Redes sociales a juicio histórico
Familias que perdieron a sus hijos por sextorsión, consumo de fentanilo o suicidio realizaron una vigilia antes del juicio contra plataformas digitales
Padres de familia de todo Estados Unidos levantan las fotografías de sus hijos fallecidos, como consecuencia de los danos provocados por la adicción a las redes sociales. Crédito: Fotos: Jorge Luis Macías | Impremedia
Durante 2000 segundos o aproximadamente 33 minutos, padres de familia estuvieron de pie sosteniendo fotografías de sus hijos quienes murieron como consecuencia de los peligros y los daños que representaron las plataformas sociales. Cada segundo representó los más de 2000 casos personales que se han presentado contra estas empresas de redes sociales.
La vigilia se efectuó frente al edificio del Tribunal Federal de Estados Unidos, en el Centro Cívico de Los Ángeles, donde continua la selección del jurado en el histórico juicio en contra de varias plataformas de redes sociales como Instagram, Facebook, Snapchat y YouTube.
Tammy Rodríguez perdió a su hija de 11 años, Selena, por suicidio en 2021, en un caso relacionado con la adicción a las redes sociales y la explotación sexual en línea.
“Las empresas tecnológicas se han beneficiado de la Sección 230, que las exime de responsabilidad y de rendir cuentas”, dijo Rodríguez, de Enfield, Connecticut.
La Sección 230 es parte de Ley de Comunicaciones de 1934 que se promulgó como parte de la Ley de Decencia en las Comunicaciones de 1996. Generalmente exime a las plataformas de redes sociales de responsabilidad por el contenido generado por los usuarios, permitiéndoles moderar, alojar o eliminar contenido sin ser consideradas responsables de su publicación. Esta ley protege a las plataformas de la mayoría de las demandas civiles relacionadas con las publicaciones de terceros.
“Se requieren mejores controles parentales y restricciones de edad más estrictas para el uso de las redes sociales”, dijo Rodríguez. “Las plataformas de redes sociales deben ser responsables del contenido dañino que difunden, especialmente entre los usuarios más jóvenes.”.

Selena Rodríguez tenía 11 años cuando se quitó la vida, en julio de 2021. La niña tuvo acceso a la tecnología desde los siete años. Creció y su madre terminó dándole un teléfono, al principio solamente veía videos y juegos, pero luego todo cambió con TikTok.
Aunque a la niña solo se le permitió usar la plataforma para guardar videos en borradores, porque le encantaba bailar, Selena comenzó a hacer cosas a escondidas y hacer publicaciones. Apenas comía y dormía. Su vida ya dependía del dispositivo electrónico cuando le quitaban el teléfono agredía a su hermana.
El problema se agravó cuando Selena publicó fotos en Snapchat. Fue víctima de acoso escolar. Sus fotos se filtraron a sus compañeros de escuela. Posteriormente se descubriría que, a través de las redes sociales, incluso adultos se habían puesto en contacto con la niña.
“Solicitamos que las plataformas de redes sociales detecten y eliminen el contenido que promueve la autolesión, la explotación sexual u otro material perjudicial para los jóvenes, y que modifiquen los algoritmos que difunden dicho contenido”, declaró Tammy Rodríguez, a La Opinión.
Los demandados en el juicio que se desarrollará en Los Ángeles son algunas de las empresas más rentables de la historia, incluyendo Meta, Snapchat, TikTok y Alphabet.
“Estamos en el tribunal en nombre de nuestros hijos que no pueden estar aquí y de las familias de todo el mundo afectadas por la avaricia corporativa”, fue la declaración conjunta de los padres, quienes señalaron que la avaricia de las grandes compañías de tecnología ha diseñado deliberadamente las plataformas sociales para crea adicción y exponen a los niños a peligros mucho mayores de lo que jamás permitirían en un mundo real.

“Estos juicios demostrarán que Meta, Google, Snapchat y TikTok no son mejores que las compañías tabacaleras que intencionadamente crean adicción en niños lo más jóvenes posible para convertirlos en consumidores de por vida”, señalaron.
Padres que piden justicia
Los padres que se unieron a la vigilia viajaron a Los Ángeles desde todo el país:
Julianna Arnold, de Los Ángeles, California. Su hija, Coco, tenía 17 años cuando murió por envenenamiento con fentanilo después de que un traficante de drogas de Instagram le vendiera Percocet falsificado.
Joann Bogart, de Wadesville, Indiana. Su hijo Mason, tenía 15 años cuando intentó un desafío en línea aparentemente seguro y popular, el “Juego del ahogo”, también conocido como el “Desafío del desmayo”, que salió mal y acabó con su joven vida.
Brandy y Toney Roberts, de New Iberia, Luisiana. Su hija Englyn, tenía 14 años cuando murió por suicidio después de sufrir daños y acoso en Instagram.
John DeMay, de Marquette, Michigan. Su hijo Jordan, tenía 17 años cuando murió por suicidio en 2022 después de ser víctima de acoso sexual en línea por parte de adultos en Instagram.
Lori Schott, de Merino, Colorado. La hija de Lori, Annalee, tenía 18 años cuando se suicidó tras volverse adicta a las redes sociales, lo que exacerbó su depresión y se le presentó contenido que fomentaba el suicidio.
Victoria Hinks, de Rafael, California. La hija de Victoria, Alexandra, tenía 16 años cuando se suicidó tras volverse adicta a sus redes sociales.
Tammy Ramírez, de Enfield, Connecticut. La hija de Tammy, Selena Rodríguez, tenía 11 años cuando se suicidó tras luchar durante más de dos años con una adicción extrema a Instagram y Snapchat.
Katherine Townsend, de Cedar Rapids, Iowa. Su hija Saniah, tenía 16 años cuando se suicidó después de que la cobertura y cuentas de redes sociales fomentaron su adicción, depresión, deterioraron su autoestima y, peor aún, empeoraron su ansiedad y depresión.
Christine McComas, de Woodbine, Maryland. Su hija Grace, tenía 13 años cuando se suicidó tras ser víctima de ciberacoso y contenido malicioso que le deseaba la muerte. Su hija sufrió una agresión sexual que involucró drogas.
Judith Rogg, de Los Ángeles, California. Su hijo Eric, tenía 12 años cuando murió tras intentar el juego viral del ahogamiento en casa usando su bata de Boy Scouts.