complicaciones en infecciones respiratorias no complicadas.
Prevención con vacunas y medidas higiénicas. Las vacunas (neumococo, Haemophilus influenzae tipo b, influenza, sarampión, etc.) previenen infecciones bacterianas y virales graves, disminuyendo la necesidad de antibióticos. El lavado de manos, ventilación adecuada, lactancia materna y evitar exposición al humo de tabaco reducen la frecuencia de infecciones respiratorias en niños.
Terapias inmunomoduladoras y complementarias. Algunos inmunomoduladores o suplementos (por ejemplo, ciertos extractos de Echinacea purpúrea) han mostrado en estudios en niños reducir la incidencia de infecciones respiratorias virales y, por tanto, el uso de antibióticos, aunque la evidencia aún es limitada y debe usarse con precaución. Otras plantas o productos naturales con propiedades antimicrobianas (ajo, tomillo, orégano, etc.) se han estudiado en laboratorio, pero no sustituyen antibióticos en infecciones bacterianas confirmadas y su uso en pediatría requiere supervisión médica.
Terapias dirigidas a la microbiota y nuevas estrategias. El manejo de la microbiota intestinal (probióticos seleccionados) puede ayudar a prevenir ciertas infecciones (por ejemplo, diarrea asociada a antibióticos o infecciones respiratorias recurrentes), aunque el efecto es moderado y depende de la cepa utilizada. En investigación se exploran alternativas futuras como bacteriófagos, endolisinas (“enzibióticos”) y anticuerpos monoclonales, que podrían tratar infecciones bacterianas resistentes, pero aún no son de uso rutinario en pediatría.
Cuándo NO se deben usar alternativas. En infecciones bacterianas claras y potencialmente graves (neumonía bacteriana, meningitis, sepsis, faringoamigdalitis estreptocócica con criterios de tratamiento, osteomielitis, etc.), los antibióticos siguen siendo el tratamiento esencial y no deben reemplazarse por alternativas no probadas.
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