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¿Cuánto puede resistir la Guardia Revolucionaria de Irán?

Tras 18 días de guerra, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán sigue combatiendo a pesar de cuantiosas bajas.

Un soldado de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, en Teherán.

Un soldado de la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán, en Teherán. Crédito: Deutsche Welle

A 18 días del inicio de la acción militar conjunta de Estados Unidos e Israel contra Irán, bajo el nombre de “Furia Épica”, el 28 de febrero de 2026, la situación en el Medio Oriente se desarrolla diferente de lo previsto.

Se suponía que el asesinato selectivo del líder religioso iraní, el ayatola Alí Jamenei, y el de otros líderes políticos y militares, desestabilizaría rápidamente el centro del poder de la república islámica. “Al comienzo de la tercera semana de guerra, sin embargo, se ve que ese pronóstico no coincide con la realidad. La estructura de poder en Irán ha superado el primer choque”, dice el analista experto en Medio Oriente Habib Hosseini-Fard.

La Guardia Revolucionaria iraní sigue atacando

En lugar de eso, la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán continúa sus ataques militares en varios frentes, contra Israel y EE. UU., pero también contra Estados árabes vecinos. Para ello, se apoyan en una estructura de mando descentralizada y bien conectada.

Es el caso de la muerte de Ali Larijani, secretario del Consejo de Seguridad Nacional y hombre clave en el régimen, responsable de defensa y política exterior, anunciada el martes por Israel. Este país también declaró que el líder de la organización paramilitar Basij, Gholamreza Soleimani, murió en otro ataque el lunes. El Gobierno de Teherán confirmó la muerte de las dos figuras clave del régimen esa misma noche.

La Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC, por sus siglas en inglés), también conocida como “Ejército de los Guardianes de la Revolución Islámica”, fue creada en 1979 porque los nuevos líderes desconfiaban del Ejército heredado del sha Reza Pahlavi. Su tarea era evitar un golpe de Estado y proteger la ideología estatal.

Las Fuerzas Armadas iraníes están hoy conformadas por el Ejército regular y la Guardia Revolucionaria, y bajo el mando del líder religioso y político de la República Islámica, actualmente, Mojtaba Jamenei. Se estima que cuentan con cerca de 200,000 soldados.

Según informaciones del Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) del lunes 16 de marzo de 2026, Irán llevó a cabo más de 300 ataques con misiles y drones contra Kuwait, Qatar, los Emiratos Árabes Unidos, Arabia Saudita e Israel en las últimas dos semanas. El Ministerio de Defensa saudí anunció el 16 de marzo que había interceptado más de 60 drones en su espacio aéreo desde la medianoche. Esto pone de manifiesto la magnitud sin precedentes de esta confrontación.

Los Emiratos Árabes Unidos también reportaron un fallecido y un herido en Abu Dhabi por caída de escombros de misiles iraníes, según las autoridades. Estos ataques se produjeron tras la afirmación del ministro de Exteriores iraní, Abás Araqchi, de que se habían disparado misiles desde los Emiratos contra la isla de Jark, una afirmación que provocó fuertes reacciones.

Estructuras de mando flexibles como receta para el éxito

Araqchi descartó negociaciones, y explicó que no habrá tregua mientras sigan los ataques.

“En las últimas dos décadas, la IRGC ha pasado de ser una institución jerárquica a una estructura de red. Los comandos provinciales tienen amplios poderes y pueden operar independientemente del cuartel general”, afirma el experto en Medio Oriente Habib Hosseini-Fard.

Además, añade, “la profundidad estratégica del país y los silos de misiles subterráneos hacen imposible la destrucción total de sus capacidades militares en poco tiempo, una realidad que justifica la continuación de los ataques a pesar de la afirmación de Estados Unidos de haber logrado la máxima destrucción”.

Así las cosas, el Ejército israelí informó de nuevos lanzamientos de cohetes hacia Israel, a pesar de los ataques masivos contra objetivos iraníes. Según los informes, también impactaron municiones de racimo en zonas residenciales de Tel Aviv.

Organización militar, con poder económico e ideológico

El analista político Reza Talebi advierte contra suposiciones simplistas sobre un posible colapso del poder en Irán: “La idea de que un Estado débil o incluso un ‘Estado fallido’, conduzca automáticamente a la capitulación de las fuerzas militares no corresponde con la realidad estructural de Irán. Las fuerzas ideológicas dentro del aparato militar y de seguridad están estrechamente vinculadas a la existencia del sistema”.

Talebi subraya que la Guardia Revolucionaria no es solo una organización militar. “La Guardia Revolucionaria también controla estructuras de poder económico e ideológico que se extienden mucho más allá de Irán”, afirma. Así, las Brigadas Quds, una unidad especial de la Guardia Revolucionaria responsable de operaciones en el extranjero, reúne a grupos terroristas en Medio Oriente que apoyan objetivos de Irán, como la destrucción de Israel.

Esta división de la IRGC también es propietaria directa del conglomerado de construcción Khatam al-Anbiya, clave en numerosos proyectos estratégicos de infraestructura e inversiones multimillonarias. La empresa se fundó a finales de la década de 1980 para reconstruir el país tras la guerra contra Irak y es operada por la Guardia Revolucionaria.

“Las interconexiones orgánicas dificultan considerablemente una transferencia de poder rápida o voluntaria”, afirma Reza Talebi. “Si solo se debilita la capa externa del sistema, esto no necesariamente conduce al colapso, pero puede exacerbar las tensiones e intensificar los conflictos internos dentro del aparato de poder”. En caso de que el sistema colapsara, una desintegración similar a la de Siria o Afganistán sería más probable que una transferencia de poder ordenada.

Un colapso total es más bien improbable

Para Talebi, “un aparato de seguridad completamente colapsado sería necesariamente el objetivo” de Estados Unidos e Israel. Desde la perspectiva de Israel, un sistema de seguridad debilitado pero funcional en Teherán podría ser más predecible que un vacío de poder total. Según Hosseini-Fard, Occidente persigue ahora dos objetivos: por un lado, el debilitamiento militar de las capacidades restantes de Irán y la apertura del estrecho de Ormuz, y por otro, ataques selectivos contra instituciones de seguridad para facilitar la protesta interna.

Según Hosseini-Fard, es improbable un alto el fuego rápido y la desintegración de la Guardia Revolucionaria. Tras el impacto inicial, Irán creó deliberadamente inestabilidad en el estrecho de Ormuz, aumentando así la presión sobre la economía global, observa. Además, con los ataques a infraestructuras y bases militares en la región del Golfo, la dimensión regional del conflicto se está intensificando. “El escenario más probable es la continuación de la guerra, ya sea a la misma escala o de forma más amplia”, afirma.

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