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Revelan que dos bacterias son las causantes del estreñimiento crónico

Un estudio destaca cómo la degradación excesiva de la mucina, facilitada por las bacterias, genera heces duras y secas, lo que lleva al estreñimiento

Revelan que dos bacterias son las causantes del estreñimiento crónico

Mujer con dolores gastrointestinales a causa de estreñimiento. Crédito: Ahmet Misirligul | Shutterstock

Investigadores de la Universidad de Nagoya identificaron dos bacterias, Akkermansia muciniphila y Bacteroides thetaiotaomicron, que interactúan para causar estreñimiento crónico. Este hallazgo desafía la noción tradicional sobre las causas del estreñimiento y ofrece nuevas perspectivas sobre tratamientos.

El descubrimiento, publicado en Gut Microbes, explica por qué los tratamientos estándar suelen fracasar en millones de personas con estreñimiento crónico.

El estudio muestra que los pacientes con enfermedad de Parkinson, que sufren de estreñimiento décadas antes de desarrollar temblores, presentan niveles elevados de estas bacterias, que degradan la mucosidad. Esta observación plantea la hipótesis de que la actividad bacteriana, además de los factores neurológicos que afectan a los enfermos de Parkinson, podría contribuir al estreñimiento severo.

Función de la mucina en la digestión

La mucina, una sustancia gelatinosa que recubre el intestino grueso, juega un papel crucial en la digestión. Este estudio destaca cómo la degradación excesiva de la mucina, facilitada por las bacterias, genera heces duras y secas, lo que lleva al estreñimiento. Esto sugiere que los tratamientos convencionales, centrados en el tránsito intestinal, pueden no ser efectivos.

Experimentos recientes muestran que, al modificar genéticamente B. thetaiotaomicron para inhibir la acción de una enzima, se puede prevenir la degradación de la mucina. Esto propone una nueva vía para el desarrollo de tratamientos dirigidos que aborden las causas subyacentes del estreñimiento bacteriano, especialmente para aquellos que no responden a las terapias actuales.

Otros trastornos gastrointestinales asociados

Existen varios trastornos gastrointestinales asociados con bacterias específicas, más allá de infecciones comunes como la gastroenteritis. Estas bacterias pueden causar desde inflamaciones leves hasta complicaciones graves como úlceras o cáncer.

Bacterias y trastornos clave

  • Shigella: Provoca disentería bacilar, con diarrea sanguinolenta, fiebre y dolor abdominal intenso, común en niños.
  • Campylobacter: Genera gastroenteritis con diarrea acuosa o sanguinolenta, cólicos y fiebre, a menudo por alimentos contaminados como aves.
  • Helicobacter pylori: Causa gastritis crónica, úlceras pépticas gástricas o duodenales, y eleva el riesgo de cáncer gástrico o linfoma MALT.
  • Clostridioides difficile: Produce colitis pseudomembranosa con diarrea severa y, en casos graves, megacolon tóxico o septicemia, tras uso de antibióticos.

Complicaciones comunes

Estas infecciones suelen incluir síntomas como náuseas, vómitos y deshidratación, pero pueden derivar en perforaciones intestinales o anemia. El tratamiento implica antibióticos en casos graves, aunque muchas resuelven solas.

Hábitos que ayudan a reducir los niveles de bacterias

Hábitos como una dieta rica en fibra y probióticos ayudan a equilibrar la microbiota intestinal y reducir bacterias perjudiciales.

Dieta equilibrada. Consume al menos 5 porciones diarias de frutas, verduras y hortalizas para aportar fibra que alimenta bacterias buenas. Incluye alimentos fermentados como yogur, kéfir, chucrut o kéfir, que actúan como probióticos naturales. Evita ultraprocesados, azúcares y grasas saturadas, ya que favorecen bacterias patógenas.

Estilo de vida activo. Realiza ejercicio regular para promover la diversidad bacteriana en el intestino. Duerme lo suficiente y gestiona el estrés, ya que el cortisol alto daña la microbiota. Bebe abundante agua para mejorar la hidratación y prevenir constipación.

Higiene y prevención. Lávate las manos frecuentemente con jabón y mantén superficies limpias para evitar infecciones bacterianas externas. No fumes ni consumas alcohol, pues promueven bacterias dañinas en el tracto gastrointestinal. Come despacio y mastica bien para apoyar la digestión.

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