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Serbia, destino mágico por descubrir

Itinerario de cinco dias en uno de los países europeos menos conocidos que se lanza al mercado de EEUU

La imponente fortaleza de Golubac cuenta parte de la historia medieval serbia.

La imponente fortaleza de Golubac cuenta parte de la historia medieval serbia. Crédito: Armando Varela | Cortesía

Enclavada en el corazón de los Balcanes, Serbia recibe al viajero con históricas fortalezas medievales, espectaculares templos y monasterios ortodoxos y un espacio para darse un baño de historia política moderna y relaciones internacionales, todo en medio de buena comida con sabrosos panes, vinos y licores de ciruela.

El viaje en busca de esta nación del sureste europeo inicia en LAX en un largo pero inmejorable recorrido abordo de un Airbus 350-900 en la sinigual clase ejecutiva de Turkish Airlines en donde las siguientes 12 horas se pasan literalmente volando en medio de atenciones y comida de primera. El cabinero Onur se presenta tras el abordaje para ofrecer una selección que incluye una deliciosa sopa de zuchini con parmesano, carne o camarones, además de champaña y bizcochitos turcos entre muchas otras delicias.

La aeronave completará el destino inicial en la capital turca previo al arribo a Belgrado y luego de haber pasado por encima de la Groenlandia que quiere Trump, a una velocidad aérea promedio de 905 km/h (444 nudos) y una altura de 37,000 pies con temperaturas externas de hasta -68 grados centígrados, mientras adentro en la cabina los pies calientes y descansados serán el comienzo perfecto de un viaje inolvidable.

Belgrado, caminata por la historia

Un pasado político protagónico de la mano del icónico mariscal Josip Broz mejor conocido como Tito no se ha ido de la memoria de muchos que todavía ondean símbolos de la vieja Yugoslavia con orgullo y cierta tristeza por lo perdido. La capital serbia es hoy una urbe de contrastes entre su pasado aguerrido y un futuro con potencial. 

Las huellas del brutalismo arquitectónico y del sistema socialista de la posguerra impregnan su ADN y no dejan duda de que el visitante ha llegado a una metrópolis donde las cosas no han sido fáciles: enormes edificios grises de otros tiempos se mezclan desafiantes con modernos proyectos multimillonarios como la Feria Internacional Expo 2027 y centros comerciales de primera línea comparten espacio con pequeñas librerías y cafés al aire libre.

Belgrado es ordenada pero gris y con grafiti; es una ciudad en la que se siente paso a paso la larga y azarosa historia de esta nación con milenios a cuestas, como lo atestiguan las paredes de la fortaleza de Kalemegdan, que la protege desde el Siglo II mientras vigila la estratégica confluencia de los ríos Sava y Danubio. Construida y reconstruida bajo los imperios bizantino, romano, otomano y austrohúngaro, se llega a ella luego de un corto paseo que permite familiarizarse con la zona céntrica y culmina con una bella panorámica de las dos vías fluviales que atraviesan la capital.

El recorrido incluye también varias iglesias ortodoxas, entre las que se destaca la impresionante catedral de Sant Sava, cuya presencia junto a otros templos en muy buen estado, da fe de una intensa tradición religiosa como ancla cultural del pueblo serbio.

Otros destinos imperdibles en Belgrado son el palacio real, el museo y panteón de Tito con su exposición de regalos, afiches antifascistas y la tumba misma del icónico mariscal, emblema de los países no alineados en la era de la Guerra Fría, así como el Museo de NiKola Tesla, genio y orgullo nacional recuperado para la historia, en donde se experimenta interactivamente con la transmisión inalámbrica de la corriente y se conoce de primera mano la intrigante vida del innovador científico.

Un destino por explorar   

Menos de dos horas de camino desde Belgrado llevan al visitante a Novi Sad (luego de pasar por el pintoresco pueblo de Sremski Karlovici) también situada al borde del Danubio y también vigilada por una imponente fortaleza, la de Petrovaradin, conocida como ´Gibraltar en el Danubio´.

De ambiente más relajado, acá vale la pena visitar su céntrica catedral gótica dedicada a la virgen María y su paseo comercial con cafés y tiendas de recuerdos a la sombra de coloridos ejemplos de la arquitectura de serbia de los siglos XVIII y XIX.  

El itinerario básico de este viaje lo completa la dramática fortaleza de Golubac, a cerca de 1 hora y 45 minutos de Belgrado, en donde nueve torres independientes -escenario de la interminable secuela de conflictos por el control territorial del Danubio entre húngaros, serbios y otomanes desde el siglo XIV- muestran al visitante los desafíos de los señores medievales del sureste de Europa. Golubac es imponente por su tamaño, su historia y la sucesión de culturas que usaron su posición estratégica en el punto más angosto sobre el río más importate del continente para ejercer dominio sobre el territorio.

Una saludable oferta gastronómica que hace gala de la tradición europea del trigo, robustas carnes y ricos licores de ciruela o vinos rojos de calidad son el ingrediente adicional de un recorrido informativo e interesante pero poco conocido y que quiere ahora abrirse paso en el circuito de la oferta europea.

Vale la pena mencionar lugares como el hotel Envoy en el centro de Belgrado por su buena ubicación y los restaurantes Vizantija en Zemun, Masaka en Hide Park y Velika Skadarlija en el turistico sector empedrado de Skadarlija así como la Urban Distillery de Belgrado.

¨Los turistas conocen más la costa croata o España pero nuestra ventaja es que cuando deciden venir y se dan cuenta de nuestras posibilidades, repiten – asegura Zeljka Pudar, gerente de mercadeo de la Oganización Nacional de Turismo de Serbia- acá se puede encontrar una excelente cocina, una mezcla de historia turbulenta y una seria oferta de vinos de calidad¨, afirma la ejecutiva.

¨Serbia estaba escondida pero ahora esta a punto de ser descubierta¨, concluye.

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