Maserati GranTurismo, poder y velocidad sin extravagancias
GT italiano clásico divertido, hermoso y funcional
Al diseño Pininfarina del Maserati GT no le han pasado los años. Crédito: Armando Varela | Cortesía
El GT se desliza sin esfuerzo a 60 millas por hora mientras su motor ruge por la sinuosa carretera. Es un día soleado, perfecto para una aventura.
Con las paletas (shifters) detrás del volante, bajamos de cuarta a tercera y el motor se contiene al llegar a la curva, como ahogando el poder de sus 542 caballos; el auto corta entonces en una diagonal perfecta sin juego ni derrapes y el chasis apenas se siente mover un poco hacia el lado pese a sus casi 4,000 libras de peso.
Al salir, pisamos el acelerador con firmeza y su doble exhosto tose para que el Maserati GranTurismo azul mate se dispare hacia la recta, apretando a sus dos ocupantes contra los hermosos respaldares de cuero negro con reborde, mientras subimos de nuevo a cuarta y a quinta… sexta… y séptima…
La experiencia al volante de un GranTurismo Trofeo es una rara combinación de decadencia y estilo en un mismo sorbo, como un trago fino: costoso, intrigante y delicioso.
Su diseño no ha cambiado mucho desde su lanzamiento en 2007, solo con algunos retoques en la trompa y la cola; es un clásico que atrae las miradas y saludos de la gente en la calle, sin extravagancia ni alboroto.
Pero aunque su figura exterior rememore quizás una emocionante persecución de una cinta de espías, su catálogo de nuevas tecnologías lo convierte en una pieza de ingeniería de última generación: trae un motor de 3.0L Twin-Turbo V6 (Nettuno) que genera un torque de 460 lbs por pie y logra las 60 mph en 3.7 segundos, además de una velocidad máxima de 199 millas por hora (188 mph en su versión Modena) con un gasto de 18 millas por galón en la ciudad y 27 millas en la autopista. Viene con tracción en las 4 ruedas y pesa 3,957 libras.
Como otros modelos de la icónica marca italiana del tridente, el GT 2025 trae sus opciones de marcha en el tablero central como si se tratara de los controles de un radio, sin palanca; un tablero digital de 12.2 pulgadas y una pantalla de infotainment de 12.3 pulgadas con Apple CarPlay o Android Auto, así como cargador inhalambrico para el celular.
Sus dos asientos traseros son justos y apenas dejan espacio para pasajeros que no sean muy altos pero vienen meticulosamente presentados. Y a su cajuela apenas le entran las bolsas del super aunque su espacio total es amplio para sus proporciones (9.2 pies cúbicos). Es decir, es práctico y útil como auto diario y a la vez compacto y maniobrable como para divertirse durante los fines de semana.
Conserva felizmente para los veteranos algunos botones básicos que operan funciones como su encendido o su selector de modos de manejo (Comfort, Sport, GT y Corsa) y viene con una interfaz digital singular a la que uno se termina acostumbrando luego de algún tiempo y sin mucho esfuerzo y desde donde se encienden por ejemplo sus faros.
Nos pareció exquisito en su factura y funcional en su desempeño, a un precio que aunque supera las 6 cifras -$189,000- lo convierte en una opción para compradores de lujo que prefieran no derrochar en superautos estrambóticos pero que quieran pertenecer al exclusivo club de los deportivos de muy alta gama.