¿Burbuja de pedidos en RAM? Los fabricantes quieren pruebas de demanda real
Los 3 principales fabricantes de memoria RAM quieren evitar que las grandes tecnológicas acaparen todo el inventario de RAM del mercado
Compañías como OpenAI y Google están comprando la producción de memorias RAM por adelantado sin importar los costos que esto implique Crédito: Shutterstock
Los fabricantes de memoria RAM están empezando a ponerse serios con los pedidos porque sienten que el mercado se está calentando “de más”, impulsado por compras gigantescas de empresas de IA que quieren asegurar suministro a cualquier costo.
Un informe citado por Nikkei Asia dice que Micron, Samsung y SK hynix están haciendo cada vez más preguntas a sus clientes para confirmar que la demanda es real y no simple pedidos inflados que luego puedan cancelarse a último momento.
Por qué los fabricantes se están poniendo nerviosos
La señal más clara es que los tres grandes fabricantes de memoria (Micron, Samsung y SK hynix) están endureciendo sus políticas de pedidos y revisando con lupa las órdenes que reciben. Según el reporte, entre las nuevas prácticas está verificar quién es el usuario final, cuál es el tamaño real del pedido y hasta evaluar si la demanda es auténtica o no.
Esto no es un capricho pues cuando la oferta está ajustada, un “boom” artificial por acaparamiento puede romper el mercado en dos tiempos. Primero, dispara precios y deja a medio mundo sin stock; después, cuando llegan las cancelaciones o el exceso de inventario, vienen los recortes bruscos y el clásico bajón cíclico de la memoria. Un ejecutivo del ecosistema de GPUs y servidores lo resumió sin rodeos y es que en momentos así, algunos “sobreordenan” o acumulan más de lo que necesitan, y eso puede causar problemas más adelante.
La presión real detrás: IA, HBM y compras “a lo bestia”
El punto de fondo es que la expansión de infraestructura para IA está empujando una escasez global de memorias, especialmente por la carrera por la HBM (high-bandwidth memory), que se usa en aceleradores y plataformas de cómputo para IA. El reporte explica que los productores de chips para IA requieren enormes cantidades de HBM, y eso se come capacidad de fabricación que, en condiciones normales, podría ir a memorias para consumo (PCs, módulos, etc.).
Aquí entra el detalle que está cambiando la dinámica del negocio: los hyperscalers y grandes jugadores de IA están priorizados porque compran en volúmenes masivos y, además, no son tan sensibles al precio. El mismo texto apunta que compañías de IA y gigantes tecnológicos están dispuestos a meter “casi dinero ilimitado” en hardware con tal de no perder ventaja competitiva. En la práctica, eso deja contra la pared a empresas más pequeñas, que no pueden absorber subidas de precios ni firmar acuerdos largos y caros.
El impacto no se queda en el datacenter pues el informe advierte que esta presión se terminará sintiendo en laptops, GPUs, smartphones, TVs, routers, dispositivos “smart” en general e incluso vehículos, porque todos dependen de componentes de memoria.
Compras a futuro aunque no tengan dinero disponible
En este contexto, tiene sentido que compañías como OpenAI estén buscando asegurar producción futura, tanto de memoria como de procesadores, mediante acuerdos de largo plazo y compromisos por adelantado para garantizar capacidad. Reuters reportó que OpenAI entró en acuerdos preliminares con Samsung y SK hynix para suministros destinados a su proyecto de infraestructura “Stargate”, con volúmenes que escalarían a niveles enormes hacia 2029.
La lógica de estas compras a futuro es simple y es que si de verdad la demanda por IA “se dispara”, el que no amarre suministro ahora podría quedarse sin componentes críticos después. Y como montar nuevas líneas de producción de memoria no es algo que se resuelva en meses (puede tomar años), los fabricantes tampoco pueden simplemente “prender otra fábrica” mañana para aliviar el cuello de botella.
Los fabricantes quieren vender, claro, pero también quieren evitar una película que ya conocen demasiado bien en semiconductores. Si un cliente llega con pedidos inflados para reservar cupo y luego se echa para atrás, el golpe no solo afecta inventarios y precios: puede desordenar toda la cadena, desde el datacenter hasta el consumidor que solo quiere comprar una laptop sin pagar un sobreprecio absurdo.
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