Escuelas chárter construyen confianza para familias inmigrantes y trabajadoras más allá de lo académico
Crean iniciativas para ayudar a los padres inmigrantes
Familias de las escuelas chárter crea una comunidad. Crédito: Shutterstock
En las últimas semanas, familias inmigrantes en todo el país han estado siguiendo las noticias con un nudo en el estómago, preguntándose qué podría ocurrir durante un trayecto ordinario hacia la escuela o una caminata al trabajo en medio de acciones federales de control migratorio en las principales ciudades.
Aquí en Los Ángeles, ese temor es visible en nuestras comunidades escolares inmigrantes. Se refleja en el creciente número de estudiantes que faltan a clases, en consejeros que incrementan llamadas a casa y visitas familiares, y en padres que toman la dolorosa decisión de mantener a sus hijos en casa por miedo, aun a costa de su educación.
En respuesta, muchos líderes de escuelas públicas chárter del área de Los Ángeles están dando un paso al frente — líderes como Christopher Carr, director ejecutivo de Aspire Public Schools Los Angeles. Su equipo directivo, docente y de apoyo ha revisado los protocolos de seguridad desarrollados por primera vez en 2016 y ha vuelto a capacitar a cada empleado para responder de inmediato si ocurre actividad de control migratorio cerca de un plantel.
“Queríamos asegurarnos de que nuestras escuelas sean seguras”, dijo Carr. “Nadie debería tener que vivir así.”
Aspire ha construido lo que Carr describe como una “red de seguridad social” para estudiantes multilingües, recién llegados y familias indocumentadas — contratando especialistas, ampliando servicios integrales y realizando casi tres docenas de talleres de Conozca Sus Derechos que han llegado a más de 500 personas.
Además, terapeutas de salud mental en los planteles están brindando consejería grupal e individual a estudiantes que experimentan miedo y ansiedad. Estos apoyos ya están marcando una diferencia, contribuyendo a la disminución del ausentismo crónico y al aumento del sentido de pertenencia entre los estudiantes.
“Por difícil que se ponga la situación”, dijo Carr, “estamos aquí con nuestros estudiantes y sus familias.”
Otra líder de escuela chárter que está actuando es Adriana Abich, CEO de Camino Nuevo Charter Academy, que opera seis escuelas en Los Ángeles.
La asistencia ha disminuido notablemente en ciertos momentos, con algunas escuelas de Camino Nuevo registrando entre 40 y 60 estudiantes ausentes en un solo día. Las familias le dicen al personal que tienen miedo incluso de caminar con sus hijos hacia la escuela.
Bajo su dirección, Abich lanzó Camino Seguro, una iniciativa diseñada para proteger y acompañar a las familias inmigrantes.
Por ejemplo, Camino ofrece terapeutas con licencia en cada plantel, talleres legales continuos, recursos bilingües y grupos de apoyo para familias. Abich describe este momento como uno en el que las escuelas deben ser tanto “refugios seguros como campos de batalla” — espacios de protección y valentía.
Camino también ha invitado a socios comunitarios a ubicarse a lo largo de las rutas escolares con sonrisas y apoyo visible — lo que Abich llama “resistencia con alegría.”
“Ustedes pertenecen aquí. Son valorados aquí”, les dice a las familias. “Nuestro trabajo es proteger la esperanza y la posibilidad.”
Para padres como Marisela, quien pidió que no se utilizara su apellido por temor a represalias, esa esperanza es profundamente significativa.
Marisela y su esposo llegaron de México y temen que uno de ellos pueda ser detenido, dejando a sus hijos sin uno de sus padres. Las lágrimas corrían por su rostro mientras describía el estrés constante.
Para sobrellevar la situación, limita su consumo de noticias, dirige un grupo de padres que se reunen como mecanismo para manejar la ansiedad y creó un chat de WhatsApp para que las familias puedan compartir información y ánimo.
Dice que los consejeros escolares han sido un salvavidas.
“Amo este país”, dijo. “Solo quiero contribuir a él.”
En un momento en que el miedo está manteniendo a las familias en casa, las escuelas públicas chárter en todo Los Ángeles están redoblando esfuerzos — construyendo alianzas, ampliando servicios de salud mental, educando a las familias sobre sus derechos y haciéndose presentes de manera visible para sus comunidades.
Al hacerlo, están reforzando lo que las escuelas públicas, en su mejor expresión, siempre han sido: anclas de confianza, estabilidad y esperanza.
(*) Myrna Castrejón es la presidenta y directora ejecutiva de la Asociación de escuelas chárter de California (CCSA).