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Pastor defiende a trabajadores indígenas del ICE en Hollywood

Los acompañó en su lucha por ser liberados de Adelanto, y dio auxilio espiritual y con comida a sus familias

El reverendo Jaime Edwards-Acton de la Iglesia Presbiteriana de Hollywood.

El reverendo Jaime Edwards-Acton de la Iglesia Presbiteriana de Hollywood. Crédito: Araceli Martínez Ortega | Impremedia

Jaime Edwards-Acton, reverendo de la Iglesia Episcopal de San Esteban (Stephen’s Episcopal Church) en Hollywood, se ha convertido en un defensor de los trabajadores indígenas zapotecos y sus familias frente a las redadas del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

Además de ser un líder de fe es un organizador comunitario que participa activamente en resistir las redadas del ICE y dar auxilio no solo espiritual sino en alimentos a sus familias.

Fue uno de los primeros en dar la cara cuando 14 indígenas zapotecos, miembros de su iglesia, fueron arrestados durante el inesperado operativo de migración en la tienda de ropa Ambiance Apparel en el Distrito de la Moda.

“La redada del 6 de junio asestó un duro y devastador puñetazo al estómago de la comunidad”.

Recuerda que una de las líderes de la comunidad, le envió un mensaje esa mañana diciendo que el ICE se había llevado a los trabajadores.

“La detención de 14 miembros de la comunidad zapoteca creó mucho trauma en las familias. Nos vimos el domingo después de que ocurrió. Esa fue la última vez que nos reunimos en persona por un tiempo. La gente se asustó tanto que solo nos conectábamos y veíamos en línea, como hicimos durante la pandemia”.

El reverendo Jaime Edwards Acton reparte comida a 60 familias cada semana.(Araceli Martínez/La Opinión)

Les tomó dos meses antes de volver a la iglesia presencial, simplemente porque la gente tenía mucho miedo.

“Cuando regresamos de nuevo en persona, nos pusimos de acuerdo con una congregación judía para formar una especie de patrullaje con voluntarios que recorrían la manzana de nuestra propiedad para vigilar por si aparecía el ICE”.

Dice que cerraban las puertas y controlaban quién entraba y salía de la iglesia.

“Decidimos que si venían los agentes del ICE, saldría a decirles que la iglesia era propiedad privada y necesitaban una orden judicial para entrar. El plan era crear un espacio de seguridad y protección para quienes fueran vulnerables y estuvieran practicando su religión, pudieran estar tranquilos”.

De los 14 indígenas zapotecos detenidos por el ICE, 11 fueron liberados bajo fianza y con un grillete de monitoreo electrónico en el tobillo; tres fueron deportados, uno de ellos bajo engaños; otro no quería estar más en Adelanto, lejos de su familia y se autodeportó; uno más luchó hasta el final, hasta que renunció a su derecho de apelación.

En octubre, arrestaron a otro indígena miembro de la comunidad religiosa episcopal de San Esteban;y fue liberado a finales de diciembre. 

“Así que un total de 15 personas conectadas por nuestra comunidad han sido arrestadas por los agentes de migración, pero logramos liberar a 12 y tres fueron deportados a Veracruz”, dice el pastor Jaime como lo conoce la comunidad zapoteca.

Dos hermanas, Jennifer y Citlali Alejo, organizadoras comunitarias del área de la Bahía de San Francisco, conectadas con la comunidad lanzaron el movimiento Lucha Zapoteca para liberar a los indígenas zapotecos detenidos en la redada.

“Hicieron un trabajo increíble. Comenzaron con una conferencia de prensa a la mañana siguiente, en la que yo hablé, y eso dio inicio a esta campaña que recibió mucha atención, y pudieron recaudar una cantidad considerable de dinero en línea a través de GoFundMe, algo así como $250,000 para contratar abogados y pagar las fianzas”.

Parte de su labor fue conseguir ayuda para que las familias de los trabajadores indígenas detenidos pudieran comer y tener dinero para pagar el alquiler, y quitarles esa preocupación.

“Algunas familias participaron en marchas, además de hacer vigilia y oración”.

El reverendo Jaime Edwards Acton una luz de esperanza para los indígenas zapotecos. (Araceli Martínez/La Opinión)

Cuando volvieron a reunirse en persona, dice el pastor Jaime que fue conmovedor ver a las familias de los inmigrantes detenidos ser rodeados y abrazados para hacerles saber que no estaban solos.

Recuerda que el primer trabajador indígena que salió del Centro de Detención en Adelanto, se unió a un servicio dominical en línea.

“En medio del servicio, simplemente lo reconocí, y lo invité a hablar. Describió que toda la experiencia fue muy deshumanizante, desde cuando fueron detenidos y luego dejados encadenados en una camioneta durante 17 horas sin usar el baño”. 

El trabajador relató que cuando llegaron a Adelanto, estaba abarrotado y hacía frío. 

“No había suficientes lugares y a veces tenían que dormir en el suelo, pero cuando iba a la mitad de su narración, se derrumbó.  No aguantó más. Fue muy triste, conmovedor y muy valiente de su parte compartir lo que vivió”.

El reverendo dice que el 80% de los miembros de su iglesia son hispanos. Él habla español sin problema.

“No es común que una comunidad indígena tan unida, como la zapoteca de Veracruz, y algunas familias de Oaxaca que viven en Los Ángeles, se unan a la Iglesia Episcopal, pero lo hicieron porque no tenían una iglesia de acogida.

“Un sacerdote episcopal venía en alguna de sus celebraciones como el Día de San Marcos. Así que, cuando nos conocimos hace dos años, empecé a hablar sobre si les interesaría tener una iglesia como base .

“Finalmente, nos adaptamos mutuamente y decidimos que formarían parte de San Esteban. Sin embargo, la identidad de su pueblo está ligada a su santo patrono, San Marcos; por eso conservamos su imagen en nuestra capilla. Son alrededor de cien personas.”

En Los Ángeles comienza todo

El pastor dice que si bien Los Ángeles no ha experimentado lo que se vivió en Minneapolis, todo lo que estamos viendo en el país comenzó aquí en junio.

“Como comunidad religiosa íbamos al centro todos los días, cuando estaba la Guardia Nacional, el sheriff, la policía, la Patrulla de Caminos de California, y no se diga el Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), e intentábamos organizarnos de manera no violenta”.

Pensaba que, “gracias a Dios aquí no tenemos este nivel de violencia y no han matado a nadie. Pero estaba equivocado. Aquí han muerto trabajadores como en el caso de Robert Montoya, en Monrovia, cuando lo persiguieron por la autopista, cerca de un Home Depot, o el trabajador que se cayó del techo en Oxnard”. 

En diferentes condados del sur de California, el pastor Jaime es líder en una red de respuesta rápida para llamar a la gente de fe a participar y monitorear la acción del ICE.

¿Han participado las iglesias como se esperaría en esta campaña de redadas y arrestos de inmigrantes en Los Ángeles?

“Creo que sí, pero también podríamos hacer mucho más. Es parte de nuestra vocación. Por eso, organizamos todo tipo de capacitaciones con el clero y las comunidades de fe. Soy copresidente de lo que llamamos Resistencia Sagrada, Sacred Resistance en inglés”.

Explica que existen desde 2016, con el primer mandato de Trump, y es básicamente una respuesta de fe a lo que está sucediendo.

“Nos centramos en nuestra diócesis, que abarca seis condados. Es una diócesis extensa. Queremos organizarnos adecuadamente, no solo en Los Ángeles, sino también en Oxnard, Ventura, San Bernardino, Santa Bárbara y Santa María, así como en el Inland Empire y en el condado de Orange”.

Aclara que Sacred Resistance no es exclusivamente episcopaliana, pero proviene de su iglesia. 

“Trabajamos con otras iglesias, con rabinos, metodistas, presbiterianos, luteranos y muchas denominaciones diferentes, e incluso católicos romanos. 

“Después del asesinato de Alex Petri, organizamos una acción muy rápida el sábado por la noche. El arzobispo José Gómez se unió a la acción justo enfrente de la catedral y habló en la vigilia que habíamos planeado ese mismo día”.

Dice que parte de su finalidad es responder sin violencia a lo que está sucediendo. 

“La no violencia no significa ser pasivo. Alzamos la voz. No nos escondemos. No nos quedamos callados. No somos pasivos, sino que resistimos activamente a las políticas perversas”.

En la Iglesia del padre en Hollywood, se entrega una vez por semana comida a alrededor de 50 familias.

“A quienes no pueden venir por su caja de alimentos porque no se sienten seguros, tenemos voluntarios que se las llevan”.

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Redadas en Los Ángeles
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