Texas reactiva primer juicio contra acusados de “terrorismo antifa”
A pesar de que Trump designó a Antifa como organización terrorista mediante decreto, expertos y el propio FBI han cuestionado la viabilidad de estos cargos
El Servicio de Investigación del Congreso de EE.UU., un instituto no partidista de la Biblioteca del Congreso, señala que Antifa es un movimiento "descentralizado, formado por grupos independientes y personas afines". Crédito: José Luis Magana | AP
En un ambiente de alta tensión política y judicial, el estado de Texas se ha convertido esta semana en el epicentro de la estrategia de “mano dura” del Gobierno de Donald Trump, donde en las cortes federales se decide el futuro de activistas señalados como “terroristas domésticos”.
El juicio contra nueve ciudadanos estadounidenses, vinculados al movimiento de izquierda Antifa, se reanudó en una corte de Texas. El caso es emblemático: es el primer intento formal de la administración republicana por procesar a manifestantes bajo cargos de terrorismo tras un violento incidente en un centro de detención del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) en Alvarado.
Los hechos se remontan a la noche del 4 de julio pasado, cuando una protesta derivó en un intercambio de disparos que dejó a un oficial herido en el cuello. Según la Fiscalía, los acusados operaban como una “célula” armada con rifles de asalto AR-15. Sin embargo, la defensa y organizaciones como el Sindicato Nacional de Abogados (NLG) sostienen que el Gobierno está “fabricando” una estructura criminal donde solo hay ideología, con el fin de silenciar el disenso y criminalizar la protesta social.
Pulso legal y sombras de nulidad
El proceso no ha estado exento de drama. La semana pasada, el juez Mark Pitmann declaró un juicio nulo luego de que una abogada defensora vistiera una camiseta con figuras de los derechos civiles, lo que el magistrado consideró un mensaje político inapropiado para el jurado.
A pesar de que el Trump designó a Antifa como organización terrorista mediante decreto, expertos legales y el propio FBI han cuestionado la viabilidad de estos cargos, recordando que el movimiento carece de una estructura jerárquica oficial.
Organizaciones como el Southern Poverty Law Center y el Servicio de Investigación del Congreso han señalado que Antifa no es una estructura formal, sino un movimiento descentralizado. En 2020, el entonces director del FBI, Christopher Wray, afirmó que se trataba más de una ideología que de un grupo organizado.
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